En su programa, Marcelo Longobardi planteó que Javier Milei corrió mucho el arco de la cuestión de la inflación y aseguró que ahora ese objetivo va a ocurrir antes de terminar su mandato. El señalamiento apunta directamente a un cambio en los plazos que redefine una de las principales promesas económicas del Gobierno.
Milei corre el objetivo inflacionario
El Presidente maneja los números con cierta laxitud. Repite que la inflación argentina venía corriendo al 15.000% anual, algo que puede sonar heroico pero no es cierto. Había mucha inflación, pero no en esos niveles, lo que introduce dudas sobre el diagnóstico oficial.
Milei corrió el arco y sostuvo que esto se va a resolver antes del fin de su primer mandato, modificando así la fecha para alcanzar el objetivo. Este cambio implica una reformulación de expectativas en torno al programa económico y su viabilidad en el corto plazo.
En materia económica, el aumento de la mora en los préstamos bancarios creció de modo significativo y en enero superó el 10%. Se trata del mayor nivel de mora bancaria en 20 años, un dato que enciende alertas sobre la salud del sistema financiero.
Este asunto tiene un límite y en algún momento puede complicar al crédito. Si la mora continúa en ascenso, podría impactar directamente en la capacidad de financiamiento y en la dinámica de recuperación económica.
Se suma otro dato relevante con las expensas: el nivel de vecinos que no están al día con sus edificios alcanza el 19%. Cada 100 departamentos, 19 están en deuda con sus expensas en la Ciudad de Buenos Aires y en el AMBA, reflejando el deterioro del ingreso real.
Mucha gente empieza a preguntarse si el modelo de Milei no requiere algún tipo de service o ajuste. La discusión sobre la necesidad de corregir el rumbo comienza a instalarse en distintos sectores.
Otro punto es la reacción de Luis Caputo, que aparece como un planteo desconcertante. El ministro citó una conversación con un periodista misterioso que le habría dicho que todo lo que pasa en la Argentina es parte de una conspiración.
Según ese planteo, las convulsiones económicas y políticas serían consecuencia de los enfrentamientos de Milei con empresarios y formarían parte de una operación. Incluso se atribuye esa supuesta maniobra a una estrategia vinculada a Julio Roca.
La semana pasada, un periodista importante le reconoció que existe un clima adverso con sectores del poder, tanto en el empresariado como en el periodismo. Sin embargo, ese escenario sería resultado de las propias decisiones del Gobierno, que debería actuar con mayor inteligencia.
Caputo es un tipo muy inteligente y formado, pero que incurra en este tipo de explicaciones resulta alarmante. Respecto a la prensa, ocurre más bien lo contrario: en la Argentina hay mucho periodismo militante en favor del Gobierno.
Mientras tanto, el ministro reproduce planteos que resultan infantiles. Esto agrega ruido en un contexto económico que ya presenta señales de fragilidad.
Aparece además la hipótesis de que el Gobierno evalúa algún retoque en la política monetaria, con una posible baja de la tasa de interés. El objetivo sería reactivar una economía que muestra signos claros de estancamiento.
El escenario es de estanflación: hay sectores que crecen, como la minería, pero en el balance general la economía permanece estancada. Esta combinación compleja dificulta cualquier salida rápida.
Un agravante es la erosión de las encuestas, que afecta la confianza económica y contribuye a profundizar este escenario. Se pierde la confianza y ese factor se vuelve determinante hacia adelante.
BR/ff