La violencia contra las mujeres trans que trabajan en los Bosques de Palermo no empezó con el ataque de un grupo de ciclistas que las persiguió, golpeó y filmó durante la madrugada del lunes. Para quienes conocen la zona y conviven desde hace años con situaciones de discriminación, lo ocurrido fue una nueva expresión de una violencia que, aseguran, viene creciendo. “Si no le ponemos un freno al discurso político de odio, van a terminar con nuestras vidas”, advirtió, en off, una trabajadora sexual trans a PERFIL, quien reclamó respuestas concretas del Estado.
La agresión dejó al menos seis trabajadoras sexuales heridas, según la información aportada por fuentes de la Defensoría LGBT porteña. Una de ellas sufrió una grave lesión en una oreja. El episodio ocurrió entre la noche del domingo 1 y la madrugada del lunes 2 de noviembre, en las inmediaciones del Lago de Regatas, cerca de la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, y quedó registrado en videos que los propios agresores difundieron en redes sociales.
En las imágenes se observa a jóvenes que circulaban en bicicleta y atacaban a las mujeres con palos, conos de tránsito, ramas y otros objetos, mientras las insultaban y se burlaban de ellas. Algunas intentaron escapar, pero fueron perseguidas.
Lejos de ocultar lo sucedido, los atacantes compartieron las filmaciones acompañadas de mensajes discriminatorios. Uno de ellos incluso se presentó en Instagram como “el matatrans”.
El hecho generó un fuerte repudio político y social. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó los ataques como hechos de “suma gravedad” y aseguró que no permitirá que queden impunes. A través de sus redes sociales, informó que los ministros de Justicia y Seguridad de la Ciudad trabajan en la investigación para identificar a los responsables. “Les vamos a caer con todo el peso de la ley”, advirtió.
La ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, también condenó las agresiones y reclamó sanciones judiciales.
Más allá del repudio al ataque, las trabajadoras sexuales mantienen un reclamo que sostienen desde hace años: poder trabajar en el espacio público con seguridad y contar con protección ante situaciones de violencia.
Bárbara Di Rocco: “Estamos en un momento que realmente asusta”
La actriz, escritora y activista trans Bárbara Di Rocco advirtió a PERFIL que la violencia contra el colectivo no es nueva, aunque considera que las redes sociales contribuyen a amplificarla. “Lo primero que pensé es que no me sorprendió para nada, porque nosotras ya estamos más que acostumbradas a esos videos donde nos golpean, donde nos corren, donde nos humillan, donde nos insultan”, expresó.
Para Di Rocco, lo ocurrido forma parte de una violencia que lleva décadas, pero que hoy encuentra nuevas formas de difusión. En ese sentido, cuestionó la falta de controles de las plataformas digitales frente a publicaciones que exhiben agresiones y amenazas contra personas trans.
“Podés subir un video golpeando gente, escribiendo ‘trava de mierda’, ‘lo vamos a matar’, y no pasa absolutamente nada”, denunció.
La activista también vinculó el crecimiento de estas expresiones con el clima político y social del Gobierno de Javier Milei, y cuestionó los discursos discriminatorios provenientes de sectores del poder. “Estamos en un momento que realmente asusta”, sostuvo, aunque destacó que, frente a ese escenario, las organizaciones y referentes del colectivo se encuentran hoy más preparados para responder.
A pocos días de la Marcha del Orgullo LGBTQIA+, Di Rocco recordó que la movilización nació precisamente como una respuesta a la persecución y la violencia contra las diversidades sexuales. “Es volver a las bases”, planteó.
Para la activista, la marcha debe seguir siendo un espacio de encuentro, pero también de reivindicación política. “Es una marcha a la que no hay que dejar de ir porque son nuestros espacios también”, concluyó.
“Esta no es la primera vez que nos atacan”
Una mujer trans que trabaja habitualmente en los Bosques de Palermo afortunadamente no estuvo presente durante el ataque, pero conoce de cerca la violencia que denunciaron sus compañeras. En diálogo con PERFIL, contó que también sufrió agresiones físicas, tocamientos y situaciones de hostigamiento en distintas oportunidades. “Esta no es la primera vez que nos atacan, esto ya pasó antes y siempre escala. Cuando son muchos se animan a más cosas”, relató en off the record.
Según explicó, los grupos de ciclistas suelen circular por el lugar, especialmente durante los fines de semana. La entrevistada también describió el estado en el que quedaron sus compañeras después de la agresión. Al dolor físico se suman el miedo, la angustia y la sensación de que denunciar no siempre alcanza.
“Estamos mal. Yo estoy mal, las chicas están adoloridas”, expresó. Y agregó que muchas veces las víctimas deben enfrentar situaciones de maltrato cuando buscan ayuda en las instituciones.
Uno de los puntos más cuestionados por las trabajadoras sexuales es el papel de las fuerzas de seguridad en la zona. La entrevistada reconoció que existe presencia policial, aunque aseguró que esa vigilancia no siempre se traduce en protección. “Presencia policial hay, pero cuando nos sucede algo, cuando llamamos por teléfono o cuando los hacemos parar, no están para acudir a nosotras”, sostuvo.
