Rodrigo De Loredo quiere cerrar un acuerdo con La Libertad Avanza (LLA) para disputar el poder en Córdoba en 2027, pero no está dispuesto a hacerlo a cualquier precio. La negociación entró en una fase decisiva por el reparto de poder, el liderazgo del frente opositor y las candidaturas. Del otro lado, Gabriel Bornoroni, busca dejar en claro que las reglas de una eventual alianza las fija la fuerza de Javier Milei.
Ante este escenario, el referente radical intensifica sus movimientos. La foto con el gobernador Maximiliano Pullaro, acompañada por un elogioso mensaje en redes —“¡Qué envidia Santa Fe, el gobernadorazo que tiene!”— no fue casual. De Loredo exhibe vínculos con los mandatarios radicales y suma respaldo en plena negociación con la Casa Rosada. Antes había hecho algo similar con Alfredo Cornejo, al destacar el “modelo Mendoza” como contraste con la gestión de Martín Llaryora.
La movida también tiene una lectura nacional. En la UCR observan que los gobernadores propios podrían convertirse en una pieza clave de la negociación con el poder central, especialmente si la disputa entre Milei y Patricia Bullrich abre una ventana para reeditar Juntos por el Cambio con el PRO como avenida del medio.
En ese marco, De Loredo juega en varios tableros: sostiene que un acuerdo con los libertarios “está muy cerca”, fortalece su posición con los gobernadores radicales y no descarta otras opciones frente a la interna libertaria. La negociación entra en una fase de definiciones, con la premisa de encabezar la fórmula provincial. ¿Hay plan B?
Sin embargo, la disputa excede la mesa con los libertarios. En la UCR, la “resistencia” de Ramón Mestre, Carlos Briner y Dante Rossi, más el núcleo alfonsinista de Carlos Becerra y Martín Lucas, darán batalla. La pulseada por Córdoba 2027 se juega en tres frentes: la negociación con LLA, la interna radical que fogonean los opositores a De Loredo —aunque desde el poder partidario le resten importancia— y la disputa nacional entre Milei y Bullrich.
La marca es violeta
El karinista Bornoroni ya dejó en claro que De Loredo es bienvenido a la alianza, pero que las reglas son potestad de los libertarios. “Bornoroni no lo quiere, pero lo necesita”, lanzó un radical que conoce la rosca local y nacional. La discusión no pasa solamente por acordar una alianza, sino por definir quién la encabeza y cómo se distribuyen los espacios de poder.
De Loredo, por su parte, afirma que el entendimiento con LLA “está más cerca que nunca”. Entre los radicales sin peluca se preguntan qué significa concretamente esa cercanía: si supone que el exdiputado encabezará la fórmula para la gobernación o si la negociación contempla otro esquema de reparto —un plan B—, con lugares también en las listas nacionales.
El frente y el proyecto
“Nosotros estamos trabajando para armar un frente que integre a todos los sectores no peronistas de Córdoba para terminar con 30 años ininterrumpidos de peronismo y estamos convencidos que vamos a poder liderar ese frente”, dijo De Loredo en Río Primero.
El radical busca instalar una agenda común que combine el achique del Estado provincial, la baja de impuestos, salarios dignos y una propuesta de seguridad. Así busca conectar con Bornoroni y Luis Juez, mientras los radicales sin peluca sostienen que la UCR “no tiene nada que ver con LLA de Milei”.
El aspirante a la gobernación sostuvo que el Estado “no puede ser un reservorio de ñoquis”. El diagnóstico apunta contra el modelo de gestión del peronismo cordobés, hoy encarnado por Martín Llaryora, aunque todavía no supone un acuerdo programático integral con los libertarios.
La carta nacional y los gobernadores
La negociación cordobesa también está atravesada por la interna nacional. De Loredo mantiene contactos con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, mientras se muestra junto a gobernadores radicales para ganar protagonismo en la reconfiguración opositora. La movida no supone abandonar el diálogo con LLA, sino mostrar músculo político frente al poder libertario y sus condiciones.
En ese tablero aparecen Pullaro, Cornejo y Gustavo Valdés. La posibilidad de que los mandatarios radicales busquen acuerdos con la Casa Rosada para preservar sus territorios electorales forma parte de la estrategia de cúpulas. En Santa Fe, la prioridad de Pullaro es la reelección en 2027 y evitar que una candidatura libertaria complique su proyecto provincial.
Sin embargo, la relación con Bullrich abre una alternativa para contrarrestar la presión del poder violeta. Una fuente radical se refirió al encuentro de la semana pasada entre Milei y Bullrich: “Trascendió solamente una foto de abrazo, pero la reunión fue en muy malos términos y en donde la senadora pide espacio de poder”.
En ese contexto, las fotos de De Loredo con Pullaro y, antes, con Cornejo adquieren otra dimensión. El exdiputado busca mostrar que tiene interlocutores y alternativas más allá de la negociación con los Milei. Incluso circula una lectura más táctica: el radical exhibe sus vínculos con los gobernadores para presionar a los libertarios y dejar abierta una salida hacia un armado cambiemista si se tensa la rosca con LLA.
La resistencia interna
En minoría, Mestre, Briner y Rossi mantienen su rechazo a un acuerdo con Milei. La “resistencia” sostiene que el radicalismo no comparte principios con el gobierno libertario y advierten sobre el riesgo de subordinar la identidad partidaria a una sociedad electoral. Desde el núcleo interno de Carlos Becerra y Martín Lucas remarcaron que “no se dejará a pie” a los radicales que rechazan someter la identidad histórica de la UCR a La Libertad Avanza ni a quienes entienden que el partido no puede ser utilizado como “ariete” o “apéndice” del gobierno provincial.
Por su parte, Matías Gvozdenovich, alineado con De Loredo, demanda disciplina partidaria. En esa línea se inscribe el cierre del proceso contra la vice de Llaryora. “En la UCR, las reglas se cumplen y no hay lugar para privilegios. Avanzamos para ponerle fin al proceso de expulsión de Myrian Prunotto. Vamos a seguir desperonizando el partido y terminar con quienes lo utilizan para beneficios personales”, aseguró el titular del Comité Provincia.
La resistencia no aflojará pese al poder interno del deloredismo. En el entorno de Briner preparan el camino judicial. La presentación ante el juez federal electoral Miguel Hugo Vaca Narvaja sumará un nuevo capítulo de una interna que se trasladará a los tribunales en medio de la disputa por la legitimidad de las decisiones y la definición de las candidaturas radicales.










