Edición Impresa•En plena campaña electoral

La tragedia impacta de lleno en la imagen del socialista Pedro Sánchez

La tragedia impacta de lleno en la imagen del socialista Pedro Sánchez
Terrible choque de trenes en España | AFP
Hoy 02:14

El trágico accidente ferroviario en Toledo se convirtió en el terremoto político más grave al que se enfrenta el gobierno del socialista Pedro Sánchez. Es el segundo de gran magnitud en la red AVE en menos de un año tras el precedente de Adamuz. Esto fracturó la estrategia del Ejecutivo, congeló el clima preelectoral y abrió una brecha de máxima tensión institucional.

Lejos de tratarse de un incidente aislado, la dimensión técnica y humana de la tragedia ha colocado al Palacio de la Moncloa en el centro de todas las miradas, poniendo a prueba la resistencia de la coalición y desatando una ofensiva total por parte de la oposición.

Ante la gravedad de los hechos, el propio presidente del Gobierno admitió públicamente que “no es asumible sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año”, dijo, y agregó: “Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad en nuestro país y la labor del Gobierno no es solamente hacer el diagnóstico, conocer cuáles son las causas, sino ofrecer soluciones para que una tragedia de esta magnitud, como ayer dijo el jefe del Estado, el rey Felipe VI, no vuelva a suceder”. Sin embargo, el presidente optó por cerrar filas y blindar al ministro de Transportes, Óscar Puente, –señalado por la mala gestión de la crisis– evitando por el momento su salida.

Choque de trenes en España
Equipos de rescate trabajando en el choque de trenes en España. | Crédito: AFP

En plena campaña para las elecciones del 29 de noviembre, la onda expansiva del accidente provocó una respuesta implacable de los grupos políticos, tanto de la oposición como de la coalición.

El Partido Popular exigió responsabilidades políticas “al máximo nivel”. El PP registró formalmente la petición de comparecencia urgente del propio presidente de Pedro Sánchez ante el Congreso, argumentando que las responsabilidades políticas e institucionales “no terminan en Óscar Puente”.

Sectores de los partidos que conforman el espacio a la izquierda del PSOE exigieron transparencia radical y depuración de responsabilidades sin contemplaciones, temerosos de que la crisis de infraestructuras y la percepción de fallos estructurales en la gestión pública erosionen la confianza del electorado.

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