Hoy, 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, abrimos esta columna de Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3) con “Homenaje a los combatientes”, de León Gieco y Bruno Arias.
La Guerra de Malvinas fue un hecho brutalmente contradictorio. Una causa legítima, llevada adelante por un gobierno ilegítimo y criminal. La solidaridad de los argentinos y el patriotismo a flor de piel utilizado por la dictadura militar para intentar perpetuarse en el poder. El coraje y la entrega de los combatientes, muchos de ellos jóvenes de 18 años y el papel de los medios en su mayoría controlados por el Estado y los pocos privados censurados y amenazados.
Después de la primera importante manifestación contra el gobierno en la Plaza de Mayo hecha por la CGT, la dictadura logró retomar el apoyo popular con la recuperación militar de las Malvinas y una multitud vitoreaba las palabras del dictador Leopoldo Galtieri. Pero meses después, luego de producida la derrota frente al ejército británico, la dictadura se derrumbaba en un bochornoso cúmulo de crímenes.
Entre ellos, el robo a las donaciones que el pueblo argentino había hecho a sus combatientes. Gran parte de lo que fue destapada inocentemente por un alumno de primaria, que le envió una carta a un soldado envuelto en un papel de chocolate que nunca llegó. Otro ejemplo de cómo muchas veces nuestra historia es tan extraordinaria como triste.
Pero la historia sirve para aprender de los errores y de aquel 1982 podemos extraer la experiencia de cómo los sentimientos pueden ser manipulados por el control de las mayores fuentes de comunicación. En aquellos, todos los medios audiovisuales en manos del gobierno y la mordaza de los privados. Hoy, el control se podría dar por las redes sociales, las granjas de trolls y diferentes técnicas de manipulación de la realidad como la metralla de falacias, las fake news. Finalmente, los sentimientos terminan siendo manipulados.
Vamos a analizar la cobertura periodística de la guerra de Malvinas, pero antes, vamos a dar algo de contexto.
Malvinas, la otra deuda pendiente
La Junta Militar, en ese momento encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri, intentaba ocultar la creciente crisis por los desastres del plan económico impulsado por Martínez de Hoz y por las múltiples violaciones a los derechos humanos que incluyeron las desapariciones, el asesinato, las violaciones y hasta los robos de bebés. Mención aparte merece que el Gobierno que hoy relativizan estos crímenes son quienes llevan adelante un plan económico similar al de aquellos años. También se espeja la utilización de la manipulación de los sentimientos.
En la primera mitad de aquel 1982 se vivió uno de los cambios más bruscos en la historia política argentina. La dictadura, acorralada por los desastres de gestión y las denuncias por las violaciones a los derechos humanos, enfrentó una enorme movilización de la CGT el 30 de marzo. Luego, solo tres días después, el 2 de abril, la misma Plaza de Mayo que había sido el foco de la protesta de la marcha numerosa de la CGT, teniendo en cuenta las restricciones de la dictadura, aplaudía a Galtieri por recuperar las Malvinas.
Vamos a ver analizar dos momentos tan increíbles de la historia reciente argentina, con foco en los medios audiovisuales que eran del Estado y consumía la población en sentido masivo.
La movilización bajo la consigna de Paz, Pan y Trabajo de la CGT que se llevó adelante el 30 de marzo de 1982 surgió a partir de despidos y amenazas que golpearon al movimiento obrero en la empresa Ford. Más de 20.000 personas convocadas se concentraron en Plaza de Mayo. Sólo tres días después, Galtieri fue ovacionado por una multitud en la misma Plaza de Mayo que había estado lleno de trabajadores repudiando su gobierno militar tras anunciar la recuperación de las Islas Malvinas.

Una semana después, el 10 de abril, luego de que la Fuerza Aérea se sumara a la recuperación de las islas, Galtieri realiza otro acto multitudinario. En su discurso, el presidente de facto dijo: “El gobierno argentino y el pueblo argentino en este Cabildo Abierto puede enardecerse y presentar las mayores ofensas”. Ese mismo día, Galtieri dijo las palabras que ya pasaron a la historia: "Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla".
Pocos ejemplos hay en la historia argentina, tal vez ninguno, de semejante cambió de humor en la sociedad. La dictadura había logrado tocar una fibra sensible en el pueblo argentino: la del patriotismo y la soberanía nacional. Nuestra historia, marcada por la lucha de independencia contra el imperio español y la resistencia frente a las dos invasiones inglesas que nos enseñaron en el colegio, están en nuestro ADN.
