Mónaco volvió a ser, una vez más, el escenario perfecto para desplegar todo su glamour, elegancia y espíritu filantrópico con la celebración de la 69ª edición del Baile de la Rosa, uno de los eventos benéficos más prestigiosos y esperados del calendario internacional. La noche, presidida por la princesa Carolina de Mónaco, reunió a la realeza, a la alta sociedad europea, a celebridades de renombre y a figuras destacadas del arte y la moda, confirmando que el Principado sabe cómo combinar sofisticación y compromiso social en un evento único.
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Una historia que comenzó con Grace Kelly
El Baile de la Rosa tiene sus raíces en la década de 1950, cuando la icónica princesa Grace de Mónaco decidió crear un evento benéfico que, además de recaudar fondos para ayudar a los más necesitados, se convirtiera en una celebración de la belleza, el arte y la cultura. Desde su primera edición, el baile fue organizado a beneficio de la Fundación Princesa Grace, que trabaja para apoyar a niños, jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad, y para financiar proyectos culturales y humanitarios.
A lo largo de sus casi siete décadas de historia, el Baile de la Rosa se consolidó como un verdadero símbolo del Principado de Mónaco y un reflejo de la esencia de los Grimaldi: elegancia, tradición y solidaridad.
Una edición vibrante: el Caribe al atardecer
Este 2025, la Salle des Étoiles del Sporting de Montecarlo volvió a vestirse de gala para recibir a los más de 800 invitados que dijeron presente en esta velada única. Bajo el tema "El Baile de la Rosa al Atardecer", el diseñador Christian Louboutin, director artístico del evento por cuarto año consecutivo –antes era Karl Lagerfeld–, propuso un viaje sensorial y estético al corazón del Caribe.
La sala fue transformada por completo en un exótico bosque tropical, con una explosión de flores de colores vibrantes, follajes exuberantes y luces cálidas que simulaban la puesta de sol. Los invitados recorrieron un ambiente donde la música, el arte y la naturaleza se fusionaron para recrear un auténtico paraíso caribeño. Un espacio destacado fue el Monaco Sunset Bar, un rincón diseñado como un café frente al mar, donde los asistentes pudieron disfrutar de cócteles exclusivos, sentir la textura de la arena bajo sus pies y bailar al ritmo de la música latina.
La familia Grimaldi, anfitriona y protagonista
Como cada año, los grandes protagonistas de la noche fueron los miembros de la familia real monegasca, que deslumbraron con sus elegantes estilismos y su presencia siempre impecable.
La princesa Carolina de Mónaco, anfitriona del evento, brilló con un sofisticado vestido blanco de hombro asimétrico, decorado con delicados detalles florales en plata. A su lado, el príncipe Alberto II hizo su entrada acompañado por la princesa Charlène, quien impactó con un original diseño asimétrico y semitransparente en encaje turquesa, firmado por Dolce & Gabbana.
Las miradas también se posaron sobre la nueva generación de Grimaldi. Charlotte Casiraghi eligió un vestido negro de corte princesa con corsé bordado íntegramente en joyas de Chanel, que contrastó con la explosión cromática de la sala. Beatrice Borromeo apostó por la sofisticación de un diseño rojo drapeado y plisado de Christian Dior, complementado por un peinado trenzado a modo de tiara. Por su parte, Alejandra de Hannover optó por un romántico vestido de tul rosa chicle con delicadas rosas en la cintura, firmado por Giambattista Valli, mientras que su pareja, Ben-Sylvester Strautmann, se aseguró de que luciera impecable en cada fotografía. La velada también contó con la presencia de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, quienes, fieles a su estilo, combinaron elegancia clásica y toques étnicos.
Este año el baile se lució con sus invitados de todo el mundo. Desde el director Pedro Almodóvar y artistas como Rossy de Palma, Bibiana Fernández, Alaska y Mario Vaquerizo, hasta cantantes como Isabel Pantoja, la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada y la cantaora Carmen Linares.
La velada estuvo marcada por un despliegue artístico de primer nivel. Además de la participación de Blanca Li, los asistentes vibraron al ritmo de la música caribeña interpretada por la Ebony Steel Band, el colectivo guadalupeño Kozéika Panam y el grupo de carnaval Ethnick'97, que celebró sus 25 años de trayectoria. La pista de baile estuvo encendida hasta la madrugada gracias a los sets de la DJ parisina Carla Genus.
El broche de oro llegó con la actuación estelar de Earth, Wind & Fire Experience by Al McKay. La banda, liderada por el guitarrista original del mítico grupo, hizo cantar y bailar a los presentes con clásicos inolvidables como September, Boogie Wonderland y Let's Groove, cerrando una noche llena de magia y emoción.