Un violento sismo de magnitud siete grados siete causó una destrucción generalizada en Birmania. Afectó inmuebles, puentes y rompió rutas en grandes franjas de Myanmar.
El país declaró el estado de emergencia en las seis regiones más afectadas, y crecía el número de muertos. Los socorristas luchaban por rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros, como una mamá y su bebé semisepultados en un edificio parcialmente afectado.
En medio del caos, cientos de heridos se acumulaban en el hospital colapsado, luego de que parte del edificio se derrumbó.
La devastación provocó una rara solicitud de ayuda internacional por parte del gobierno de facto, que perdió grandes extensiones de territorio frente a grupos armados.
La capital de Birmania se sitúa a unos 250 kilómetros al sur del epicentro del sismo que se produjo a 16 kilómetros al noroeste de la ciudad de Sagain.
Al terremoto le siguió una réplica de magnitud seis grados cuatro, y creció el pánico. El temblor se sintió en Tailandia, donde una pileta de natación colapsó en lo alto de un hotel de lujo en su capital Bangkok, a mil kilómetros del epicentro.
El agua que cayó tomó por sorpresa a los transeúntes, se evacuaron oficinas, y comercios, se suspendieron algunos servicios del metro, en tanto que un edificio en construcción de más de treinta pisos, se derrumbó con decenas de obreros en su interior. Ganó el pánico y la confusión.
El sur de China, Bangladesh, India, y Laos, también sufrieron los embates del fenómeno teluríco que provocó cifras incalculables de muertos, heridos y desaparecidos.