El hallazgo del cuerpo de Nancy Godoy, la docente rural de 52 años que estaba desaparecida desde el 7 de octubre en Corrientes, abrió una nueva etapa en la investigación judicial. Con cinco personas detenidas, la autopsia preliminar confirmó que la mujer sufrió una muerte extremadamente violenta, con múltiples heridas punzocortantes y cortantes en distintas partes del cuerpo.
Durante una videoconferencia encabezada por el decano del Instituto Médico Forense (IMF) del Poder Judicial, José Luis Gálvez, y la fiscal María Andrea González, los investigadores comunicaron los primeros resultados a los familiares de la víctima, en el marco del Legajo de Investigación Fiscal N.º 159598.
Según el informe, Godoy presentaba lesiones en la cara, el cuello, el abdomen y los miembros superiores e inferiores. Algunas de ellas tenían signos macroscópicos compatibles con haber sido producidas cuando todavía estaba con vida. Además, el antebrazo presentaba lesiones típicas de lucha o defensa.
El médico forense explicó que el cuerpo presentaba también seccionamientos de partes blandas de las regiones abdominopélvica y de los glúteos, además de la amputación de la mano izquierda, posteriormente agravada por la acción de animales predadores de la zona. Por la multiplicidad y la morfología de las heridas, los especialistas consideran que habrían intervenido varias armas.
Uno de los puntos que todavía no pudo esclarecerse es si la docente fue víctima de una agresión sexual. Gálvez indicó que los seccionamientos y el estado de descomposición del cuerpo dificultan establecerlo mediante los procedimientos habituales. Sin embargo, los peritos buscan identificar marcadores biológicos y material genético que permitan determinar si existió una agresión y vincular a los posibles responsables.
En paralelo, el Instituto Médico Forense trabaja con otros organismos para profundizar los estudios. Solicitó la colaboración del Instituto Médico Forense de Córdoba para realizar análisis entomológicos, que podrían aportar mayor precisión sobre el momento de la muerte. También interviene el Laboratorio de Medicina Genómica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), que participa de los estudios genéticos pendientes.
PERFIL había consultado a Alejandro Petroff, de la Oficina de Prensa y Comunicación Institucional del Ministerio Público de Corrientes, quien más temprano confirmaba que los médicos del Instituto Médico Forense estaban trabjando en la autopsia desde las cinco de la mañana de este jueves.
Según explicó, estaba previsto que el procedimiento finalizara alrededor de las 18 y que, posteriormente, los fiscales mantuvieran una reunión virtual con los familiares para comunicarles los primeros resultados.
El cuerpo fue encontrado este miércoles, semisumergido en una zona rural de difícil acceso, a unos 15 kilómetros de la Escuela N.º 626 del paraje El Malezal, donde Godoy trabajaba como directora suplente desde agosto.
La docente había llegado al establecimiento para retomar las clases después de años de abandono y, antes de desaparecer, había denunciado las condiciones en las que funcionaba. Su muerte provocó una fuerte conmoción en Esquina, movilizaciones en distintos puntos del país y un paro nacional docente convocado por CTERA.
Caso Nancy Godoy: docentes rurales que arriesgan sus vidas para llegar a la escuela
Según explicó, estaba previsto que el procedimiento finalizara alrededor de las 18 y que, posteriormente, los fiscales mantuvieran una reunión virtual con los familiares para comunicarles los primeros resultados.
Una prueba clave para determinar qué ocurrió con Nancy Godoy
Los fiscales Javier Mosquera y María Andrea González, de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (UFIC) de Esquina, deberán reconstruir las últimas horas de la docente y determinar qué sucedió desde que se perdió contacto con ella.
Una de las cuestiones centrales será establecer la fecha probable de la muerte. Godoy salió de su casa el martes 6 de octubre, alrededor de las seis de la mañana, rumbo a la estancia El Curupí, desde donde debía continuar a caballo hasta la escuela. Su último contacto reconocido por la familia fue al día siguiente.
Sin embargo, hay un detalle que ahora cobra importancia: el 8 de octubre, uno de sus hijos recibió un mensaje que le resultó extraño por la forma en que estaba escrito.
