Victoria Villarruel no habló públicamente del dictamen de la Ley Malvinas, pero ella tiene una posición clara sobre el proyecto. Según pudo saber PERFIL, a la vicepresidenta le incomoda que se la llame así cuando considera que solo un tercio del texto trata sobre las islas. El dictamen que consiguió el oficialismo en la Cámara de Diputados tiene 154 artículos y sólo es el Título I, el de las sanciones a las empresas que explotan recursos en el Atlántico Sur, que llega hasta el 44, abarca cuestiones directas sobre Malvinas.
En ese sentido, reconoce que la primera batalla que ganó Santiago Caputo, autor del proyecto, fue la discursiva, porque nadie quiere salir a oponerse a una ley que se llama así. "Una ley Malvinas debería tener todos artículos que hablen sobre Malvinas, no el 30%", resumieron en su entorno.
La mirada de la titular del Senado, donde la ley tendría que completar su recorrido si logra media sanción en Diputados, expone un camino que se podría empantanar. La Cámara alta hoy está atravesada por la interna de La Libertad Avanza, con la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, enfrentada con el karinismo. En el medio queda Santiago Caputo, que ya tiene su propia batalla con Karina Milei pero busca sacar su ley. Tanto la ex ministra de Seguridad como la vicepresidenta fueron excluidas del Consejo de Seguridad Nacional.
El dictamen salió el martes pasado porque Caputo presionó para eso, en medio de su ayuda de urgencia a Flávio Bolsonaro para que escape desde Argentina a Estados Unidos. Pero el texto todavía no tiene los votos en el recinto. Los aliados que firmaron lo hicieron con reparos, algunos en disidencia, como el diputado de Provincias Unidas Pablo Farías, y hubo cinco dictámenes en minoría: el de Unión por la Patria, el de Myriam Bregman por el Frente de Izquierda, el de Lourdes Arrieta, el de Esteban Paulón junto con los cordobeses Carlos Gutiérrez y Juan Brügge, y el de los misioneros de Argentina Federal Alberto Arrúa y Oscar Herrera Ahuad. Varios de esos bloques provinciales son claves para que la ley se apruebe.
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El Consejo de Seguridad, el Papa y el silencio de Villarruel
Villarruel mantiene hace tiempo un perfil bajo. Después de varios cruces con el Gobierno, eligió bajar el tono mientras diseña su estrategia para 2027. Algunas de sus posturas sobre la industria nacional tienen más coincidencias con el modelo peronista, pero el kirchnerismo aclara que no va a construir nada con ella por su vínculo con militares de la última dictadura.
El otro lugar posible es el espacio republicano, lo que fue Juntos por el Cambio: una parte la absorbió La Libertad Avanza y la otra quedó fragmentada. En ese tablero, Malvinas la interpela de manera particular. Tiene una agenda nacionalista y de Defensa, y su padre fue un militar que estuvo en la guerra de 1982. Ya en diciembre de 2025, en Madrid, había denunciado la "ocupación ilegítima" del Reino Unido, mucho antes de que Milei girara su discurso.
Su silencio con la ley de Caputo, el ideólogo del giro "nacionalista" que tuvieron los discursos del Presidente durante algunas semanas, tampoco se explica solo por esa incomodidad. También es producto de la interna entre el karinismo y el caputismo, que atraviesa al proyecto desde su origen.
En el Gobierno sospechaban que Villarruel buscaba un lugar en el Consejo de Seguridad Nacional mediante la incorporación de las autoridades del Congreso, algo que su entorno negó. En paralelo, Martín Menem negoció modificaciones, primero con los aliados y después con los propios, para que el Congreso tuviera un lugar en el organismo, aunque no permanente.
El artículo 53 del dictamen permite que el Presidente convoque, como miembros no permanentes, al presidente de la Cámara de Diputados y al provisional del Senado, (en este caso, Bartolomé Abdala), igual que a los gobernadores y al jefe de Gobierno porteño, pero no les reserva una silla. La vicepresidenta, que aparece para ocupar el lugar del Presidente cuando Milei no está, como contempla la Constitución, no es mencionada en el dictamen oficialista.
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Otra vez, la titular de la Cámara alta quedó excluida. Había ocurrido antes con la visita del Papa: Karina Milei quería a Villarruel lo más lejos posible de León XIV y propuso que fuera el Palacio Libertad el lugar para el encuentro con dirigentes, un lugar donde puede controlar la lista de invitados.
Ese es el escenario en el que el Senado votó este jueves, por unanimidad, una resolución que invita al Papa a visitar el Congreso durante su estadía en la Argentina, del 8 al 11 de noviembre, y que le pide al Gobierno que garantice la participación institucional del cuerpo que preside Villarruel en el encuentro con las autoridades nacionales en el Palacio Libertad. La iniciativa fue de José Mayans y tuvo el respaldo de Bullrich.
