La astronauta y científica Christina Koch afirmó que la preparación técnica obsesiva y el desarrollo de hábitos sólidos son las únicas herramientas reales para superar situaciones de crisis extrema.
En una entrevista concedida a El País, la especialista de la misión Artemis 2 repasó los momentos más exigentes de su histórico viaje lunar y reflexionó sobre la capacidad de adaptación de la tripulación cuando las situaciones operativas se desvían de los protocolos de emergencia ensayados en la Tierra.
“Algo que he compartido con las futuras tripulaciones es que, por mucho que nos entrenemos para hacer las cosas de una manera ultraespecífica, siempre hay momentos en la misión en los que te desvías del manual. El entorno espacial te saca por completo de lo ensayado, hasta el punto de que terminas reinventando cosas sobre la marcha. Aprendí que cuando los humanos se enfrentan un entorno nuevo y estresante, todo depende de los hábitos que han entrenado al milímetro para poder salir adelante”, reveló Koch.
Nacida en Michigan en 1979, Christina Koch es ingeniera eléctrica, física y una de las figuras más destacadas de la exploración espacial contemporánea.
Primera astronauta científica civil en viajar a las inmediaciones de la Luna, Koch ostenta también el récord de la estancia continua más larga en el espacio realizada por una mujer —tras permanecer 328 días a bordo de la Estación Espacial Internacional— y formó parte de la histórica primera caminata espacial integrada exclusivamente por mujeres.
Su labor en la NASA combina el desarrollo de instrumentación científica avanzada y la investigación climática con la preparación de misiones tripuladas de espacio profundo.
Durante la conversación, la astronauta abordó la posibilidad de encarar desafíos de mayor alcance, como el envío de una tripulación hacia el planeta rojo, sosteniendo que la ciencia médica actual y los mecanismos de contención psicológica demuestran que la especie humana está lista para travesías prolongadas.
“Tras mi misión de casi 11 meses en la Estación Espacial Internacional, lo primero que le dije a todo el mundo fue: ‘Absolutamente sí, los humanos pueden soportar una misión de 18 meses a Marte’".
"Nada en mi experiencia me hizo pensar que no se pudiera estirar el tiempo. Las medidas médicas que tenemos son totalmente eficaces para mantener la salud ósea y muscular. También contamos con estrategias para el bienestar mental: mantenernos conectados con nuestros seres queridos y buscar nuevos estímulos sensoriales para no solo sobrevivir, sino prosperar”, aseguró.
Christina Koch sobre Artemis II: "Cuando cerrábamos los ojos antes de dormir, veíamos destellos"
Consultada sobre los extraños fenómenos biológicos percibidos por la tripulación al internarse en la radiación del espacio profundo, la científica describió las sensaciones visuales experimentadas al intentar descansar en la nave espacial, un fenómeno ya reportado en el programa Apolo.
“En Artemis 2, todos hemos estado de acuerdo en que, cuando cerrábamos los ojos antes de dormir, veíamos de seis a 12 destellos. Esto quiere decir uno cada minuto aproximadamente. Lo atribuimos a la radiación espacial. Se ha estudiado a fondo el entorno de radiación en el que nos movemos. Llevábamos dosímetros con nosotros en todo momento y sabíamos con precisión qué zonas del vehículo estaban más o menos expuestas debido al propio blindaje. La gestión de la radiación siempre ha sido, y seguirá siendo, una prioridad absoluta”, detalló.
Finalmente, Koch compartió su visión personal sobre las grandes preguntas que impulsan la exploración científica y el horizonte de descubrimientos que aguarda a la humanidad en las próximas décadas.
“Estoy convencida de que existe vida inteligente en algún lugar, pero todavía no la hemos descubierto. Lo que me parece fascinante investigar ahora mismo es la búsqueda de pruebas: desde hallar indicios de vida microbiológica pasada en Marte hasta buscar evidencias en otros planetas que orbitan alrededor de soles lejanos. Y yo creo que sí, vamos a averiguar si hay vida más allá de nuestro planeta antes de que yo muera”, concluyó la astronauta.
(ds)














