Opinión

Mente, corazón y manos: las tres dimensiones de la escuela que necesitamos

La educación necesita dejar atrás las excusas y recuperar la cultura del esfuerzo. Por eso la Ciudad apuesta a la disciplina, el deporte, la tecnología y nuevos aprendizajes para transformar las aulas y preparar a los estudiantes para los desafíos del futuro.

Mente, corazón y manos: las tres dimensiones de la escuela que necesitamos
Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias en las pruebas PISA 2025 | Archivo
Hoy 17:18

Lamentarse cada tres años por los resultados de las pruebas PISA y después olvidarlo no nos hará mejorar. Los datos nos obligan a actuar y para saber cómo hacerlo alcanza con mirar a nuestros deportistas y artistas. Todos los días corrigen errores, repiten rutinas, miden el progreso y aceptan la exigencia porque tienen un objetivo detrás. Disciplina, mérito y esfuerzo no son palabras viejas, son las condiciones de cualquier logro. La cultura que ya funciona en el entrenamiento y en el escenario tiene que ser la cultura de toda la escuela, de toda la educación.

El deporte es una extensión del aula, una de las herramientas de aprendizaje más potentes que tenemos dentro de la escuela. El respeto por las reglas, el valor del esfuerzo diario y la disciplina del trabajo en equipo —que promovemos en cada clase—, se consolidan en la cancha. Pero el verdadero impacto aparece cuando el deporte nos enseña a gestionar la frustración: aprender a perder desarrolla la resiliencia necesaria para entender que el error no es un fracaso escolar ni personal, sino una evidencia para aprender y seguir mejorando dentro y fuera del aula.

Lo que funciona en educación no es un misterio: corregir, medir, formar a los docentes dentro de la escuela, compartir datos con cada equipo, recuperar la autoridad y el orden. Hay que abandonar la pedagogía que no corregía para no estigmatizar a los chicos y no evaluaba con tal de no recibir malas noticias. Eso no protegió a los chicos, protegió la comodidad de los adultos. Con pocas políticas, profundas y sostenidas, como Escuelas en Foco, 503 escuelas ya mejoraron su rendimiento. Ese es el camino que seguimos en la Ciudad con nuestro Jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Las pruebas PISA evalúan el desempeño de estudiantes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias
Las pruebas PISA evalúan el desempeño de estudiantes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias | Crédito: Archivo
Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño
Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño

Ningún deportista ni artista rinde sin concentración y ningún estudiante aprende sin atención ni dedicación. Un estudio del Ministerio junto al ITBA muestra que los estudiantes secundarios pasan más de seis horas por día frente a pantallas, y que cuatro de cada diez presentan al menos una señal de alerta como ansiedad, somnolencia o síntomas depresivos. El deporte, las actividades recreativas y las expresiones artísticas son nuestros aliados para correr a los chicos de esas actitudes dañinas y ponerlos en movimiento.

El uso de celulares y el tiempo frente a las pantallas
El uso de celulares y el tiempo frente a las pantallas | Crédito: Archivo

La atención de los chicos está hoy hackeada por algoritmos diseñados para capturarla. Cuando la respuesta llega antes que la pregunta, el razonamiento se atrofia. No es un accidente, es un diseño. Por eso, prohibimos el celular en los niveles Inicial, Primaria y Secundaria y fuimos más allá involucrando a las familias con programas como Compromiso Familiar, que ya tiene más de 100.000 familias que firmaron el acuerdo. Los datos propios comienzan a mostrarnos que así los chicos mejoran la atención, los aprendizajes y el vínculo cara a cara. Y vuelven a aburrirse, que es la antesala de la curiosidad.

La escuela tiene que mirar hacia afuera. Somos una sociedad que envejece, con menos nacimientos y cada vez más digitalizada. Cada joven será decisivo para sostener nuestro crecimiento. Por eso, estamos rediseñando la secundaria: para que agregue valor y se conecte con el proyecto de vida de cada estudiante. Como siempre dice nuestro Jefe de Gobierno, lo más valioso que tiene la Ciudad de Buenos Aires es el capital humano.

En nuestros diseños, la educación financiera y la inteligencia artificial son obligatorias porque los desafíos que esperan a los chicos ya llegaron, no son del futuro. Este año, más de 10.000 estudiantes de quinto año aprendieron a armar un presupuesto, a ahorrar, a entender el crédito y a evaluar inversiones. Y el aprendizaje sigue toda la vida: entre adultos y emprendedores, más de 22.000 porteños ya incorporaron herramientas financieras en la educación pública.

La formación tiene tres dimensiones, como ocurre en el deporte. Mente: para aprender a aprender, con Lengua y Matemática como cimientos, porque cuanto más algoritmo haya más pensamiento propio necesitaremos. Corazón: porque las habilidades socioemocionales, la perseverancia, la empatía y el autocontrol también se enseñan. Manos: para poner el conocimiento en práctica, resolver problemas reales, administrar, crear, producir y emprender.

Transformar un sistema educativo es lo más difícil en política pública, pero lo estamos haciendo. La misión requiere equipos técnicos, conversaciones incómodas, humildad para corregir el rumbo y, sobre todo, la decisión política sostenida de quien gobierna para respaldar medidas que no siempre son simpáticas. En la Ciudad la tenemos.

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Como en el deporte o en el arte, en la educación no hay atajos. Se puede mejorar y se debe mejorar porque el futuro de nuestra sociedad está hoy sentado en nuestras aulas.

*Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

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