La versión de fuentes vinculadas a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires presenta otro panorama. Indicaron que los agentes recorren permanentemente los Bosques de Palermo, que existe presencia policial habitual en el sector y que, en general, no registran inconvenientes con las mujeres travestis y trans que trabajan allí. Las mismas fuentes señalaron que el ataque se encuentra bajo investigación.
Más allá de la presencia policial, las trabajadoras sexuales reclaman mayor seguridad. La entrevistada recordó que en 2009 acordaron verbalmente con las autoridades porteñas ciertas medidas de protección que, según aseguró, "nunca se formalizaron". Ahora piden que ese compromiso tenga un respaldo institucional y que se establezcan medidas concretas de protección.
De una agresión a otra: las dificultades para denunciar
La trabajadora sexual contó a este medio que, hace aproximadamente dos años, un hombre intentó abusar de ella, al forzarla a mantener relaciones sexuales después de negarse a pagarle por un servicio. Según relató, la sujetó de los brazos y le dejó marcas visibles.
Cuando intentó denunciar lo ocurrido, aseguró que tuvo que recorrer tres comisarías porque le indicaban que no correspondía a su jurisdicción. Después acudió a la Oficina de Violencia Doméstica, donde, según su testimonio, tampoco le recibieron la denuncia porque no existía un vínculo cercano con el agresor.
Finalmente, se presentó ante el Ministerio Público Fiscal y acudió al Hospital Muñiz para dejar constancia de las lesiones. La entrevistada explicó que muchas de sus compañeras no denuncian por miedo, vergüenza o desconfianza en las instituciones. Sin embargo, aseguró que seguirán denunciando y haciendo públicos los ataques.
Qué investiga la Justicia porteña
La Fiscalía Especializada en Discriminación de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Andrea Scanga, intervino de oficio para esclarecer las agresiones y establecer las responsabilidades de los involucrados.
La investigación busca identificar a quienes participaron directamente de los ataques y determinar si existieron otras personas que los organizaron, instigaron o facilitaron.
De acuerdo con la información reunida, la Unidad de Flagrancia Norte tomó conocimiento inicialmente de un incidente que involucraba a un joven herido. A partir de las actuaciones, se solicitaron imágenes de las cámaras de seguridad y se avanzó con la toma de testimonios.
Los videos publicados por los propios agresores también forman parte de los elementos que podrían permitir reconstruir lo sucedido.
Por su parte, fuentes cercanas a la Defensoría LGBT porteña indicaron que trabajan en una denuncia penal contra los responsables.
El ataque ocurrió en el contexto de una bicicleteada vinculada con los festejos de Halloween. En redes sociales habían circulado convocatorias y videos que anunciaban el encuentro como “la noche más esperada del año”, con referencias a la película La Purga.
Tras la difusión de las agresiones, algunos organizadores se despegaron de lo ocurrido y aseguraron que los responsables se habían apartado del recorrido previsto.
Uno de los convocantes sostuvo públicamente que participaron más de 300 personas y que los hechos fueron protagonizados por un grupo reducido, de aproximadamente diez jóvenes. También pidió disculpas.
“No es un hecho aislado”: la advertencia de las organizaciones LGBT
Para Martín Canevaro, presidente y cofundador de la organización 100% Diversidad y Derechos, la agresión no puede analizarse como una pelea callejera ni como un episodio aislado. En diálogo con PERFIL, sostuvo que se trató de una manifestación de violencia por prejuicio, dirigida contra personas que ya atraviesan condiciones de exclusión y desigualdad.
El dirigente señaló que uno de los aspectos más preocupantes fue la actuación grupal y la utilización de las redes sociales para exhibir a las víctimas. Según explicó, las agresiones contra travestis y trans no son nuevas, aunque en este caso adquirieron mayor visibilidad por la cantidad de involucrados y por la difusión de las filmaciones.
Para Canevaro, el problema no empieza con los golpes, sino también con los discursos que, a su entender, legitiman la discriminación. En este sentido, el referente cuestionó especialmente los mensajes provenientes de sectores del poder político y sostuvo que pueden contribuir a generar un clima social en el que estas agresiones encuentren mayor tolerancia.
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“Esta violencia no empezó con los golpes, con la violencia física”, afirmó. También valoró el repudio que recibió el ataque desde distintos sectores políticos, culturales y sociales, aunque consideró que esas expresiones deben estar acompañadas de políticas públicas.
Para la organización, la respuesta no debería limitarse a identificar y sancionar a los agresores. Canevaro reclamó una investigación con perspectiva de género y diversidad, medidas de prevención y políticas educativas que permitan abordar la discriminación, especialmente entre los jóvenes.
La Marcha del Orgullo, atravesada por el reclamo contra la violencia
El ataque ocurrió a pocos días de la 35ª Marcha del Orgullo LGBTQIA+, prevista para el sábado 7 de noviembre en Buenos Aires, y volvió a poner en discusión las condiciones de vida y seguridad de la población travesti y trans.
Desde el Frente Orgullo y Lucha, del que forma parte 100% Diversidad y Derechos, convocan a movilizarse bajo la consigna “El orgullo al poder, el odio al carajo”, junto con el reclamo de reparación histórica para personas travestis y trans adultas mayores.
Canevaro explicó que uno de los objetivos de la convocatoria es exigir que el respeto a la diversidad vuelva a ocupar un lugar central en las políticas del Estado.
ML