Según pudo reconstruir PERFIL a partir de fuentes vinculadas al caso, la familia advirtió que “no era la misma escritura” que utilizaba habitualmente Nancy. Esa circunstancia alimenta la sospecha de que la mujer pudo haber sido asesinada antes de esa comunicación.
De acuerdo con las fuentes consultadas, el peritaje del teléfono celular podría demorar entre 15 y 20 días. Ese estudio será importante para establecer quién utilizó el aparato, qué mensajes se enviaron y cuáles fueron sus últimas comunicaciones.
La autopsia también deberá determinar si existen indicios compatibles con una agresión sexual.
Los investigadores consideran que el lugar donde apareció el cuerpo podría no ser el escenario del asesinato.
En este sentido, las sospechas apuntan a un sector más cercano a la escuela, que comprende una construcción utilizada por uno de los detenidos y un puesto rural de la estancia.
Por eso, además de la causa de muerte, será importante establecer si existen lesiones u otros rastros que permitan reconstruir cómo ocurrió el ataque y si el cuerpo fue trasladado posteriormente.
Los detenidos
La investigación avanzó inicialmente sobre personas que trabajaban en la estancia El Curupí, ubicada en el departamento correntino de Esquina.
Entre los detenidos se encuentran Ireneo Zarza, capataz; Felipe Sandoval, peón rural; Sergio Rojas, puestero; Rosa Leguizamón, vinculada al establecimiento; y Ernesto Ezequiel Bordón, otro trabajador de la estancia.
Según la información conocida sobre el expediente, Zarza, Sandoval y Rojas fueron imputados como coautores de femicidio, mientras que Leguizamón enfrenta una imputación por homicidio simple. Bordón también permanece detenido, aunque su situación procesal es diferente y está vinculada con las declaraciones que prestó durante la búsqueda.
En el marco de los procedimientos, los investigadores encontraron prendas quemadas en una construcción utilizada por Zarza. Además, en una vivienda de Sauce vinculada con Leguizamón y Rojas fueron halladas prendas que pertenecerían a la docente.
Bordón, por su parte, habría señalado inicialmente a otros trabajadores como responsables de la muerte. Sin embargo, su defensa sostuvo posteriormente que esa declaración fue obtenida mediante torturas policiales, una denuncia que también deberá ser esclarecida.
Los cinco permanecen bajo prisión preventiva, mientras la Justicia intenta establecer qué participación tuvo cada uno y cuál fue el motivo del asesinato.
Cómo se enteró la familia del hallazgo del cuerpo
El dolor de los familiares estuvo acompañado por un fuerte cuestionamiento a la manera en que recibieron la noticia.
José y Sebastián, hijos de Nancy, expresaron su indignación porque, según relataron, se enteraron del hallazgo a través de los medios de comunicación antes de recibir una notificación oficial. Uno de ellos incluso habría conocido la noticia durante una transmisión en vivo.
Consultado por PERFIL, Petroff defendió el procedimiento de la Fiscalía y explicó que, cuando se encontró el cuerpo, todavía no existía una identificación forense definitiva.
“Nosotros lo único que informamos es que apareció un cuerpo semisumergido en un potrero viejo, que estaba anegado. También se encontró un bolso, botas y una campera”, señaló.
El vocero sostuvo que la información a los familiares se canaliza a través de sus representantes legales y que las autoridades judiciales deben actuar con rapidez para preservar las pruebas.
“Hasta tanto ese cuerpo no sea sometido a autopsia o algún tipo de identificación, no podemos saber si era Nancy Godoy o no”, explicó.
También aseguró que a la familia se le ofreció acompañamiento psicológico y asistencia social mediante la Unidad de Atención y Asistencia a la Víctima (UNAVI), aunque, según su versión, los familiares no aceptaron esa intervención. Por otra parte, allegados a la familia, desmintieron a este medio esa afirmación.
La respuesta contrasta con lo expresado por una fuente cercana al entorno de la docente, que cuestionó la falta de contención institucional. “Una falta total de respeto y de consideración, ni un psicólogo les acercaron”, sostuvo ante PERFIL.
De acuerdo con Petroff, los fiscales tenían previsto comunicar los resultados de la autopsia primero a la familia, mediante una reunión virtual, antes de hacerlos públicos.
