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Seguirán por satélite al pingüino emperador antártico para saber dónde encuentra su alimento

Científicos del Instituto Antártico Argentino y de la ONG Global Penguin Society equiparán con transmisores a adultos de la colonia más septentrional del continente blanco, en Isla Cerro Nevado. El objetivo es descubrir dónde se alimentan y cómo los cambios del hielo marino condicionan la supervivencia de una especie que la UICN declaró en peligro de extinción.

Seguirán por satélite al pingüino emperador antártico para saber dónde encuentra su alimento
Colonia en estudio
26-10-2026 | 16:53

En la Antártida, encontrar comida también exige encontrar el camino de regreso. Para los pingüinos emperador que crían pichones en la isla Cerro Nevado, cada salida al océano forma parte de una rutina decisiva: alimentarse y volver con recursos para sus crías. Ahora, una alianza entre el Instituto Antártico Argentino (IAA) y Global Penguin Society (GPS) permitirá reconstruir esos desplazamientos mediante transmisores satelitales. Y abrirá una ventana para que cualquier persona pueda acompañarlos desde Internet.

El trabajo se desarrolla en el mar de Weddell, en la colonia más septentrional del continente antártico, y articula a GPS con el proyecto científico que encabeza la bióloga Marcela Libertelli, del IAA. También participan Aves Argentinas y Parques Nacionales.



La ubicación de esta población ofrece una oportunidad para estudiar cómo utiliza el ambiente una especie cuya reproducción depende estrechamente de las condiciones del hielo marino.

Los dispositivos se colocan en adultos que están criando pichones de alrededor de dos meses. Durante esa etapa, los padres alternan la atención de sus descendientes con sucesivos viajes para buscar alimento. Conocer hacia dónde van, qué trayectos eligen y qué sectores frecuentan permitirá identificar zonas de alimentación y corredores de circulación. El propósito es relacionar esas decisiones con el estado del hielo y con otras variables ambientales.

La iniciativa ya tiene protagonistas identificados. La plataforma pública presenta ejemplares bautizados: Ricardo Darín, Carla Peterson, David Attenborough, Harrison Ford, Julia Roberts, Meryl Streep y Robert DeNiro. Las fichas consignan sexo, peso y fechas de colocación de los equipos entre fines de septiembre y comienzos de octubre. Los nombres buscan acercar la investigación a públicos que quizá nunca hayan consultado un registro de fauna antártica.



El acceso se realiza desde el sitio de Global Penguin Society, en el apartado de seguimiento, que permite elegir entre emperadores y pingüinos de Magallanes. Según la presentación del proyecto, la consulta es gratuita y no requiere descargar una aplicación. La herramienta está pensada para mostrar posiciones, distancias recorridas y velocidades promedio. Es seguimiento de desplazamientos: no una transmisión de imágenes desde una cámara instalada en cada animal.

Esta investigación es crucial para comprender qué está ocurriendo en esta colonia

La diferencia técnica importa. Estos transmisores permiten obtener posiciones a distancia sin depender de recuperar el aparato ni de acercarse al ejemplar con un receptor. Es un seguimiento en tiempo real. “Esta investigación es crucial para comprender qué está ocurriendo en esta colonia y evaluar los cambios asociados a las variaciones climáticas, en un contexto cada vez más adverso para una especie amenazada como el pingüino emperador”, explica Pablo Borboroglu, fundador y director de GPS. La pregunta excede el itinerario de cada individuo: apunta a conocer de qué ambientes depende esa comunidad para sostener su ciclo reproductivo.




Los recorridos se analizarán junto con el conocimiento de largo plazo acumulado por el IAA y el monitoreo poblacional. Esa combinación permite vincular movimientos con información ecológica y demográfica. Saber dónde estuvieron los animales es una parte del trabajo; comprender cómo esas salidas se relacionan con las condiciones de la colonia exige una serie de observaciones que no puede reemplazarse con un punto sobre una pantalla. La continuidad de las campañas también permite comparar temporadas y distinguir un episodio aislado de una transformación más persistente.

El estudio de Cerro Nevado se suma a una iniciativa más amplia de GPS, que sigue a distintas especies en países del hemisferio sur. Comparar sus movimientos permite explorar respuestas diferentes ante los cambios del océano. Así, una misma herramienta puede aportar información sobre ambientes separados por miles de kilómetros y ayudar a reconocer qué lugares resultan importantes para las aves en diferentes momentos de su vida

“Esta investigación es crucial para comprender qué está ocurriendo en esta colonia”, afirma Pablo Borboroglu, fundador y director de la ONG. El trabajo en Cerro Nevado integra una iniciativa más amplia de la organización, que sigue a distintas especies de pingüinos desde la Antártida, Chile, la Argentina, Nueva Zelanda y Australia, entre otros países, para comparar cómo responden a un océano cambiante. La colonia antártica suma así una población más a esa red de centinelas.

Un animal hecho para los extremos

Es el más robusto de los pingüinos: mide hasta 1,20 metros y pesa casi 40 kilos cuando llega a su sitio de cría. Todos esos sitios están por debajo de los 60° de latitud sur, y es el único que se reproduce en pleno invierno antártico. Para hacerlo, no construye nido: pone un único huevo y lo incuba sobre las patas, resguardado por un pliegue del plumaje.

Los relevamientos satelitales más recientes ubican a cientos de miles de ejemplares en 66 colonias a lo largo de la costa antártica. Una revisión de casi cuatro décadas de imágenes halló que muchas persisten desde hace años y que la especie podría ser más flexible de lo que se creía para elegir dónde criar.

El emperador necesita una plataforma que dure: el hielo marino adherido a la costa sostiene su reproducción y también ofrece lugares para renovar el plumaje. Si se fragmenta antes de tiempo, las consecuencias pueden alcanzar tanto a los pichones como a los adultos. En abril de 2026, la UICN elevó su categoría de “Casi amenazado” a “En peligro”.

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