Soren Kierkegaard explicó que vivir cristianamente, o sea de manera verdaderamente cristiana, es a la vez irrenunciable e imposible de cumplir. No obstante, aún aceptando ese carácter de imposible, igual se indignaba con el cristianismo burgués acusándolo de cometer la peor de las herejías: “Jugar a ser cristianos”.
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León XIV, el Papa antilibertario

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