Sería el único senador que va a tener que pasar por un detector de metales antes de entrar al Senado", dijo de él el presidente Donald Trump. Quiso sonar socarrón, pero sonó discriminatorio: lo acusaba de terrorista -también lo llamó "yihadista"- por ser musulmán. Como estrategia electoral para contener la ola demócrata, no funcionó bien: Abdul El Sayed ya es el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos, electo por el 52,4% de los votos del estado de Michigan.
"Yo lo llamo Mohamed, no Abdul. Saben qué, yo lo llamo Mohamed. Lo hago porque soy el presidente, y tengo el derecho de llamarte como se me cante", bravuconeó Trump el domingo, dos días antes de las elecciones, en un mitín en Iowa. En su discurso tras conocerse su victoria, en la noche del martes, El Sayed recogió ese guante y lo usó para contratacar. Apenas subió al estrado, dijo: "Lo hicimos. Mi nombre es Abdulrahman Mohamed El-Sayed, y estoy orgulloso y honrado de estar aquí como su senador electo por el gran estado de Michigan". Y continuó: "Hay una razón por la que siguen mencionando mi nombre, siguen señalando mi fe: porque creen que así pueden distraerte y evitar que prestes atención a los problemas de tu propia vida. Mi nombre no es la razón por la que no podés pagar el combustible. Mi nombre no es la razón por la que no podés pagar la comida. Puede que hayan señalado mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que mi nombre y mi fe no son la razón por la que no podés ir al médico."
Trump apostó todo a convertirlo en un enemigo público, e incluso lo mencionó en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Si Abdul y los demócratas ganan, abrirán las compuertas e invitarán a hordas de yihadistas a nuestras costas, creando una pesadilla de violencia y terror hasta el punto de que ni siquiera puedas celebrar la Navidad", vaticinó. También trató de incitar el odio entre minorías: "Si sos negro, o judío, y votás por Abdul, estás loco", dijo. "No le gustan los judíos ni los negros".
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Así y todo, la estrategia de la polarización extrema no dio los frutos que esperaban los republicanos. Las encuestas a boca de urna atribuyen el triunfo a un respaldo abrumador de minorías clave: obtuvo el 92% del voto musulmán, el 86% del voto afroamericano, el 83% del colectivo LGBTQ y el 69% del apoyo de los menores de 30 años.
“De no ser por un giro del destino que permitió a mi padre emigrar a Detroit para estudiar en la Universidad Estatal de Wayne, yo habría sido taxista en Egipto, como mis primos”, declaró cuando ganó las primarias. “Tuve la oportunidad de asistir a excelentes escuelas públicas y a una universidad pública increíble. Me pagaron la carrera de medicina. Eso es lo que me dio Estados Unidos”, agregó.
Abdul El Sayed, un epidemiólogo volcado a la gestión pública
El-Sayed cuenta con el apoyo del ala izquierda del partido demócrata, incluyendo a las caras más visibles, como el expresidente Barack Obama y el senador Bernie Sandes. Se estrenó en la política electoral en 2018, cuando se presentó como precandidato a gobernador del estado en las primarias del partido demócrata y llamó la atención de los liderazgos más progresistas del país por su cuestionamiento a las corporaciones y al financiamiento corporativo en la política. Obama incluso aportó su capital político en mítines clave dentro de la ciudad de Detroit para asegurar la movilización de la base electoral.
Con 42 años y dos hijas, Emmalee y Serene, El Sayed es médico especializado en epidemiología, con una carrera asociada a la salud pública. Nació en Rochester Hills, un suburbio de Detroit, y estudió en las universidades de Míchigan, Columbia y Oxford, donde obtuvo un doctorado en salud pública y también se destacó por su desempeño deportivo.
En 2015 asumió la dirección del Departamento de Salud de Detroit con la misión de reconstruir los servicios sanitarios locales. Más tarde dirigió el Departamento de Salud, Servicios Humanos y de Veteranos del Condado de Wayne. Durante la pandemia de COVID 19, ofició como comentarista político y sanitario para la cadena CNN y defendió las medidas basadas en la evidencia científica. Además, abordó la crisis sanitaria global mediante su podcast America Dissected.
En la línea de Barack Obama, El-Sayed recorrió el estado se centró en demandas sociales de gran calado estructural, como el sistema de salud universal "Medicare for All" y consignas populares como "dinero fuera de la política, dinero en tu bolsillo". En esa línea, canalizó el descontento de amplias franjas de la población con respecto al costo de vida y los gastos gubernamentales en el extranjero. "No debería ser tan difícil comprar una segunda bolsa de alimentos o llenar el tanque de combustible", reclamó en sus discursos, mientras cuestionaba que el dinero de los impuestos termine destinado a "lanzar bombas sobre los hijos de otra persona", en abierta crítica a la agresiva política exterior de Trump.
Sarah Jukaku, el pilar familiar y profesional del senador Abdul El-Sayed
Durante toda la campaña se vio junto a El-Sayed a su esposa, la doctora Sarah Jukaku, una médica psiquiatra nacida y criada en el estado de Míchigan, que cubre su cabeza con un hiyab, la tradicional vestimenta islámica. Su familia es de origen indio; su abuelo fue viceministro de Finanzas en el estado de Karnataka. Jukaku conoció a su marido cuando estudiaba medicina en la universidad de Michigan, y como él, se graduó tambíén en Oxford y Columbia.
De alto perfil, Jukaku compatibilizó su labor profesional con un rol visible durante los últimos tramos de la campaña electoral, con discursos de fuerte contenido social en defensa de los derechos laborales y sindicales. En un spot de campaña, relató la importancia del soporte que le brindó su sindicato médico frente a complicaciones de salud derivadas de un parto, bajo la premisa de que "uno no se da cuenta de que necesita al sindicato hasta que realmente lo necesita".
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Durante la celebración de la victoria en Detroit, El-Sayed interrumpió su discurso para invitarla al escenario y dedicarle un reconocimiento público: "No hay forma de hacer esto sin vos, y no querría hacerlo con nadie más". Ella, por su parte, dijo de él: "Abdul es en público exactamente igual que como es en casa, conmigo o con mi padre: es lo que ven".
Al festejar el triunfo, El-Sayed, tan atacado por su origen musulmán, se permitió unas palabras en árabe. "Tal vez se hayan dado cuenta de que siempre digo "Inshallah" o "si Dios quiere" cada vez que se menciona el resultado de esta elección. Pero hoy, esta noche, podemos convertir ese "Inshallah" en un "Alhamdulillah". Y agregó con una sonrisa burlona: "Para los de la derecha, eso solo significa "alabado sea Dios". Ok?"
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