En un contexto atravesado por el odio y la agresividad en las palabras, A propósito de los besos propone volver a poner el contacto físico y el deseo en el centro de la escena. El espectáculo, creado por el dramaturgo y director Alfredo Megna junto con la actriz y cantante Coni Marino, combina música, poesía, humor y una particular reflexión sobre el acto de besar.
En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, Megna contó cómo surgió la obra, explicó su estructura y destacó una de sus propuestas más singulares: un rincón especialmente preparado para que los espectadores puedan besarse y sacarse fotos al terminar la función.
A propósito de los besos: una propuesta teatral entre la poesía y el humor
Megna explicó que la obra nació a partir de algunas ideas y deseos que compartía con Marino. Uno de los conceptos centrales del espectáculo aparece en una reflexión de la protagonista: "Besarse es revolucionario en este momento", una frase que resume la importancia que adquiere el contacto entre las personas en un contexto de hostilidad.
El dramaturgo definió la propuesta como un catálogo de besos en el que se combinan distintos lenguajes. El espectáculo incluye seis boleros interpretados por Marino, junto con poesía, humor y datos presentados desde una perspectiva pseudocientífica.
Megna destacó especialmente el trabajo de la protagonista y consideró que su actuación tiene un lugar central en la experiencia. La combinación de música y recursos humorísticos busca construir una propuesta teatral que se aleja de una exposición convencional sobre el tema.
El rincón del besuqueo: una experiencia para el público
Uno de los elementos más particulares de la obra es el llamado rincón del besuqueo, un espacio preparado para que los espectadores puedan besarse después de la función. Según contó Megna, la iniciativa surgió a partir de las reacciones del público durante las primeras presentaciones.
"Nos ha pasado que en las primeras funciones el público decía: 'Me dieron ganas de besar'", relató. A partir de esa respuesta, el espectáculo incorporó un rincón con iluminación, aromas y césped sintético, pensado para que quienes asisten puedan acercarse, besarse y tomarse fotografías.
La propuesta extiende la experiencia más allá del escenario y convierte al público en parte de la idea que atraviesa la obra. El beso deja de ser solamente un tema de conversación para convertirse también en una acción concreta dentro del universo del espectáculo.
La influencia de Chéjov en la estructura de la obra
Durante la conversación con Quiroga, Megna explicó que la estructura de A propósito de los besos toma como referencia un recurso teatral que admiró en una obra de Antón Chéjov: una conferencia que aparenta ser académica, pero que termina revelando aspectos de la vida personal de quien la pronuncia.
Quiroga vinculó esa idea con la obra de Chéjov sobre los daños del tabaco, en la que el personaje comienza con una exposición sobre ese tema y termina hablando de su propia existencia. Megna confirmó que esa estructura fue una inspiración para desarrollar su espectáculo.
"Decidí que en esta obra iba a mezclar esta conferencia absolutamente aparentemente académica con situaciones que rozan la propia vida", explicó el dramaturgo. De ese modo, la propuesta combina la apariencia de una disertación pseudocientífica con situaciones personales y momentos humorísticos.





