La Fundación Mediterránea expresó su preocupación por el impacto que podrían tener las restricciones a la circulación de camiones dispuestas con motivo de la visita del papa León XIV y planteó la necesidad de encontrar alternativas que permitan garantizar la seguridad del acontecimiento sin afectar el funcionamiento de la economía.
A través de un comunicado, la entidad reconoció la trascendencia espiritual y social de la llegada del Pontífice, pero advirtió que las medidas de organización deben contemplar también la continuidad del trabajo, la producción y el abastecimiento. El planteo apunta especialmente a las restricciones establecidas por la Disposición 370/2026 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que limita la circulación de vehículos de carga durante ocho días consecutivos.
La medida regirá entre el 6 y el 13 de noviembre, de 6 a 22, y comprende un total de 128 horas de actividad restringida sobre corredores estratégicos del país. Entre ellos se encuentran los principales accesos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nodos de la provincia de Buenos Aires y arterias troncales de Córdoba.
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Desde la Fundación Mediterránea señalaron que las restricciones alcanzan rutas cordobesas con importantes volúmenes de tránsito. En algunos tramos de las rutas nacionales 19 y 9 Norte, el tránsito medio diario supera los 14.000 vehículos, mientras que en sectores de la RN 36 supera los 9.000. A su vez, mediciones de la Región Centro indican que los camiones con acoplado y semirremolques representan aproximadamente el 30% del tránsito medio diario total. Aunque se trata de una referencia regional, la entidad consideró que esos datos permiten dimensionar la importancia del transporte pesado para el funcionamiento de la actividad económica.
Demoras, costos y dificultades en el abastecimiento
El principal argumento de la Mediterránea está vinculado con las consecuencias que podría generar la interrupción parcial de la circulación de cargas durante ocho jornadas. Según advirtió, las restricciones podrían provocar demoras, mayores costos operativos y logísticos, dificultades para coordinar entregas y alteraciones en las cadenas de abastecimiento y producción.
La entidad puso el foco en la extensión de la medida y en la franja horaria alcanzada: 16 horas diarias, lo que concentraría buena parte de la operatoria del transporte en horario nocturno. Esa reorganización, sostuvo, podría complicar el funcionamiento de empresas que dependen de entregas regulares de insumos, alimentos y mercadería.
“Detrás de cada camión hay trabajadores, empresas, alimentos, insumos y compromisos comerciales”, señaló la institución en el comunicado. Y agregó que la continuidad de esos circuitos resulta fundamental para la industria, el comercio y las actividades productivas, además de tener incidencia sobre el empleo y los ingresos de las familias.
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El pedido de alternativas para reducir el impacto
Sin cuestionar las necesidades de seguridad y organización que demanda una visita de estas características, la Fundación Mediterránea propuso evaluar mecanismos que permitan reducir las consecuencias económicas de las restricciones. Entre las alternativas mencionó la posibilidad de establecer esquemas diferenciados según corredor, día y horario, habilitar corredores específicos, otorgar permisos especiales y contemplar excepciones adicionales para actividades cuya interrupción pueda ocasionar costos significativos.
La entidad consideró que el diálogo y la coordinación entre las autoridades y los sectores involucrados pueden permitir una solución que contemple las dos prioridades: acompañar adecuadamente la visita papal y preservar el normal desenvolvimiento de la producción y el trabajo.
En el cierre del documento, la Fundación Mediterránea recuperó uno de los conceptos centrales del mensaje de León XIV: la dignidad de la persona humana. En esa línea, sostuvo que poner al ser humano en el centro también implica reconocer el valor del trabajo como fuente de desarrollo y oportunidades.









