Modo Fontevecchia•La confianza del mercado

Camilo Tiscornia: Por qué Milei, siendo pro mercado, no consigue inversiones, a diferencia de Lula

El economista comparó el rumbo de Milei con el de Lula y explicó por qué la Argentina no logra atraer inversiones pese a su perfil liberal. Además, advirtió sobre el impacto de la incertidumbre política y electoral en la economía.

Camilo Tiscornia: Por qué Milei, siendo pro mercado, no consigue inversiones, a diferencia de Lula
Camilo Tiscornia en dialogo con Modo Fontevecchia. | Cedoc
Hoy 13:18

La economía argentina enfrenta un escenario de incertidumbre, con dificultades para consolidar la recuperación de la actividad, el empleo y la inflación, mientras las dudas sobre la continuidad del rumbo económico comienzan a impactar en los mercados. En ese contexto, el economista Camilo Tiscornia analizó las limitaciones del programa de Javier Milei y explicó por qué, pese al perfil liberal del Gobierno, la Argentina no logra atraer inversiones al nivel de otros países de la región.

En diálogo con Jorge Fontevecchia, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Tiscornia comparó el escenario argentino con el de Brasil, donde el gobierno de Lula da Silva consiguió sostener la confianza de los inversores pese a su orientación política. Además, advirtió sobre el peso de la incertidumbre electoral de 2027 y sostuvo que la oposición también tiene un papel central en la reconstrucción de la credibilidad económica.

Camilo Tiscornia es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina (UCA), con una maestría en Economía por la Universidad Torcuato Di Tella. Se desempeña como director de C&T Asesores Económicos, empresa que provee asesoramiento sobre las principales economías latinoamericanas. Cuenta con más de 20 años de trayectoria como profesor de Macroeconomía, Economía Monetaria y Economía Argentina en la Universidad Católica Argentina y también dicta clases en la UCEMA.

Muy buenos días, Camilo. Un gusto volver a hablar con usted y repasar un poco el balance de los datos económicos que se vienen dando. Hay, podríamos decir, una mayoría de analistas que creen que el plan económico está mostrando sus limitaciones. Me gustaría conocer su evaluación respecto de lo que hablamos la última vez que lo entrevistamos.

Bueno, yo creo que estamos en un momento bastante complicado. Habitualmente, desde la perspectiva de los economistas, hay dos o tres cosas que seguimos mucho porque asociamos con que tienen un impacto directo en la gente: la actividad económica en general, tal vez el empleo en particular y, por supuesto, la evolución de la inflación. Estas tres cosas, en los últimos meses, han dado resultados poco satisfactorios. Por ahí, lo mejor ha sido la inflación, que después de un primer trimestre muy complicado bajó, pero tal vez no está bajando tan rápido como el Gobierno querría. En materia de actividad y empleo, la cosa está un poco más complicada, está todo bastante más trabado. De hecho, hubo un dato bastante flojo del PBI del mes de julio, que se recuperó muy parcialmente en agosto. Con lo cual, este es un poco el contexto. Derivado de esto, ha habido lecturas financieras que empiezan a poner en duda si el Gobierno podrá reelegirse el año que viene. Entonces, eso ha complicado la situación financiera, con el riesgo país disparándose bastante. Se ha generado una combinación bastante negativa en los últimos meses.

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¿Y cómo evalúa usted el futuro? ¿Cómo sigue? ¿Cuál es la perspectiva? De hecho, por ejemplo, el Gobierno resalta que, por tercer mes consecutivo, la recaudación no cayó como venía cayendo antes. ¿Hay posibilidades de que el último trimestre mejore sensiblemente?

Bueno, yo creo que siempre resalto algo: las expectativas, la discusión, el análisis en los medios y toda la información económica muchas veces van reflejando una situación que no es la del momento. En parte, por la demora en la difusión de los indicadores estadísticos. Por ejemplo, estamos hablando hoy en día del PBI, del dato de PBI del mes de agosto, y estamos terminando el mes de noviembre. Es decir, se habla y se analiza una foto que ya tiene prácticamente tres meses de antigüedad. Entonces, es difícil a veces tener una sensación, sobre todo en lo que tiene que ver con actividad económica y empleo. La inflación es otra cosa porque los economistas podemos medir mucho más rápidamente lo que está pasando, tenemos mediciones diarias, pero todo lo que es actividad económica tiene un análisis demorado. Entonces, efectivamente, hoy estamos viviendo una situación que yo creo que es mejor, por más que los números todavía no lo terminen de demostrar del todo con los datos que estamos analizando, que corresponden al mes de agosto. De hecho, si uno va viendo indicadores parciales que se conocen de septiembre y algunos de octubre, ahora, por ejemplo, salió ayer la recaudación, da la sensación de que hay una mejora después de algún piso en el mes de julio-agosto. Con lo cual, yo creo que se encara el final del año con una mejor perspectiva. Y 2027 es un año electoral. Bueno, ese es el otro tema. Yo creo que acá, un poco como decía antes, la parte financiera, de un mes al otro, sin que cambiara nada muy drásticamente en la economía argentina, se complicó bastante. Y yo creo que eso tiene mucho que ver con un aumento en la percepción del riesgo político. Lamentablemente, eso nos va a acompañar, creo yo, todo el año que viene. Habrá que ir viendo cómo se desarrolla el escenario político, cuáles son los candidatos que finalmente van a presentarse en las elecciones, pero, parados a hoy, la incertidumbre es muy grande. A nivel financiero, todo se maneja con expectativas y han aumentado las chances. No sabemos bien cuánto, pero ha habido un aumento en la percepción de que puede haber un gobierno que intente dar marcha atrás con las cosas que se han hecho con el Gobierno actual. Entonces, yo creo que eso eleva mucho la perspectiva de riesgo, porque las alternativas como las que ha habido en el pasado en la Argentina, anteriores a este Gobierno, han sido muy complicadas para muchas empresas y para el funcionamiento de la economía en general. Ante esa perspectiva, me parece que hay un aumento de la percepción de riesgo que, desde ya, va complicando lamentablemente la actividad económica y todo lo que a la gente le importa más directamente.

