Los anuncios económicos de Luis Caputo cosecharon aplausos en la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), pero los empresarios que participaron del encuentro advirtieron que las medidas no alcanzan para reactivar la actividad. Si bien destacaron el alivio financiero que representa la suspensión de embargos de ARCA, insistieron en que la industria sigue condicionada por la falta de demanda, la caída del consumo y los costos crecientes.
La UIA reclamó un RIGI para la industria con el objetivo de aumentar la competitividad
La conferencia se realizó esta mañana en el Golden Center, bajo el lema "Talento argentino, la fuerza que transforma". En ese marco, el ministro de Economía anunció la suspensión de los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a las empresas hasta mayo de 2027, una medida que fue aplaudida por la totalidad del auditorio. "La idea de esto es que les dé margen para ordenar sus cuentas", explicó Caputo.
Más allá de la recepción positiva del anuncio, en las conversaciones con PERFIL durante el encuentro, los referentes del sector coincidieron en que el principal problema sigue siendo la actividad. La falta de ventas, los costos que avanzan por encima de los precios y las dificultades para sostener la cadena de pagos conforman un escenario que, según advirtieron, requiere respuestas de mayor alcance. En ese sentido, plantearon que el ordenamiento macroeconómico debe traducirse en una recuperación concreta de las ventas y la producción.
Como complemento a la suspensión de embargos, Caputo anunció la extensión de los planes de pago de hasta 18 cuotas para deudas con el organismo y habilitó que las pymes puedan utilizar la totalidad de los saldos a favor por exportaciones e IVA de exportación para cancelar obligaciones aduaneras. Para las grandes compañías, el mecanismo se aplicará de manera progresiva.
El paquete también incluyó financiamiento del Banco Nación para el sector automotor, con tasas fijas de alrededor del 20%, y una propuesta a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires para eliminar el impuesto a los sellos. El ministro defendió el rumbo económico y sostuvo que la competitividad debe mejorar a través de la reducción de impuestos, regulaciones y costos financieros, además de una mejora en la infraestructura. También planteó que toda la economía debería converger hacia el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El alivio por los embargos y el reclamo por la actividad
La suspensión de las ejecuciones fiscales fue uno de los anuncios que mayor reconocimiento generó entre los industriales. No se trata de un problema menor. De hecho, según el último informe de coyuntura de la Fundación Observatorio PyME, una de cada siete pymes industriales enfrentó embargos de ARCA. En el 70% de esos casos, las notificaciones llegaron dentro de los 30 días posteriores al vencimiento de las obligaciones.
Silvio Zurzolo, presidente de la 32° Conferencia Industrial, destacó ante PERFIL que las medidas son una señal de que el Gobierno comenzó a escuchar los planteos del sector. "Es importante tener diálogo, que nos escuchen y que nuestras propuestas empiecen a tomarlas. Creo que estas medidas tienen que ver con eso, con habernos escuchado y darse cuenta de que la PyME la está pasando muy mal", señaló en diálogo con Perfil.
Sin embargo, el dirigente fue contundente sobre los alcances de los anuncios: "Para mí son paliativos, simplemente es lograr una previsibilidad para unos meses. Claramente no alcanza, necesitamos un plan productivo con política de Estado".
Zurzolo también puso el foco en otros problemas que condicionan la competitividad industrial. Entre ellos mencionó la carga tributaria nacional, provincial y municipal, los costos logísticos y la necesidad de avanzar en acuerdos entre empresarios, trabajadores y el sector público. Además, remarcó la importancia de adaptar la formación laboral a los procesos de transformación digital que atraviesan las empresas.
En la misma línea se expresó Pablo Dragún, director ejecutivo de la Fundación Observatorio PyME, quien consideró que la suspensión de embargos representa un alivio en un contexto de creciente fragilidad financiera, aunque aclaró que no modifica por sí sola la ecuación de las empresas.
"Más del 80% de las pymes dice que el principal problema es la falta de demanda", explicó. A eso se suma una estructura de costos que presiona sobre los márgenes: en muchas empresas, los gastos aumentan por encima de lo que pueden ajustar los precios de sus productos.
El diagnóstico coincide con los resultados del relevamiento de la entidad. Durante el tercer trimestre de 2026, la producción de las pymes industriales cayó 11,9% interanual y el empleo retrocedió 5,6%. Ambos indicadores acumularon 14 trimestres consecutivos de bajas interanuales. Además, para el 75% de las empresas los costos aumentaron por encima de los precios de venta.
