La Argentina enfrentará al Reino Unido el 10 y 11 de noviembre en las audiencias del Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), donde buscará que se dicten medidas cautelares para frenar el proyecto petrolero Sea Lion (León Marino), al norte de las Islas Malvinas, en la primera demanda del país contra Londres por sus actividades económicas en el archipiélago desde la ocupación de 1833.
La delegación que asistirá a la sede del tribunal en Hamburgo, en un momento que coincide con la visita de León XIV a la Argentina, estará encabezada por la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzabal Murphy, y otros funcionarios que se sumarán a los altos cuadros técnicos de Cancillería.
Entre ellos están el embajador y consejero legal Mario Oyarzábal, que acudirá como agente, mientras que el jurista argentino Marcelo Kohen participará como abogado y asesor externo al igual que el neerlandés Nico Schrijver, expresidente del Instituto de Derecho Internacional y de la Asociación de Derecho Internacional, y Agustín Giustiniani, profesor de la Maestría en Solución de Controversias Internacionales de Ginebra.
A mediados de octubre, Kohen, que fue juez ad hoc del propio Tribunal del Mar y participó de hitos como el caso del archipiélago de Chagos, anticipó las claves de la presentación en una entrevista exclusiva con PERFIL. “Es la primera vez en la historia que Argentina decide demandar al Reino Unido por sus actividades en Malvinas. El único antecedente es la propuesta argentina de arbitraje en 1884 que el Reino Unido rechazó”, sostuvo.
Qué se define en Hamburgo
Lo que resuelva el tribunal no es el fondo del conflicto, sino si se frena la explotación mientras se constituye el tribunal arbitral que deberá expedirse sobre la controversia, con una orden que el Gobierno espera entre dos y cuatro semanas después de las audiencias, antes del inicio de la operación de la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, pautado para enero de 2027.
En tanto, el Gobierno trabaja sobre tres escenarios. El primero es que el tribunal acepte todo el planteo argentino y ordene al Reino Unido cesar la actividad, lo que detendría la explotación hasta la resolución de la controversia en el eventual arbitraje, dado que Londres ya se comprometió a acatar la orden. El segundo es un escenario intermedio, en el que el tribunal acepta algunos planteos y otros no, con múltiples alternativas sobre las que en el Palacio San Martín evitan especular.
El tercero es que el tribunal rechace el pedido por considerar que no están dadas las condiciones para una medida de urgencia o que, en principio, carece de jurisdicción, en cuyo caso no habría medidas, pero el arbitraje seguiría su curso y la Argentina podría volver a pedirlas ante el tribunal arbitral una vez constituido. “Ningún escenario implica otorgarle validez legal a la explotación británica”, indicaron a PERFIL fuentes de Cancillería.
Qué pide la Argentina
La clave de la presentación está en lo que no pide, dado que la Argentina no le solicita al tribunal que se expida sobre la soberanía, sino que preserve sus derechos sobre la plataforma continental mientras la disputa siga abierta. Entre sus pedidos, que el Reino Unido impida el comienzo o la continuación de la explotación en Sea Lion, que se abstenga de tomar medidas que agraven la disputa y que deje de impedirle a la Argentina cumplir con sus obligaciones de proteger el medio marino.
El escrito se ancla en la Resolución 31/49, uno de los “triunfos” de la diplomacia argentina en la Cuestión Malvinas, aprobada en 1976, donde la ONU pidió a las partes abstenerse de tomar medidas unilaterales mientras se desarrolla el proceso de descolonización, precisamente porque el Reino Unido había enviado una misión para evaluar la explotación petrolera.
La presentación en Hamburgo forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno frente a la explotación de Malvinas, que incluyó el envío de más de 180 notas de desaliento a empresas vinculadas al proyecto, 60 procedimientos sancionatorios, denuncias penales y la Ley Malvinas.
Cómo serán las audiencias
Según el cronograma fijado por el presidente del tribunal, el juez Maurice Kamga, la delegación argentina expondrá el martes 10 entre las 6 y las 9 (hora argentina). Por su parte, el Reino Unido lo hará entre las 11 y las 14, mientras que el miércoles 11 será el turno de la segunda ronda.
En el estrado estará la jueza argentina Frida María Armas Pfirter, vicepresidenta del tribunal desde octubre pasado, mientras que Londres designó como juez ad hoc a Vaughan Lowe. El Reino Unido, en tanto, anticipó que participará del proceso, que rechazará cualquier intento de utilizarlo para dirimir la soberanía de las islas y que considerará vinculantes las medidas que se dicten.
Kohen, que en abril advertía a PERFIL que el reclamo por Malvinas seguía “bloqueado” y pedía “tomar la iniciativa y anticipar los acontecimientos en lugar de esperar que estos ocurran”, buscará ahora repetir lo que logró en 2012, cuando el mismo tribunal ordenó como medida provisional la liberación de la Fragata Libertad, retenida en Ghana por el fondo buitre NML Capital, apenas un mes después de la solicitud argentina.









