En octubre de 2017, Mahatma Eyvind Soihit Meza (44) se unió a un grupo de Facebook de venezolanos en Argentina para contar su experiencia como inmigrante. Había llegado a Buenos Aires con apenas 300 dólares, sobrevivido en una habitación compartida de un hostel y conseguido sus primeros trabajos mientras intentaba reinventarse y construir una nueva vida. Al terminar su relato, compartió lo que entonces parecía su mayor logro: había conseguido traer al país a su esposa y a sus tres hijos.
Nueve años después, aquella historia familiar terminó de la peor manera. El hombre apareció muerto en una vivienda de Mariano Acosta, en el partido bonaerense de Merlo, junto a su pareja, Evelyn Carolina Rivero Mejías, de 41 años, y los tres hijos de ambos. La principal hipótesis de los investigadores es que asesinó a los cuatro a balazos y después se suicidó. Lo que todavía no está claro es el por qué.
La masacre habría ocurrido durante la madrugada del jueves 29 de octubre, aunque los cuerpos fueron descubiertos recién al día siguiente.
La escena. Los cinco cuerpos estaban en una misma habitación de una casa de una sola planta, ubicada sobre la calle Mercedes al 2400, entre Ensenada y Dinamarca. No era una vivienda que llamara la atención por lujo o prolijidad. Más bien lo contrario. La familia se había instalado allí recientemente, después de vivir durante varios años en Marcos Paz, en un domicilio de la calle Alemania al 2700.
De acuerdo con los primeros exámenes forenses, Evelyn y sus tres hijos tenían dos heridas de bala en la cabeza cada uno. El padre, en cambio, presentaba un único disparo en la sien izquierda, un indicio de que podría haberse quitado la vida Además, entre sus piernas fue encontrada una pistola Sarsilmaz 9 milímetros, el mismo calibre de las balas halladas en la escena.
Vecinos de la cuadra contaron que durante la madrugada del jueves escucharon detonaciones. Sin embargo, en ese momento no hubo una denuncia que derivara en la intervención de la Policía.
Ausencia. Evelyn trabajaba como analista de sistemas de manera remota. Tenía 41 años y compartía la vivienda con su pareja y sus tres hijos: Dan Velkan, de 14; Alan Nehru, de 12; y Nicole Valentina, de 10.
Cuando dejó de responder los llamados y mensajes de sus compañeros, la preocupación comenzó a crecer.
Uno de ellos, Carlos Eduardo Marcano, de 39 años y también venezolano, decidió acercarse hasta el domicilio para averiguar qué
ocurría.
No consiguió que nadie le abriera. Los vehículos de la pareja estaban estacionados en la propiedad, pero dentro de la casa no se escuchaban movimientos.
Según una de las reconstrucciones difundidas, Marcano se asomó por una ventana y alcanzó a observar los cuerpos. Entonces dio aviso al 911.
Efectivos de la Comisaría 6ª de Merlo acudieron a la propiedad. Con intervención de la fiscalía de turno, ingresaron al inmueble y encontraron a los cinco integrantes de la familia
muertos.
La investigación quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N° 8 de Morón, con intervención de los fiscales Adriana Suárez Corripio y Nicolás Filippini.
De qué vivía. El 26 de septiembre, poco más de un mes antes de la masacre, Mahatma compartió en sus redes sociales una escena llamativa. En un video mostró una pistola guardada dentro de una heladera y acompañó las imágenes con una frase que parecía convertir la presencia del arma en una broma cotidiana: “Viernes de enfriar el arma y comer picada caliente”.
No era una publicación aislada de su interés por las armas y la seguridad. El venezolano también difundía contenidos sobre defensa personal, supervivencia y preparación para situaciones de emergencia. En uno de ellos explicó la importancia de tener siempre lista una Tactical Go Bag, una mochila táctica de emergencia o escape, equipada con herramientas de defensa, alimentos, bebidas, elementos de higiene, primeros auxilios, ropa de recambio y abrigo. “Y lo más importante, un plan!”, advertía.
Su actividad también estaba vinculada a SAC Security Group, una denominación comercial asociada a un dominio de Internet que había registrado a su nombre en 2025 y que contaba con perfiles en Instagram y Threads. En paralelo, expresaba públicamente su apoyo al presidente Javier Milei, una preferencia política que formaba parte de su exposición en las redes sociales.
El móvil: una pregunta sin respuesta
L.N.
La escena, los disparos y el arma encontrada junto al cuerpo del hombre permiten sostener una hipótesis sobre cómo murieron los integrantes de la familia. Pero no explican por qué ocurrió.
Esa es la principal incógnita que enfrenta la investigación. Hasta el momento no trascendieron denuncias previas de violencia familiar, testimonios concluyentes sobre amenazas contra Evelyn o los chicos, ni comunicaciones que permitan identificar una decisión anticipada de cometer el ataque.
Sin embargo, en las últimos horas comenzó a circular con fuerza la versión de que la pareja atravesaba una crisis y que ella le habría revelado su idea de separarse. No obstante, los investigadores deberán reconstruir las últimas comunicaciones de la pareja, determinar si hubo movimientos inusuales antes del jueves y analizar los elementos incorporados a la causa..
La principal hipótesis apunta a un femicidio y al homicidio de los tres hijos de la pareja, seguidos del suicidio del presunto autor.
Pero la investigación necesita todavía respuestas para explicar la secuencia completa.
La historia que Mahatma Soihit Meza había compartido en 2017 mostraba a un hombre que celebraba haber podido reunir a su familia después de emigrar a otro país. Los últimos registros públicos, en cambio, lo muestran interesado en las armas y en las prácticas de tiro. Entre los días 4 y 6 de octubre pasados subió fotos de sus pistolas y cargó un video en el que se lo ve disparando en un polígono de tiro.









