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“En mi cabeza no existe una Argentina sin industria”: Silvio Zurzuolo defendió en RDEco el rol de la producción nacional

En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el empresario industrial Silvio Zurzuolo y la economista Antonella Semadeni analizaron los desafíos de la industria argentina y la necesidad de construir políticas productivas de largo plazo.

“En mi cabeza no existe una Argentina sin industria”: Silvio Zurzuolo defendió en RDEco el rol de la producción nacional
Industria | Captura
Hoy 19:44

Silvio Zurzuolo, empresario industrial, y Antonella Semadeni, economista de FADA, analizaron el presente de la industria argentina, los desafíos de la producción nacional y la necesidad de construir consensos que trasciendan los cambios de gobierno.

En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, plantearon que el crecimiento económico debe traducirse en mayor bienestar social, generación de empleo y políticas de Estado que permitan aprovechar el potencial productivo del país.

La industria argentina como motor de empleo, exportaciones y desarrollo social

Zurzuolo cuestionó la mirada que históricamente responsabilizó a la industria por los problemas económicos del país y defendió su importancia estratégica para agregar valor a las materias primas, generar empleo de calidad y aumentar las exportaciones. “En mi cabeza no existe una Argentina sin industria”, afirmó, al sostener que el desarrollo nacional necesita integrar las capacidades del campo y de la producción industrial.

En ese sentido, remarcó que “tenemos un montón de materia prima que hay que generarle valor para vender al mundo”. Para el empresario, la discusión no debería plantear una falsa oposición entre el sector agropecuario y la industria. “Siempre nos hicieron creer: es el campo, gracias al campo la industria puede vivir; o gracias a la industria. No, es todo, es Argentina de vuelta”, enfatizó.

Zurzuolo también advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales que genera el cierre de establecimientos industriales en las distintas regiones del país. Explicó que el impacto excede la pérdida de puestos de trabajo, porque también afecta al comercio y a toda la actividad económica local.

En su diagnóstico, el verdadero indicador del crecimiento debe ser la calidad de vida de la población. “Un país es pujante y crece cuando el bienestar de la sociedad crece”, sostuvo. Y agregó una advertencia sobre la situación cotidiana: “Yo no veo que esto esté sucediendo”, en referencia a las dificultades que atraviesan muchas familias para llegar a fin de mes.

El empresario consideró que la Argentina necesita abandonar la lógica de cambios permanentes en el rumbo económico. Para ilustrarlo, recordó que incluso los discursos políticos de otras épocas parecen reproducirse en la actualidad. “Si seguimos con este país de dos mundos y de que todo el tiempo estamos cambiándonos, me parece que no vamos a llegar a nada”, afirmó.

Brasil y el desafío de construir políticas productivas de largo plazo

En la comparación regional, Semadeni destacó la experiencia brasileña, especialmente por la continuidad de determinadas políticas vinculadas con el desarrollo agropecuario, más allá de los cambios de signo político en el gobierno.

La economista señaló que Brasil consiguió avances importantes en producción y exportaciones de carne, soja y maíz. También destacó la existencia de los denominados agrodiputados, legisladores que representan los intereses de las regiones agrícolas en el Congreso nacional.

“Lo que tiene Brasil es un Congreso donde hay lo que se les dice agrodiputados, que son diputados y senadores de su Congreso nacional”, explicó. Según indicó, esa representación permite que las necesidades del sector agropecuario tengan mayor presencia en las decisiones legislativas.

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