POLITICA
la batalla final

Provincia: enredos entre la interna del PJ y una alianza opositora

En el territorio bonaerense, la derecha que competirá por todo o nada en la Ciudad es una amenaza a un peronismo que no puede salir de sus internas. El diálogo abierto entre Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner que duró apenas 64 horas. Las discusiones que no se saldan y el enojo de intendentes con el Instituto Patria.

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Otros tiempos. CFK, Massa, Kicillof y Máximo se mostraron el año pasado juntos. | NA

Con una campaña porteña que promete dejar heridos en alguno de los bandos de la derecha y el resultado electoral puesto, la batalla en el territorio bonaerense pondrá a prueba a un peronismo que necesita pararse como un oponente fuerte y temible al gobierno de Javier Milei. Para esto, deberá enfrentar no sólo la posibilidad de que en esta contienda el PRO y LLA se unan, sino también sus propias internas y un nuevo sistema electoral que tiene desconcertado hasta a los dirigentes más experimentados.

El diálogo que se abrió el domingo por la noche se cerró el miércoles por la tarde. Duró apenas 64 horas. En esa mesa de domingo se sentaron, por primera vez en el año, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner. Cristina Kirchner decidió no asistir, como todo un gesto al gobernador: su hijo es su voz y ella está por encima de Kicillof, quien quiere sentarse de igual a igual. El jefe provincial aceptó y avanzó, con ese aviso, en las conversaciones.

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Allí hubo un sólo acuerdo: “Sin PASO y en unidad”. No hubo más. Tanto es así que el martes fue el turno de los representantes de cada sector. Se reunieron en un salón de la residencia del gobernador en La Plata el ministro de Gobierno, Carlos Bianco (en nombre de Kicillof); el titular de la Cámara de Diputados bonaerense, Alexis Guerrera (por Massa); y Facundo Tignanelli (por Máximo K). Los tres habían participado del asado de sus referentes y eran los que iban a continuar la negociación. Ese martes a las 21 cuando la reunión terminó habían acordado intercambiar los principales puntos y condiciones que ponía cada sector para ir hacia un entendimiento sobre la fecha de la elección y el desacople o no de los comicios nacionales de los provinciales. Pero lo que vino, fueron más desencuentros.

El miércoles por la mañana en la calle 51 corrió el rumor de que el kirchnerismo podría presentar un proyecto pidiendo que la elección nacional se realice el mismo día que las provinciales. Los teléfonos empezaron a sonar. Llamaron a la vicegobernadora, Verónica Magario, quien no sabía nada. Minutos después se lo confirmó la senadora bonaerense, María Teresa García. A la tarde llegó el posteo del proyecto de la dirigente que responde a Cristina Kirchner. No hay diálogo desde entonces.

Un doble golpe para Axel Kicillof: no sólo no le habían avisado de la presentación de este proyecto, sino que tenía la firma de Sofía Vanelli, senadora que responde a Sergio Massa. En un grupo de whatsapp un intendente dijo: “Los que conocemos a Sergio no nos puede sorprender”. El tigrense apuesta por el desdoblamiento, pero prestó una de sus firmas para los comicios concurrentes.

Lo que más le molestó a varios jefes comunales, que en su mayoría pretenden desdoblar la elección y realizar los comicios locales entre julio y septiembre, fueron los fundamentos del texto K. “No hay lugar para dirigentes que busquen acomodar el proceso electoral para beneficio propio”, “hay que dejar de pensar individualmente”, “no hay proyectos municipales ni provinciales sin un proyecto nacional”, fueron los dardos que desde el Instituto Patria decidieron lanzar a los que apuestan al desacople.

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Fue por eso, que se aceleró la firma de un documento por parte de 44 intendentes (y un ex, Alberto Descalzo) titulado “Desdoblar para elegir”. No fue sólo un pronunciamiento sobre cómo se deben llevar a cabo los comicios, sino también una respuesta a CFK. Poco habitual. Aunque recibieron otro golpe: al momento de consultar a los jefes distritales del Frente Renovador, estos se hicieron los distraídos y pidieron tiempo. No firmaron.

La sesión del 3 de abril en la que se iba a avanzar para suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias es ahora una incógnita. Lo cierto es que Kicillof seguirá apostando a que el diálogo se retome. No será el gobernador el que rompa el vínculo y desdoble sin intentar, una vez más, volver a la mesa de negociación.

El peronismo tiene el desafío de ganarle a los sellos de La Libertad Avanza y el PRO que pueden llegar unidos en el territorio bonaerense a pesar de la sangría que puede dejar la pelea en Capital Federal. La Libertad Avanza tiene un primer objetivo que es terminar con el PRO en su propia cuna. Si lo logra, no sólo demostrará que su electorado ya mutó a los libertarios, sino que terminará de imponer las condiciones para que en la provincia de Buenos Aires (que concentra casi el 38% del padrón electoral) ese sello termine bajo el ala violeta. En cambio, si el PRO retiene la Ciudad, podrá imponer mejores condiciones para este acuerdo. Y allí estará el peronismo. Por ahora, desorganizado.

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