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Herzog le encargará a Gadi Eisenkot formar gobierno y Netanyahu podría quedar afuera del poder

El exjefe militar, que encabeza el bloque opositor, tendrá 28 días para reunir los 61 escaños necesarios. Cuenta con el respaldo de los partidos árabes, una alianza que Netanyahu calificó de peligrosa y que genera tensiones dentro de la propia oposición.

Herzog le encargará a Gadi Eisenkot formar gobierno y Netanyahu podría quedar afuera del poder
Gadi Eisenkot
Hoy 19:16

El presidente de Israel, Isaac Herzog, le encargará al líder opositor Gadi Eisenkot la tarea de formar gobierno tras las elecciones legislativas de fines de octubre, lo que podría poner fin a la era de Benjamin Netanyahu. El anuncio se hizo este sábado, después de una semana de consultas con todos los partidos, y el nombramiento oficial se formalizará el domingo en una ceremonia en la residencia presidencial, en Jerusalén.

“Ha llegado el momento de formar un gobierno de emergencia nacional. Haré todo para que estemos a la altura”, reaccionó Eisenkot en las redes sociales.

Los comicios del 27 de octubre, los primeros desde el inicio de la guerra en Gaza, no le dieron mayoría a ninguno de los dos bloques en un país profundamente polarizado y agotado por tres años de conflicto. La alianza encabezada por el Likud, de Netanyahu, obtuvo 53 escaños; los cuatro partidos opositores alineados con Eisenkot, líder del partido centrista Yashar, sumaron 48, y los partidos de representación árabe, 19. En las consultas con Herzog, formaciones que reúnen a 67 diputados recomendaron a Eisenkot, frente a 46 que respaldaron a Netanyahu.

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28 días para llegar a 61

Desde su designación, Eisenkot tendrá 28 días para reunir los 61 votos necesarios para gobernar, con la posibilidad de una prórroga de 14 días. Si no lo consigue, Herzog podrá encargarle la tarea a otro dirigente y, si nadie lo logra, Israel deberá ir a nuevas elecciones. Entre 2019 y 2022, el país celebró cinco comicios por bloqueos políticos similares. Mientras tanto, Netanyahu seguirá en el cargo como primer ministro en funciones.

Herzog reconoció que era lógico encomendarle la tarea a Eisenkot, aunque dejó en claro que le gustaría explorar la posibilidad de un gobierno de unidad nacional que reúna a israelíes judíos de todo el espectro político.

El principal obstáculo para el exjefe del Estado Mayor es la composición de su posible coalición. Para llegar a la mayoría podría sumar al partido islamista moderado Raam, cuyo líder reconoció a Israel como “Estado judío”, y recibir apoyo externo de la Lista Conjunta, de mayoría árabe. Pero de esas formaciones, que lo respaldaron por su rechazo a las políticas de Netanyahu y sus aliados de extrema derecha, algunos sectores del bloque opositor no quieren depender.

Uno de ellos es Avigdor Liberman, excolaborador de Netanyahu y hoy uno de sus críticos más duros, aunque comparte sus posturas estrictas sobre los palestinos. El viernes, el dirigente laicista abrió la puerta a un acuerdo con los partidos judíos ultraortodoxos y se mostró dispuesto a debatir una ley que los exima del servicio militar obligatorio, en contra de lo que había prometido en campaña. Esa exención genera un fuerte rechazo en buena parte de la sociedad israelí, sobre todo cuando miles de reservistas siguen movilizados en Gaza y el Líbano. Eisenkot, por su parte, propuso un servicio nacional para todos los israelíes, con la opción de elegir una alternativa civil, una fórmula que permitiría un acercamiento con los ultraortodoxos.

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La ofensiva de Netanyahu

Horas antes del anuncio de Herzog, Netanyahu volvió a cargar contra la oposición por negociar con los partidos árabes, a los que calificó de islamistas. Según advirtió, una coalición con ellos “desmantelaría el Estado de Israel desde dentro” y llevaría al “colapso” del país. “Hay alguien que pretende investir un gobierno a toda prisa, ya la próxima semana, con partidarios del terrorismo”, afirmó, en alusión a Eisenkot.

Al mismo tiempo, el premier convocó al llamado “bloque del cambio” a formar un gobierno de unidad nacional que incluya a todos sus aliados de la coalición anterior: las fuerzas ultranacionalistas Sionismo Religioso y Otzma Yehudit, los partidos ultraortodoxos y el Likud. No aclaró, sin embargo, quién debería encabezarlo. Fue un nuevo giro en su discurso: tras el cierre de las urnas había prometido una coalición “sólida, nacional y de derecha”, y el 2 de noviembre había propuesto un “gobierno nacional amplio” bajo su liderazgo.

La oposición respondió que cualquier gobierno de unidad debe empezar por la salida de Netanyahu. A través de X, Yashar le exigió al Likud que, si quería formar parte de un gobierno encabezado por Eisenkot, anunciara la disolución de su alianza con los “extremistas”.

Para Netanyahu, que con casi dos décadas en el poder de manera intermitente es el primer ministro con más tiempo en el cargo en la historia de Israel, lo que está en juego no es solo político. Si pierde el poder, podría enfrentar penas de prisión por las causas de corrupción que pesan en su contra. Además, tiene una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por la guerra en Gaza.

IC/AF

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