La alegría no es solo brasileira. Fue una semana de placeres varios. Por un lado, yo había perdido mi magic mouse, que terminó apareciendo en el bolsillo de un pantalón de gimnasia, salido del lavarropas. Todavía no ha recuperado sus funciones, pero me permitió demostrar al mundo que no estaba yo tan senil como para haberlo olvidado en algún bar.
Luego, claro, el triunfo de Lula, firme en su bien ganado lugar de mejor político del siglo XXI. Y como si no bastara con eso, la huida del Bolsonaro Jr. a los Estados Unidos, que cae en el total descrédito al aceptar asilarlo, ayudado por la calaña argentina. Entre todos, dejan por el piso a la villanía de Dick Tracy (y cómo no reirse de esa gentuza que expone sus miserias).
Entre una cosa y la otra, había terminado de leer el extraordinario libro de Lola Pons, “El dedo en los labios”, que será presentado próximamente. La semana que viene hablaré de él, pero adelanto que es una historia (fascinante) del silencio.
Las elecciones en Israel dejaron otras dos sorpresas simpáticas: por un lado, la movilización del pueblo judío (que agotó la capacidad de los aviones) para votar contra Netanyahu, lo que se notó en los conteos finales (que, de todos modos, no implicaron victoria absoluta para ninguno de los bandos). Por el otro, el hecho de que por primera vez en la historia los partidos árabes alcanzaron un respetable 18% de los votos, lo que demuestra que Israel no es un Estado sólo judío y que una cosa es hablar de un pueblo y otra de unos aparatos, su política exterior y su inclinación hacia el abismo.
Pero fue sobre todo la presentación de la revista “Contorna” lo que dio la inmensa magnitud de la alegría. Un miércoles casi perfecto reunió a una multitud de curiosas que escucharon los buenos deseos, la lectura de uno de los textos más sabios del número 1 (el de Ignacio Repetto) y un set de canciones de Gabriela Bejerman al piano. Ondas de alegría, de las más personales (nada desdeñables) a las más globales, que son las que más duran, porque se sostienen en el fuego comunitario y al mismo tiempo lo alimentan. Que resuene por la tierra: “Contorna” y la primavera están vivas.





