La inflación podría consolidarse por encima del 30% anual y convertirse en el piso desde el cual se mueva la economía argentina durante el próximo período. Esa fue la advertencia del economista Ernesto Mattos, quien cuestionó el incumplimiento de las metas oficiales y planteó las dificultades para planificar en un escenario en el que todavía no está claro si los precios seguirán bajando o volverán a acelerarse.
En una entrevista para Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Mattos analizó también la relación entre el dólar y la inflación, luego de que se planteara la posibilidad de que el Gobierno de Javier Milei permita una mayor suba del tipo de cambio. El economista puso el foco en la distancia entre ambas variables y en el impacto que esa dinámica puede tener sobre las expectativas.
“Se está consolidando un régimen de alta inflación”
Mattos se refirió al último dato de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que registró una suba del 1,9%, pero advirtió que esa cifra no alcanza para despejar las preocupaciones sobre la evolución inflacionaria. “Se está consolidando un régimen de alta inflación, arriba de 30”, sostuvo.
Para el economista, el escenario también está condicionado por la evolución de los salarios. Según señaló, todavía no hay acuerdos paritarios que superen la inflación acumulada y la suba de precios registrada en el período actual, una situación que mantiene abierta la incertidumbre sobre la capacidad de los ingresos para recuperar poder adquisitivo.
En ese contexto, consideró que la economía todavía no tiene señales suficientes para proyectar una desaceleración sostenida. “Estamos con expectativas de saber que no llegó el cero”, explicó, en referencia a la promesa oficial de alcanzar una inflación mensual con un cero delante.
La promesa de inflación cero y las dificultades para planificar
El economista cuestionó que el Gobierno no haya alcanzado una de sus principales metas económicas. “El Gobierno había prometido un cero delante del IPC, no se cumplió”, señaló, y vinculó ese incumplimiento con la incertidumbre que enfrentan quienes deben tomar decisiones económicas.
“¿Cómo uno puede planificar para adelante si las metas que se traza el Gobierno no se cumplen?”, planteó Mattos. A partir de esa falta de previsibilidad, sostuvo que las expectativas empiezan a organizarse sobre un escenario de inflación más elevada.
“Uno está pensando que la base va a ser 30%. De ahí para adelante no sabemos si baja, sube, pero se consolida una base del 30%”, afirmó. La advertencia apunta a que, incluso si los precios dejan de acelerarse, el nivel de inflación seguiría siendo elevado.
La brecha entre el dólar y los precios
Durante la conversación, Fernando Meaños también puso sobre la mesa la evolución del tipo de cambio y la posibilidad de que una mayor suba del dólar complique la desaceleración inflacionaria. En ese intercambio se mencionó que, en lo que va del año, el dólar había aumentado un 6%, mientras que la inflación acumulada llegaba al 24%.
La discusión giró en torno a qué podría ocurrir si el tipo de cambio comenzara a moverse más en línea con los precios. El planteo también incluyó la posibilidad de que un dólar más alto favorezca a sectores como la construcción, aunque la principal preocupación expuesta fue el eventual impacto sobre la inflación.
Mattos, por su parte, advirtió que el escenario actual puede generar sus propias tensiones hacia adelante. “La misma economía que todavía no entró en recesión puede generar su propio problema”, sostuvo, al referirse a los riesgos que observa en el contexto económico.









