El Gobierno analiza extender en forma gradual a toda la economía los beneficios fiscales que hoy reciben los megaproyectos mineros, energéticos e industriales. El plan, comprometido ante el FMI, choca con la falta de clima político y con la resistencia de las provincias, que no quieren resignar Ingresos Brutos. Su horizonte sería un eventual segundo mandato, después de las elecciones de 2027.
No será el proyecto SuperIVA de fusionar el impuesto al consumo con el tan odiado tributo a los Ingresos Brutos provinciales. Tampoco será la modificación del sistema de monotributo (básicamente, su eliminación) que reclama el Fondo Monetario Internacional (FMI). La verdadera reforma impositiva que tiene en mente Javier Milei probablemente ante una eventual reelección en octubre de 2027, es la extensión gradual a todos los sectores productivos de los beneficios fiscales que hoy reciben los grandes y exclusivos proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La intención oficial es que el RIGI deje de ser una herramienta excepcional para transformarse en el modelo sobre el cual construir el futuro sistema tributario argentino. En el Ministerio de Economía se analiza extender progresivamente esas ventajas desde la minería, la energía y la industria, básicamente los ganadores del esquema mileísta, hacia la construcción, el comercio y los servicios.
No sería una reforma inmediata. No hay clima político para tanto. La idea de comenzar a negociar con los gobernadores y dirigentes legislativos aliados una reforma semejante estresa sólo de pensarlo. Ya mucho cuesta aprobar el Presupuesto 2027 y discutir la reforma electoral (PASO sí, PASO no) como para debatir los impuestos que deben pagar y no pagar los argentinos. Hay una esperanza en alguna oficina político-económica del gabinete de que el clima cambie en el primer cuatrimestre del próximo año; algo que por ahora no aparece. Sería entonces un proyecto a anunciar, y a esperar el resultado electoral del trascendental 2027.
La orientación fue anticipada en mayo por la subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, quien explicó que el Gobierno busca generalizar los beneficios del RIGI, particularmente en Ganancias e IVA: ampliar la base de contribuyentes, reducir alícuotas y simplificar el sistema, manteniendo como condición el equilibrio fiscal. Hace unos días fue el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien volvió sobre el tema, afirmando que la idea presidencial es avanzar en un RIGI ampliado como reforma principal, bajo la convicción de que el esquema funcionó mejor que lo esperado. Y que esperar que las provincias acepten reducir Ingresos Brutos o tributos similares es una utopía. Además de un desgaste de tiempo.
La iniciativa forma parte de los compromisos asumidos con el FMI, ante el cual la Argentina prometió presentar una propuesta de reforma tributaria antes de finalizar 2026. Sin embargo, todavía no existe un proyecto legislativo que establezca cómo y cuándo se extenderían esos beneficios.
El régimen, creado por la Ley Bases 27.742 en 2024, combina menores impuestos, ventajas aduaneras, libertad cambiaria progresiva y estabilidad jurídica durante 30 años. Mientras las sociedades del régimen general pagan Ganancias con alícuotas progresivas de entre 25% y 35%, las adheridas al RIGI tributan una tasa fija del 25%, con amortizaciones aceleradas, recupero más rápido de créditos fiscales del IVA y traslado de quebrantos sin el límite temporal habitual. Pueden computar el 100% del impuesto al cheque como crédito contra Ganancias, importan bienes de capital sin aranceles y quedan exentas de retenciones a la exportación desde el tercer año. Pero el acceso está limitado a proyectos de al menos 200 millones de dólares en minería, petróleo, gas, energía, infraestructura, siderurgia, tecnología, forestoindustria y turismo.
La principal dificultad es que extender esos beneficios a toda la economía reduciría inicialmente la recaudación. Por eso Economía considera imprescindible la gradualidad. La expectativa oficial es que una menor presión impositiva incentive inversiones, formalización laboral, producción y consumo, y amplíe eventualmente la base sobre la cual se cobran impuestos. También hará falta negociar con las provincias, que dependen de Ingresos Brutos, y con los municipios, que recaudan tasas vinculadas con la actividad.
La primera etapa sería mantener y ampliar los incentivos para nuevas inversiones. La segunda, reducir las alícuotas generales y simplificar impuestos. Una tercera requeriría modificar tributos provinciales y municipales, con acuerdos políticos que exceden las facultades del Poder Ejecutivo nacional. Una eventual reelección permitiría prolongar ese proceso hasta 2031. Pero, por ahora, se trata de una perspectiva política y económica, no de un cronograma oficial aprobado.
La cuestión central será determinar si la Argentina puede pasar de un sistema que concede ventajas extraordinarias a determinadas inversiones a otro donde esas condiciones sean progresivamente accesibles para el conjunto de la economía. Y, sobre todo, si puede hacerlo sin resignar el superávit fiscal que Milei considera la base de su programa económico.
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La versión recargada
Mientras prorrogaba hasta julio de 2027 el plazo de adhesión al RIGI, el Gobierno incorporó una propuesta todavía más ambiciosa: el denominado Súper RIGI, anunciado por Luis Caputo en mayo.
El esquema propone una alícuota de Ganancias del 15%, frente al 25% del régimen tradicional, además de amortizaciones aceleradas, eliminación de retenciones y mayores exenciones para importar los bienes necesarios para poner en marcha nuevos proyectos. Está orientado a actividades con potencial de desarrollar nuevas cadenas industriales, como baterías de litio, hidrógeno, reactores nucleares pequeños, paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, petroquímica y fertilizantes.
También propone que las provincias adheridas limiten Ingresos Brutos al 0,5% para los proyectos beneficiados y que las tasas municipales no se calculen sobre la facturación. Son condiciones del esquema anunciado, no beneficios que ya rijan para toda la economía.