Una nación que se forjó luchando contra las potencias extranjeras y que tiene a próceres como San Martín, un ejército nunca rendido y reconocido en toda América, era esperable que reaccione frente a una iniciativa de recuperar un territorio ocupado ilegalmente por los ingleses y que tuviera la esperanza de que nuestro ejército pudiera triunfar.
Esta maniobra de la dictadura, la de utilizar una causa legítima para ayudar a la crisis de su gobierno ilegítimo, tuvo como una de sus principales herramientas el control de toda la comunicación cuando no existía ni la televisión por cable, ni existía la CNN o la BBC. Solo había 4 canales abiertos administrados por el Estado y también las radios AM eran del Estado. Obviamente, no había internet ni redes sociales, y se podía manipular al periodismo con imágenes que no se sabía cuán ciertas eran. Solamente enviados de la Televisión Pública fueron a Malvinas.
Vamos a analizar la cobertura periodística de la guerra. En abril de 1976, la dictadura emitió el siguiente comunicado, unas semanas después del golpe: “Será reprimido con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio que difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las fuerzas armadas, de seguridad o policiales”.
Obviamente, esta normativa hacía imposible cualquier tipo de cobertura periodística profesional y de difusión masiva. Además, desde 1976 se cerraron radios, editoriales y muchos periodistas fueron desaparecidos o tuvieron que exiliarse, como en mi caso.
Esto que decimos no es para justificar el accionar de muchos periodistas que fueron serviles a la dictadura, pero es importante entender lo que sucedía en su contexto. Es decir, a la hora de hacer periodismo, estaba en juego la vida.
Discurso de Javier Milei en el homenaje a los Héroes de Malvinas
La última semana de aquel abril de 1982, el presidente de facto Galtieri dio una entrevista al periodista José Gómez Fuentes, la cara visible del noticiero del canal oficial ATC, el primer canal de televisión a color en Argentina. Gómez Fuentes luego se convirtió en un lamentable símbolo del periodismo al servicio de la dictadura.
“Estamos sobrevolando buena parte del país y llegaremos a Malvinas. ¿Se cumple un viejo sueño en su vida?”, le preguntó el periodista a Galtieri, a lo que él respondió: “Es el sueño de varias generaciones de argentinos”.
En el resto de la entrevista no hay repreguntas, el periodista no le consulta sobre cómo hará para enfrentar un ejército que lo supera en técnica y experiencia con jóvenes de 18 años y tampoco sobre cómo enfrentará el conflicto una economía en crisis. Por lo menos, Gómez Fuentes puede argumentar que los periodistas que le hiciera a Galtieri preguntas incómodas podían ser desaparecidos.
Ahora hay periodistas que son serviles al poder sin enfrentar ningún tipo de riesgo en ese sentido. Hoy con Milei podemos ver espejado algo comparable cuando Milei y sus principales funcionarios solo son entrevistados por un puñado de periodistas de forma complaciente a quienes Marcelo Longobardi llama “panelistas oficiales”,
Ahora analicemos una entrevista del cronista en Malvinas, Nicolás Kasanzew, enviado por ATC, a Mario Benjamín Menéndez, quien fue el gobernador de las Islas Malvinas, tras la breve recuperación de islas. Sobre la relación con los isleños, Menéndez dijo: “En la medida en la que la situación de soberanía no se defina, va a haber una dificultad para tener un acercamiento”.
Los medios de comunicación funcionaron como una correa de transmisión directa de la versión de la dictadura. De esta manera, la guerra que la sociedad vivía era muy distinta a la guerra real, la que estaba en las islas, bajo el frío y el fuego de las tropas británicas. En la versión oficial no había privaciones, estábamos cosechando un éxito militar tras otro y la dictadura tenía todo bajo control.
El nivel de efervescencia social que generó la recuperación de Malvinas puso en movimiento la solidaridad del pueblo argentino. Las familias juntaban ropa, mantas y comida para los soldados, los chicos en las escuelas escribían cartas de apoyo para las tropas y la sociedad se había unido para respaldar a sus combatientes.
Un fragmento de la cobertura de 24 horas por Malvinas muestra una colecta televisiva de donaciones que terminó juntando más de un millón y medio de dólares y 140 kilos de joyas. Fue conducido por Pinky y Cacho Fontana y se llamó “Las 24 horas por Malvinas”. “El propósito es alcanzar los objetivos fijados para apoyar el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas”, dijo el locutor. Este dinero que se juntó es solo en las 24 horas de esta colecta televisiva. En abril y junio se juntaron 54 millones de dólares en el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas.
Tiempo después, un excombatiente llamado Ernesto Alonso dijo: “El Fondo se lo comieron las fuerzas. Nosotros supimos mucho después que se habían juntado infinidad de recursos. Es parte de los agujeros negros de Malvinas, de lo que queda por resolver para que la sociedad sepa qué pasó”.