Las denuncias de Nancy Godoy por el abandono de la escuela rural
Mientras la Justicia intenta reconstruir el crimen, también crecen los interrogantes sobre lo que Nancy había denunciado durante sus últimos meses de trabajo.
La docente asumió como directora suplente de la Escuela Primaria Común N.º 626 a principios de agosto. Era la única maestra del establecimiento, al que concurrían ocho alumnos, y debía permanecer allí durante la semana porque el trayecto desde su casa era demasiado largo para hacerlo todos los días.
Llegar no era sencillo. Primero tenía que recorrer caminos de asfalto y tierra hasta la estancia El Curupí. Después debía continuar a caballo durante varias horas, atravesando bañados y pajonales.
Cuando finalmente conoció la escuela, encontró un edificio deteriorado, sin condiciones adecuadas para enseñar ni para quedarse a dormir.
En una nota manuscrita del 15 de agosto, dirigida a dejar constancia de la situación del establecimiento, describió baños llenos de tierra, paredes agrietadas, ventanas rotas, humedad, roedores, murciélagos y falta de agua.
“Cuando me apersoné en primera persona a dicha institución, la parte edilicia totalmente abandonada, repleta con bichos de todo tipo, inodoros totalmente llenos de tierra”, escribió.
Nancy también relató que había tenido que limpiar durante días con ayuda de una madre para recuperar parte de las instalaciones. Los libros estaban mojados, faltaban muebles y ni siquiera había una bandera en condiciones.
En ese mismo escrito dejó asentado que, según le habían contado padres y vecinos, el docente anterior llevaba entre dos y tres años sin asistir regularmente, aunque a ella le habían informado que se había retirado apenas un mes antes.
La situación derivó en presentaciones ante las autoridades educativas de Corrientes y cuestionamientos sobre el funcionamiento de la escuela y los controles que debían realizarse.
Por ahora, no está demostrado que esas denuncias hayan motivado el asesinato. Sin embargo, los reclamos de la docente forman parte del contexto que rodea el caso y plantean preguntas sobre la respuesta del Estado provincial.
Bronca entre los docentes y cuestionamientos al Ministerio de Educación
El asesinato de Nancy también provocó una reacción de los trabajadores de la educación, que este jueves participaron de una jornada nacional de paro, duelo y movilizaciones.
En Corrientes, los reclamos apuntan tanto al esclarecimiento del crimen como a las condiciones en las que trabajan los maestros rurales.
Un docente consultado por PERFIL aseguró que sus compañeros están “enfurecidos” y cuestionó el silencio de las autoridades educativas provinciales.
“El Ministerio de Educación de Corrientes, la ministra Ana Miño, no se apersonó, ni sacó ningún comunicado, ninguna condolencia. Es una vergüenza”, expresó.
El malestar se profundiza por las denuncias que Nancy había realizado sobre la escuela y por las dificultades que enfrentaba para llegar a su lugar de trabajo.
En Buenos Aires, una de las docentes que participó de la movilización fue Mirna Silva, correntina oriunda de Sauce, licenciada en Ciencias de la Educación y actualmente trabajadora de la educación en Moreno.
En diálogo con PERFIL, Silva relacionó el caso con la precariedad que atraviesan los docentes, especialmente quienes trabajan en zonas alejadas de los centros urbanos.
“Los docentes tenemos bronca acumulada”, afirmó.
Para Silva, Nancy había llegado a una escuela abandonada con la intención de recuperar las clases y garantizar que los chicos pudieran estudiar. También cuestionó la falta de acompañamiento estatal durante la búsqueda.
“Hubo una falla total del Estado provincial y nacional”, sostuvo.
La docente recordó además a otros trabajadores de la educación que murieron en circunstancias vinculadas con su actividad, entre ellos Carlos Fuentealba y Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, víctimas de la explosión de la Escuela N.º 49 de Moreno en 2018.
“Estamos ante el surgimiento de un nuevo símbolo, como lo fue en su momento Carlos Fuentealba”, expresó.
Se reavivó el reclamo por las condiciones de trabajo docente
La muerte de Nancy Godoy puso en primer plano una realidad que sus compañeros conocen desde hace años: la de los maestros que deben recorrer largas distancias, trabajar solos y sostener escuelas rurales con recursos insuficientes.