Camilo, ayúdenos a comprender. ¿Por qué un gobierno pro mercado, probablemente el más pro mercado que hayamos tenido en mucho tiempo y probablemente el más pro mercado de toda la región de Latinoamérica, tiene la inversión externa más baja de toda Sudamérica y, al revés, Brasil, con un gobierno por lo menos de centroizquierda, si no queremos llamarlo de izquierda, tiene la inversión externa neta más alta de toda Sudamérica?

Porque el tipo de políticas que se han aplicado acá en la Argentina, sobre todo en los últimos 20 años, no se aplicaron en esos otros países. Me voy a extender un poquito más en el tiempo, pero tal vez muchos países latinoamericanos, al igual que la Argentina durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, habían experimentado con esquemas de política económica en algún punto similares en cuanto al cierre de la economía, la sustitución de importaciones, mucha presencia del Estado en el funcionamiento del sistema económico, mucha protección y mucha digitación desde el Estado para el desarrollo de ciertos sectores. Eso, de alguna forma, terminó finalizando en la década del 80. Ya en la década del 90, como pasó también en la Argentina, pasó en otros países. Hubo un giro hacia políticas mucho más pro mercado, economías mucho más integradas con el mundo, abiertas a los flujos de capitales y con menos participación del Estado. Fue el rumbo que tomó la Argentina en la década del 90. Lo que pasa es que, claro, las crisis de fines de los 90 en la Argentina desembocaron en una crisis terminal allá por 2001-2002. Derivaron en un gobierno que cambió completamente el rumbo que se había logrado en la década del 90 y en una vuelta a muchas de esas cosas que se habían hecho durante gran parte del siglo XX. No pasó lo mismo en los otros países latinoamericanos, que mantuvieron un rumbo y, a pesar de que pueden haber tenido alternancias políticas hacia signos que, a priori, no diría que son tan conservadores o pro mercado, lograron mantener cierto rumbo. Creo que uno de los casos más emblemáticos, ya que hoy en día estamos discutiéndolo, es el de Lula, que siempre fue un candidato tenebroso para el mercado financiero. Y en 2002, cuando ganó, por más que nadie le creía, porque la previa de las elecciones de 2002 en Brasil fue dramática, después, cuando asumió, mostró que al menos en algunas dimensiones era muy racional en materia económica. Yo creo que eso favoreció, como en otros países latinoamericanos, al no haber hecho tantas macanas en materia macroeconómica, que tuviera un nivel de inversión que la Argentina no tuvo. La Argentina tiene que recrear esa credibilidad. Y si estamos hablando de que en las elecciones del año que viene podemos volver atrás, recrear esa credibilidad va a costar mucho.

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¿Cuánto tiempo imagina que un país tendría que pasar para que se recupere esa credibilidad? ¿Diez años, por ejemplo, de mantenimiento del mismo rumbo sin modificaciones? ¿Cómo sería?

Yo creo que el problema pasa por los mensajes que transmite la dirigencia política. Si la dirigencia política que no es el Gobierno actual, que del actual ya tenemos clarísimo lo que propone, pero digo, si la dirigencia opositora con chances pudiera tener un discurso que respetara ciertos lineamientos, ciertas reglas básicas, no tendríamos los problemas que tenemos. Lamentablemente, yo creo que el problema es que tenemos una alternancia política complicada. Es una alternancia política, una oposición que hoy en día tendría, en principio, chances, al menos desde el punto de vista de las expectativas, y es gente que estuvo en el Gobierno los últimos 20 años previos, con todas las consecuencias que trajo y todas estas políticas que yo mencionaba previamente. Entonces, mientras exista esa posibilidad, cada vez que hay una elección presidencial va a ser un problema en la Argentina. El problema para mí pasa por ahí, o la solución pasa por ahí, y se podría arreglar instantáneamente si la oposición hoy dijera que puede respetar ciertas condiciones básicas. No tendríamos los problemas que tenemos en este momento.

Camilo, muchas, muchas gracias. Fue muy didáctico y muy útil. Muy gentil.

No, por favor. Hasta luego.

LMM

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