Una patota de entre 50 y 60 jóvenes perpetró una violenta agresión coordinada contra mujeres trans en los Bosques de Palermo. Los ataques fueron filmados y difundidos en redes sociales por algunos de sus protagonistas, que acompañaron las imágenes con expresiones transfóbicas y mensajes de celebración de la violencia. La Justicia porteña inició una investigación a partir de las lesiones que sufrió un adolescente de 14 años durante el enfrentamiento.
El episodio ocurrió el domingo 1 de noviembre, alrededor de las 5.30, en el interior del Parque 3 de Febrero, en la zona de las avenidas Sarmiento y Adolfo Berro. Según el parte policial, el adolescente, identificado como A.G. y oriundo de Berazategui, integraba una caravana de aproximadamente 1.000 ciclistas cuando se produjo un altercado con las trabajadoras sexuales de la zona.
De acuerdo con el informe, en medio del enfrentamiento una trabajadora sexual trans, reaccionó a los ataques y golpeó al joven en la cabeza con una linga de bicicleta. El SAME lo asistió y trasladó al Hospital Fernández, donde fue atendido por un traumatismo craneoencefálico y un corte superficial en el cuero cabelludo. Las lesiones fueron consideradas leves y sin riesgo de vida.
La investigación, caratulada como lesiones leves, quedó a cargo de la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, con intervención del secretario de Fiscalía, Dr. Ángel Palópoli. También podría evaluarse la aplicación de un agravante por odio de género.
Los efectivos de la Policía de la Ciudad arribaron al sector de los hechos únicamente una vez que el ataque se había consumado, debido a que el personal destinado a esa cuadrante le dio prioridad a la detención de dos vendedores de paltas en las inmediaciones del parque.
Esta selección de prioridades evidenció una atención volcada a la fiscalización de la economía informal por encima del resguardo físico de las trabajadoras ante delitos violentos.
A esta situación, se añade la ausencia de testimonios y denuncias formales asentadas en los registros policiales oficiales. La retracción de las sobrevivientes para acudir a las dependencias estatales visibiliza las profundas barreras institucionales y la desconfianza estructural que distancian al colectivo trans del sistema judicial, signadas por el temor a quedar expuestas a nuevas represalias y revictimizaciones.
Los videos de la agresión y los mensajes transfóbicos
Las filmaciones que circularon en redes sociales muestran escenas de gritos y violencia física. La secuencia de los hechos comenzó con un hostigamiento sistemático basado en burlas y provocaciones directas hacia las víctimas. Ante la respuesta verbal defensiva de las mujeres trans, la patota se retiró momentáneamente para reorganizarse y regresar con un despliegue de mayor violencia.
Armados con palos y diversos elementos de señalización urbana, los agresores ejecutaron la agresión física. Entre los objetos empleados se registró el uso de un cono de tránsito naranja, cubiertas de bicicletas y hasta un árbol arrancado de raíz.
El ataque fue concebido y ejecutado bajo una clara lógica de espectáculo digital. Los propios agresores registraron las persecuciones y la golpiza mediante filmaciones realizadas con sus teléfonos móviles.
Posteriormente, estos videos fueron difundidos y viralizados en plataformas de redes sociales acompañados por la leyenda “a correr los trabas” y emojis de risa, exponiendo una intencionalidad explícita de humillación y celebración de la violencia ejercida.
También se viralizaron historias de jóvenes que se jactaban de haber intervenido en el ataque. "Me dicen el matatrabas", decía uno de ellos en una publicación que luego se replicó en otras plataformas.
Los adolescentes habían participado de un encuentro de aficionados al ciclismo stunt, una disciplina que consiste en realizar trucos y acrobacias con bicicletas.
Uno de los organizadores del evento explicó a SM Noticias que la caravana tenía un recorrido establecido, pero que un grupo de jóvenes se separó del resto y se dirigió hacia los bosques de Palermo.
"Nosotros teníamos un recorrido establecido, pero hubo un grupo de chicos que se abrieron solos y se fueron hacia los bosques de Palermo, empezaron a decirle cosas a las chicas y ellas respondieron. Ahí se dio la pelea", sostuvo.
El repudio de la comunidad LGBTIQ+
Pedro Paradiso Sottile, histórico referente de la diversidad sexual y presidente de la Fundación Igualdad, calificó el hecho como un delito de odio por identidad de género.
"Desde la Fundación Igualdad, repudiamos la agresión que sufrieron personas travestis trans en Palermo. Un grupo de jóvenes las persiguió y las golpeó en plena calle, lo filmó y después lo subió a las redes. Esto no es una broma ni chiste o un exceso de una noche. Es violencia y delito de odio por identidad de género", expresó en sus redes sociales.
"Que se hayan filmado y se rían de lo que hacían muestra la impunidad con la que se sienten habilitados a actuar", advirtió.
Por último, advirtió sobre el avance de los discursos discriminatorios y su circulación desde distintos espacios de poder: "Los discursos de odio avanzan, y muchas veces se promueven desde lugares de poder o autoridades del gobierno".
RM