Dragún también advirtió sobre el deterioro de la cadena de pagos. Los plazos de cobro se extendieron hasta un promedio de 49 días, diez más que en 2025, lo que profundiza las dificultades para cumplir con las obligaciones corrientes.
En ese escenario, consideró que la decisión de ARCA puede evitar que algunas empresas queden todavía más comprometidas financieramente. "Con todo esto, que ARCA afloje un poco ese ajuste que se venía utilizando es un alivio. No va a cambiar la ecuación por los problemas que hay de demanda y todo lo demás, pero por lo menos es una medida", sostuvo.
Al ser consultado por qué otras herramientas podrían contribuir a una recuperación, Dragún mencionó el potencial de la obra pública para traccionar actividad y la posibilidad de que los proyectos vinculados al RIGI comiencen a generar un efecto más extendido sobre las pymes. Por ahora, menos del 2% de las empresas relevadas vendía directamente a proyectos bajo ese régimen, aunque el ejecutivo consideró que ese alcance podría ampliarse a medida que maduren las inversiones.
Comienza a aparecer la necesidad de que el ordenamiento macro se refleje en la economía cotidiana
Un industrial que participó del encuentro y prefirió no ser identificado mencionó la necesidad de que el ordenamiento macroeconómico comience a reflejarse en el consumo y en la economía cotidiana. El empresario coincidió en que las medidas anunciadas son positivas, aunque advirtió que todavía falta que la recuperación llegue a una mayor cantidad de sectores.
"Creo que está muy bien, que es importante que el sector productivo de la Argentina se concentre y haga este tipo de conferencias. Es muy bueno poder venir a escuchar al ministro de Economía de la Nación y las propuestas que tiene para el sector, como darles un plazo más a las empresas para pagar las deudas de ARCA y la cuenta única aduanera. Creo que son todas buenas iniciativas", señaló.
Sin embargo, al analizar el comportamiento del consumo, reconoció que todavía constituye una de las principales preocupaciones del sector. "Obviamente el consumo ha caído, eso es una realidad. Creo que es importante estabilizar la economía, la macro es un paso muy importante de acá para adelante, pero falta que eso derrame un poco", sostuvo.
En ese sentido, marcó una diferencia entre los sectores que ya reciben el impulso de las grandes inversiones y aquellos que todavía no perciben una mejora. "Hay sectores como la minería y los hidrocarburos, donde el derrame es mucho más profundo, donde se ven grandes inversiones del RIGI y la compra nacional está derramando. Pero hay grandes núcleos de los conurbanos de la provincia de Buenos Aires, de Rosario y de Mendoza donde todavía eso no se ve", explicó.
De cara a 2027, el empresario consideró que el Gobierno debería prestar mayor atención a la microeconomía. "La macro se ordenó mucho, pero creo que el Gobierno tiene que empezar a ver lo que hablábamos antes, el consumo, y que eso empiece a derramar en la economía local y que la gente empiece a sentir un poquito más la plata en el bolsillo", afirmó.
Además, remarcó que la recuperación necesita una recomposición de los ingresos. "Falta ese paso de que la gente empiece a sentir eso, de que los sueldos no se atrasen y poder afrontar los distintos compromisos que tiene", agregó.
El debate por el modelo productivo y el desarrollo de proveedores
La discusión sobre cómo reactivar la industria también abrió interrogantes sobre el modelo de desarrollo que busca impulsar el Gobierno. En ese punto, el ex ministro de Producción , José Ignacio de Mendiguren planteó en dialogo con PERFIL, una mirada crítica sobre la estrategia oficial y advirtió que el crecimiento de sectores como la minería y la energía no garantiza, por sí solo, un desarrollo industrial extendido.
El exministro de Producción sostuvo que la Argentina tiene una oportunidad por la abundancia de recursos naturales que el mundo demanda, pero consideró que el desafío es lograr que esas inversiones generen valor agregado dentro del país. Para eso, señaló, se necesitan compromisos de inversión tecnológica, desarrollo de proveedores locales y mecanismos que permitan reinvertir parte de las ganancias.
Su cuestionamiento apuntó especialmente a que los incentivos a las grandes inversiones no aseguran, en su opinión, que se produzca ese derrame sobre el entramado productivo nacional. Como contrapunto, mencionó los casos de Noruega y Chile, que utilizaron sus recursos naturales para construir fondos de sustentabilidad y desarrollar proveedores y capacidades productivas. "El tema no es tener los recursos, sino qué hacer con ellos", resumió.











