El 2 de abril de 1982 se inició la sorpresiva intervención militar en las Islas Malvinas, dando origen a un conflicto bélico que se extendió hasta el 14 de junio de ese año, cuando las fuerzas argentinas se rindieron ante los ingleses. Más allá de que pocos años atrás, a fines de 1978, estuvo muy cercana la posibilidad de un enfrentamiento armado contra Chile en el conocido como “el conflicto del Beagle”, el hecho concreto, efectivo, rotundo de una guerra contra otro país constituía por cierto una experiencia singular que fue vivenciada de maneras muy diferentes por los argentinos durante esos casi dos meses y medio que duró. Dos son los principales factores que originaron esas diferentes respuestas: el contradictorio hecho de que una causa considerada justa era conducida por un gobierno dictatorial y los tres distintos espacios geográficos vinculados con la contienda. Sobre este segundo aspecto queremos detenernos en esta nota.
Un primer espacio geográfico fue Buenos Aires, espacio en el cual mientras duró la contienda predominó el tono triunfalista y patriótico que trataba de infundir el gobierno militar. El 10 de abril, pocos días después de la incursión en las islas y con la llegada al país de Alexander Haig (el secretario de Estado de los Estados Unidos que se había reunido con Margaret Thatcher en Gran Bretaña), el presidente de facto del momento, el general Leopoldo Galtieri, salió al balcón de la Casa Rosada. En esa ocasión, pronunció un improvisado discurso que incluyó una difundida y desafiante frase: “¡Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla!”. Esa frase fue dicha ante una multitud que ocupaba la Plaza de Mayo y que enfervorizada daba muestras de apoyo a las acciones llevadas a cabo por el gobierno, con vítores varios e incluso cantos futboleros del tipo “lo vamo a reventar”.

Como Buenos Aires era un lugar lejano al teatro de operaciones y las informaciones sobre el verdadero desarrollo de los sucesos en el Atlántico Sur estaban muy controladas por los militares, la perspectiva que se poseía se basaba en las noticias que proporcionaban el gobierno y ciertos medios de comunicación que alentaban el afán guerrero. Siendo la revista “Gente” uno de los medios más destacados de la época en insuflar ese espíritu triunfalista, vale la pena recordar algunos de sus ejemplares para tener una cabal idea de la visión que se difundía.
En la tapa del número 872 de dicha revista (8 de abril), aparecía el título “Vimos rendirse a los ingleses”, que acompañaba una gran foto en la que se veía un soldado argentino conduciendo a varios soldados ingleses con las manos en alto. Por otra parte, en el número 876 (6 de mayo), la tapa mostraba el título “Estamos ganando”, con una foto de un grupo de soldados en posición de combate. Al respecto, recordemos que el día 2 de mayo ya había sido atacado por un submarino inglés el ARA General Belgrano, ocasionando la muerte de 323 argentinos (prácticamente la mitad de los muertos en todo el conflicto). Por último, ya acercándose la derrota final de las fuerzas argentinas, aún en el número 879, del 27 de mayo, podía leerse el título “¡Seguimos ganando!”, que acompañaba una fotografía que supuestamente era de un avión argentino que hundía un buque inglés.

Un segundo espacio geográfico muy distinto al anterior era la Patagonia, la zona continental que estaba más vinculada al teatro de operaciones. Allí, las distintas ciudades del litoral patagónico (Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Río Grande, Bahía Blanca) se encontraban en un contacto mucho más cercano al conflicto. En este sentido, un testimonio de lo vivido en aquel entonces por alguien de esa zona puede ilustrar a las claras la percepción de la contienda que se tenía allí, la que difería notablemente de la que predominaba en Buenos Aires. En el libro ‘Las guerras por Malvinas’, de Federico Lorenz (uno de los más destacados especialistas en lo relacionado con el conflicto tratado), puede leerse este elocuente testimonio: “Nosotros estábamos en Río Grande, atentos a lo que pasaba, mirábamos la TV que trasmitían en directo, no me voy a olvidar nunca esa campaña que se hizo y en la que después se robaron toda la plata, una maratón que condujeron Cacho Fontana y Pinky, donde iban todos los famosos y la gente a donar dinero, joyas, etc. Era una realidad totalmente esquizofrénica, todos lloraban, y vos pensabas: ‘acá suenan tres veces por noche las sirenas de alarma, pueden caer un bombazo en cualquier momento, y allá a 3000 km, la gente llorando’, era una expresión humana que no se condecía con un momento tan desesperante como el que se vivía en el sur, donde la cercanía con la guerra era real”.
Por último, un tercer espacio geográfico era el de las propias Islas Malvinas, donde concretamente se desarrollaron las acciones bélicas. Allí los soldados conscriptos no necesitaban que les contasen lo que sucedía, pues ellos lo vivían directamente. Debe tenerse en cuenta que las tropas argentinas fueron diseminadas en una línea de defensa que rodeaba la zona del puerto y por ello en general los soldados permanecieron más de cincuenta días (en promedio) en diversas posiciones. En estas posiciones, había penetrado el agua durante los días de lluvia, situación que se agravaba por las muy bajas temperaturas que se producían en las noches y la falta de material aislante o medios de calefacción. Además, la distribución de la comida era defectuosa y carecían de medios como cocinas portátiles, estufas a base de turba o envases de transporte térmico.

Para tener una idea más clara de lo que vivieron muchos soldados, tomamos un testimonio de uno de ellos mencionado en el libro citado anteriormente. En una carta enviada a su familia, un joven soldado dice: “También te voy a pedir otra cosa que no pensaba pedirte, pero las circunstancias obligan (hambre), si es que está dentro de tus posibilidades y es una encomienda con lo siguiente (CAFÉ, AZÚCAR, LECHE EN POLVO, GALLETITAS SOBRE TODO, PATÉ, SARDINAS, PUCHOS, CHOCOLATE (...)). Bueno espero no pedirte mucho ni ser un presupuesto, lo que pasa es que 1 ½ semana que estamos sin PAN y la comida es un asco, agua con un par de fideos, aunque vos sabés que no soy delicado y como cualquier cosa pero esto ya no va más”.
La Guerra de Malvinas fue una experiencia muy singular en la vida de todos los argentinos. Sin embargo, no siempre se ha tenido en cuenta que la cercanía o lejanía del lugar donde se desarrollaron concretamente las luchas condicionaron la percepción que en cada lugar se tuvo del conflicto.
* Licenciado en Letras (UBA), doctor en Ciencias Sociales (UBA)