"Se está moviendo con vuelo propio": la incógnita de Bullrich y la pelea por el bloque
En una eventual aprobación, algo que hoy en LLA reconocen que no está asegurado, la pregunta que circula por los pasillos parlamentarios es ¿qué haría Bullrich en el Senado con esta ley?. "A ella también la dejaron afuera de ese Consejo, y no es casualidad. Se está moviendo con vuelo propio y ni siquiera se sabe dónde estará parada cuando agarre ese proyecto", repitió a PERFIL un importante asesor parlamentario.
La segunda pregunta que se hacen en el Congreso es sobre el autor: "¿Y de qué lado va a estar Santiago Caputo, autor de esta ley, en una interna entre Bullrich y el Gobierno de los Milei, si él ya tiene una batalla con Karina?", insistieron. Es decir, la ley depende de una dirigenta que está enfrentada con el karinismo y de un asesor que también lo está.
Esa disputa ya apareció a la luz esta semana. Este jueves, previo a la sesión del Senado, Karina Milei evaluó si estaban los votos para reemplazar a Bullrich en la jefatura del bloque por la neuquina Nadia Márquez, la senadora que responde a los Menem. Por ahora, Márquez no lo consiguió.
Ese mismo día, Martín Menem salió a marcarle la cancha a Bullrich en una charla con estudiantes de la FURP: "El único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei". La senadora está decidida a competir en 2027 y su aventura ya se conversa en el círculo rojo. En la Casa Rosada, mientras tanto, algunos se esperanzaban con la fórmula Milei-Bullrich, pero es la propia Karina su principal resistencia.
Los cambios a la Ley Malvinas y la presión de Washington
Las modificaciones del sistema electoral que propone la Ley Malvinas, que incluyen las campañas y el financiamiento de los partidos, requieren una mayoría absoluta de los miembros de la Cámara (129 diputados, y 37 senadores cuando llegue al Senado), y en LLA reconocen que hoy no la tienen. "Todavía hay tiempo hasta llegar al recinto, se necesitan 129 votos porque es una modificación electoral", admitió a PERFIL la diputada oficialista Silvana Giudici, encargada de negociar el texto con los aliados.
El único tramo que contaba con apoyo suficiente era el Título I, que en el proyecto original ocupaba los primeros 40 artículos. Unión por la Patria había propuesto votar solo esa parte y rechazar el resto, algo que el Gobierno descartó. Pero las presiones de Estados Unidos llevaron al oficialismo a modificar el alcance de las sanciones, y según pudo saber PERFIL, el peronismo tampoco acompañaría ahora ese capítulo.
El artículo 3 organiza hoy las penas por escalones: quien realiza la actividad, quien provee bienes o servicios esenciales sabiendo el destino y quien es socio o accionista directo. Quedan afuera las personas humanas con hasta el 2% del capital y los fondos de inversión pasivos. Giudici sostuvo que "no hubo ninguna injerencia de Estados Unidos", pero el vicecanciller Christopher Landau había dicho en Buenos Aires que Washington estaba "viendo los intereses de nuestras empresas".
Por eso el calendario sigue abierto. Legisladores que participaron de la reunión del oficialismo con los aliados contaron a PERFIL que el proyecto podría llegar al recinto recién el 18 de noviembre, junto con el Presupuesto 2027, o directamente apuntan a la última semana legislativa, el 25.
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Las PASO: el otro frente que pasa por el Senado
Las diferencias entre Bullrich y la Casa Rosada tampoco son por la cuestión Malvinas fondo. Es por la eliminación de las PASO. El Gobierno se queda sin tiempo y debe tomar una decisión: desde la Cámara de Diputados confiaron a PERFIL que estarían los votos para impulsar la reforma electoral, que incluye Ficha Limpia, Boleta Única de Papel y normas sobre el financiamiento partidario en las campañas.
"Santilli es el que las empuja, Bullrich la que va para atrás", reconocieron senadores a PERFIL. A los fines electorales, no le conviene a ella eliminar las primarias, a menos que haya un acuerdo sobre una fórmula con Milei y no aspire a encabezar una lista presidencial.
El reloj corre. La Cámara Nacional Electoral advirtió al Ejecutivo que cualquier modificación de la normativa debe hacerse este año y no en el que hay elecciones nacionales. En los despachos que responden a Karina Milei se muestran expectantes por las conversaciones de Diego Santilli con los gobernadores, pero otros sectores del oficialismo son pesimistas: "Si no lo resolvemos antes de fin de mes, tenemos que repensar la estrategia con un escenario de PASO y competir en todos lados", dijo un integrante del ala política a Noticias Argentinas.
Los gobernadores aliados acompañarían la eliminación, según pudo relevar PERFIL, y la resistencia está en el radicalismo, como en el caso del mendocino Alfredo Cornejo. En los pasillos parlamentarios empezó a instalarse además que Martín Menem tampoco quiere internas, porque prefiere priorizar el armado de listas propias en las provincias. Por ahora, el único que se mueve para suspenderlas es Santilli.
En la mesa política admiten que "dependerá de Patricia" porque el avance debe ser en el Senado. El período de sesiones ordinarias cierra el 30 de noviembre, y la alternativa de suspenderlas para el año próximo o tratar la reforma en extraordinarias perdió fuerza por el riesgo de judicialización.
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