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El Papa vivirá una experiencia única en el Cottolengo Don Orione

“Estamos muy acostumbrados a sentir la discapacidad como algo extremadamente problemático, pero eso no parece ser así en los catorce cottolengos Don Orione”, dice el autor. “Por prejuicio, desconocimiento o lo que sea, uno encuentra algo que no esperaba encontrar allí: mucha alegría”.

El Papa vivirá una experiencia única en el Cottolengo Don Orione
Cottolengo Don Orione - Claypole
Hoy 19:07

Conozco la Pequeña Obra de la Divina Providencia (Congregación Don Orione) desde hace doce años. Los asesoré y capacité en relaciones públicas en su Casa Provincial de Capital Federal y en los cottolengos de General Lagos y Claypole. Mi más reciente trabajo tuvo que ver con este último, más precisamente con el anuncio de la visita que el Papa León XIV les hará el próximo lunes 9 de noviembre.

La primera vez que entré al Cottolengo de Claypole sentí algo parecido a lo que viví cuando fui a la República de los Niños, cuando estaba en la escuela primaria. La República es una ciudad simulada, a escala de chicos de diez años, con una candidez propia de esa edad.

El Cottolengo, en cambio, es un barrio arbolado real, de tamaño real, pero que increíblemente tiene un candor similar.

Lo más lindo del establecimiento de Claypole (y también el de General Lagos) es que en ese entorno hermoso viven personas discapacitadas. Por prejuicio, por desconocimiento o por lo que sea, uno encuentra algo que no esperaba encontrar allí: mucha alegría. Definitivamente, El Papa vivirá una experiencia única.

Estamos muy acostumbrados a sentir la discapacidad como algo extremadamente problemático, pero eso no parece ser así en los catorce cottolengos Don Orione. Alegría, paz y una vida que transcurre a una velocidad más lenta que en las ciudades, son el fruto de un trabajo muy profundo, profesional y de fe, a lo largo de un siglo.

Cuando se anunció la visita del Santo Padre, obviamente, fue una revolución para propios y extraños. "¡El Papa gringo viene a Claypole!" declaró alguien con humor popular.

Pero claro, dentro de esa algarabía, había una coyuntura que nadie podía soslayar. La noticia llegaba en un momento difícil para los discapacitados en Argentina, con muchos reclamos legítimos hacia el actual gobierno y con muchos intereses políticos aprovechándose de esos reclamos.

Los voceros de la Congregación manejaron la situación con mucha sabiduría. Si bien no bajaron las banderas de sus reclamos, desistieron de aprovechar la visita de León IV para una cuestión coyuntural. Los orionistas plantearon públicamente que esto iba más allá, que esto es una gran oportunidad para algo mucho más grande.

Que el Papa visite hogares de discapacitados iluminará el tema mundialmente. Le dará notoriedad a escala planetaria.

"Ayudar a posicionar la causa de la discapacidad en el mundo, en un marco de felicidad y a través de los valores del Evangelio, debe ser nuestro máximo objetivo" sostuvieron entonces.

Qué se conozca más la obra de Don Orione en Argentina, para lograr más voluntades a favor, y que eso nos sirva a todos para mejorar la condición de nuestros discapacitados, debe venir después. Debe ser una “tarea para el hogar” que quede para luego.

Quizás, finalmente, este sea un buen mensaje para la visita toda. Ojalá no haya gente peleándose por “una selfie junto al Papa”. Ojala su llegada sea un momento espiritual que nos ayude a todos a reflexionar y trabajar, tranquilos y mejor, por una Argentina de mayor calidad.

Aprendamos del legado de Don Orione.

*Licenciado en Relaciones Públicas (Universidad Nacional de Lomas de Zamora), profesor universitario (UP, UNLZ, UCES, UAI). autor de “Píldoras de relaciones públicas”.

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