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Lecturas anómalas

Lecturas anómalas
Hoy 04:50

Mientras las pantallas adquieren dimensión de abismo para la cultura y lo contemporáneo –que la profana con fanatismo anti histórico–, la indiferencia apunta como arma, mientras el tiempo íntimo queda perplejo, inmóvil. A pesar de eso, y a sabiendas, Danilo Albero produjo una serie de ensayos que remiten al diario, bitácora, a veces confesión de límites, otras como reflexiones en escritura ardiente, contestataria, sobre el sustento intelectual: la lectura. Pero la lectura y su efecto, con derivas de derivas. ¡Pensamiento!

Leer pensando y discutir, tarea similar a su hallazgo sobre la imposibilidad del texto sagrado (y por expansión, de todos). Las 114 suras del Quram son la decantación del recitado de un hombre a otro, con la correspondiente oralidad distorsionada, de manera tal que su forma escrita es un final relativo a cierta audición, acaso defectuosa. Lo escrito, entonces, es el último escalón humano, un resto que ni siquiera se acerca a lo divino. Las palabras, creadas por el máximo y único dios, habitan su propia paradoja porque nunca alcanzarán a nombrar todo lo creado.

También Albero recurre a la lectura y a señalar (subrayar) cierto ejercicio especulativo, principio de ficción. Borges citando a Gibbon sostenía que no había camellos en ese libro, pero resulta que sí, diez veces se los menciona, diez veces ignorados por la fantasía literaria. Otra delicia: el ritmo auditivo del creole (Lafcadio Hearn) tiene su resonancia onomatopéyica en James Joyce. Resulta llamativa la forma en que se relaciona la Metamorfosis de Ovidio y la estructura molecular del benceno.

Este libro comenzó en la pandemia, es un libro de incertidumbres y encierros, cárceles con barrotes sostenidos por el miedo, donde el exceso de soledad fue un desafío al aventurero lector de Salgari, Fleming, Machado de Asís… Y W.H. Auden con su poema Paisaje con la caída de Ícaro, en cuya parábola está Brueghel el viejo, atrapando el momento posterior, acaso dimensión real del mito humano, casi piedra en el agua, algo efímero, una nada impertinente.

Otro detalle no menor es la honestidad intelectual de Albero, por su anhelo por cierta inocencia en la lectura juvenil, aventuras de libros entre libros y películas, héroes como fantasmas y también la tragedia en las costuras borgeanas sobre destinos inverosímiles, excesivos. Por caso, la insólita historia de Barry Saler, el mercenario y escritor, en ese orden. Y la singularidad de la parafilia de pies en Amalia de José Mármol.

Entre tantas gemas, una última, ubicada en el desierto nordestino del Brasil, donde los pliegues del western hicieron (y hacen) gala. La dimensión de la película O Cangaçeiro (1953), dirigida por Lima Barreto, es un punto de partida del autor. Este lector agrega, como espectro de aquella, O Matador (2017), dirigida por Marcelo Galvão. La muerte en la tierra yerma es una reiteración, mientras la lectura y la discusión son formas simultáneas de oponer una frontera lúcida. En este libro pueden encontrar esos paisajes imprescindibles.

Hipervínculos

Autor: Danilo Albero

Género: ensayo

Otras obras del autor: Variaciones Turner; Al mejor cazador; Estación Borges y otros cuentos

Editorial: Hugo Benjamín, $ 37.000

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