La transformación de la economía argentina y su impacto sobre los sectores productivos volvió a poner en discusión los tiempos y las condiciones de la transición. Luciano Galfione advirtió que los cambios en la matriz industrial no pueden concretarse de manera inmediata y sostuvo que otros países necesitaron décadas para atravesar procesos similares. “Las transiciones hay que tenerlas en cuenta porque en el medio hay gente, en el medio hay familias”, remarcó.
En diálogo con Fernando Meaños en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el empresario defendió la necesidad de construir un proyecto productivo de largo plazo, con reglas que no dependan de quién ocupe el Gobierno. También planteó que la discusión debe contemplar al conjunto de la sociedad y no solamente a un sector o a una empresa en particular.
“Los países que les fue bien lo hacen en décadas”
Galfione cuestionó las comparaciones con experiencias internacionales cuando se omiten los plazos que demandaron. Recordó que, en el caso de la industria textil, el presidente Javier Milei había mencionado a Italia como referencia y señaló que ese país necesitó 15 años para atravesar su transformación. “¿Se puede hacer en dos años? Sí, también lo podés hacer en dos años. Las consecuencias son las que estamos viviendo”, afirmó.
Para el empresario, el problema no es discutir la necesidad de ordenar las variables económicas, sino hacerlo sin considerar el impacto sobre quienes producen y trabajan. “Me parece que sí hay que ir hacia un proyecto de país de largo plazo, a ordenar las variables, estamos todos de acuerdo en eso”, sostuvo, aunque insistió en que los procesos requieren tiempo.
Inversiones que necesitan previsibilidad durante cinco años
El industrial también explicó que la falta de estabilidad dificulta la planificación de las empresas. “Cuando un industrial planea una inversión, la planea de a cinco años para adelante”, señaló, y advirtió que muchas decisiones tomadas en el presente recién se concretan durante el gobierno siguiente.
En ese sentido, cuestionó la incertidumbre que enfrentan quienes deben proyectar sus costos y rendimientos sin poder anticipar variables centrales. “Si yo te pregunto cuánto va a estar el dólar el año que viene, no sabés cuánto va a estar en diciembre. Bueno, nosotros tenemos que tomar decisiones de acá a cinco años”, graficó.
Galfione aclaró que su posición no responde a una identificación partidaria. “Nosotros somos industrialistas. Yo hago política, sí, política industrial; política partidaria no hago”, explicó. Y agregó: “A mí me da lo mismo que sea Milei, que sea Kicillof. Yo lo que sí estoy convencido es que un país como la Argentina necesita un desarrollo productivo, un desarrollo industrial profundo”.
El agro también reclama reglas estables y más valor agregado
Durante la entrevista, Antonela Semadeni coincidió en que la volatilidad afecta las decisiones de inversión y recordó que los ciclos agrícolas y ganaderos requieren plazos prolongados. En la ganadería, explicó, las inversiones demandan entre tres y cuatro años, mientras que la actividad agrícola también necesita meses de planificación y enfrenta costos elevados para ingresar al mercado.
Semadeni mencionó un estudio del Banco Mundial sobre políticas industriales en distintos países durante los últimos 30 años. Según explicó, el trabajo distinguía entre estrategias orientadas a generar valor agregado, diferenciar productos y ampliar mercados mediante acuerdos comerciales, y medidas que terminan cerrando la economía, como los aranceles elevados.
La especialista sostuvo que la Argentina arrastra problemas de larga data y que la transición reciente resultó especialmente difícil por la falta de amortiguadores. También destacó que, de 20 cadenas agroindustriales, 13 ubican al país entre los cinco principales exportadores, aunque advirtió que producir y vender más no alcanza.
“No alcanza sólo con producir más o exportar más, sino mayor valor agregado”, afirmó. Para avanzar, planteó la necesidad de diferenciar productos, desarrollar acuerdos comerciales y convertir materias primas en bienes de mayor valor: “No solamente más grano o maíz, por ejemplo, más bioetanol, más ese maíz convertirlo en carne y exportar carne”.