Un mes después de iniciado el conflicto, los reveses militares se empezaron a acumular y la cobertura fue virando a posiciones más críticas. Primero fue el bombardeo británico del 1 de mayo, luego el hundimiento del ARA General Belgrano del 2 de mayo, que causó 323 muertes. A fines de mayo, fue el ataque a Puerto Argentino. El 23 de mayo de 1982, Kasanzew relató el ataque contra Puerto Argentino. “Ahora el tiroteo es mucho más intenso”, expresó

A los reveses militares se le sumó una noticia lamentable. Una historia pequeña, pero de esas que pintan todo. Gustavo Vidal, un chico de primaria de siete años le había escrito a un soldado en combate una carta envuelta en un chocolate. Gustavo quería escribirle a cualquiera, al que abriera el chocolate. Todos eran héroes.
No fue el único; había cientos, miles de chicos que escribían cartas y las enviaban con todo tipo de mercadería. Había quienes enviaban ropa, mantas, calzado. Algunas personas incluso mandaron joyas, y hasta hubo quienes vendieron departamentos para colaborar con los pozos solidarios para los combatientes de Malvinas.
La carta decía: "Que este chocolate te endulce un poquito en esos días fríos de las Malvinas. Te saluda, un futuro soldado de 7 años. Gracias por defender mi patria". Luego, Gustavo le puso su dirección y nombre completo. La carta partió desde Villa Ballester, Partido de San Martín.
A 1.700 kilómetros de Gustavo Vidal se encontraba una nena en Comodoro Rivadavia. Ella fue a visitar a su abuela, quien le preparó un submarino. Cuando la señora abrió el chocolate para taza marca Noel, la chica vio "un papelito". Era la carta que Gustavo había escrito a su héroe anónimo, al soldado anónimo que admiraba y que en esos momentos combatía en Malvinas.
Un tío de la nena se lo comentó a Pedro Peralta, un exintendente de la zona, quien decidió arriesgar su vida, la de su familia y hacer un simple movimiento: le escribió otra carta a los padres de Gustavo.
"Estimado señor y señora Vidal, acompañó esta carta con fotocopia de la carta que vuestro hijo enviara a Malvinas a un supuesto soldado nuestro que nunca llegó. Fue hallada en un chocolate Noel p/taza que fue adquirido en un comercio de Comodoro. El suyo parece no ser el único caso. El significado es claro. Nos han engañado y usado. Nuestros soldados pasaron hambre y volvieron desnutridos", expresó. Esto es solo un ejemplo de tantos que rompen el corazón de cualquiera.
El 23 de junio de 1982, el noticiero de ATC, 60 minutos, relató el regreso de los jóvenes de Malvinas. “Más allá de los malentendidos de la historia, algunos momentos quedan en la historia para siempre. El pueblo argentino no estuvo al margen de esta formidable gesta. Ahora que el populismo no está de moda podemos decir que el hombre y la mujer que se quedaron aquí y tenían a su hijo allá fueron el actor fundamental de esta página gloriosa del pueblo argentino”.
Tras la derrota, Galtieri, Galtieri dio una cadena nacional y dijo: “El combate de Puerto Argentino ha finalizado. Los que cayeron están vivos para siempre en el corazón y la historia grande de los argentinos”. Aunque de asco escucharlo, es importante escucharlo porque la historia sirve para no cometer los mismos errores.
Al regresar, uno de los combatientes fue consultado sobre qué iba a contarle a su familia al volver a verlo. “Lo que sucedió”, dijo el joven.
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Hoy escuchábamos al presidente decir que la forma de recuperar las Malvinas es que Argentina vuelva a ser el país número uno del mundo, como él dice que fue, con el mayor PBI per cápita. Evidentemente, la situación de las Malvinas es muchísimo más complicada. A veces, cuando nos ilusionábamos hace unos años cuando Inglaterra devolvió Hong Kong a China, la mayoría de los habitantes, obviamente, serían chinos.
No es esa la situación que tenemos en Malvinas, y es bastante difícil que se dé lo que el Presidente dice: que si somos una potencia económica superior a la de Gran Bretaña, quienes están allí van a querer ser argentinos. Realmente, parece absolutamente imposible esa solución. No obstante, el Presidente tiene razón en que da más credenciales tener un país más serio, tener una economía más pujante, que lo contrario.
Lo que me pareció importante traerles hoy, 2 de abril, es cuánto uno puede encontrar en esta manipulación de los medios de comunicación de aquella época, que es absolutamente incomparable por el tamaño y el nivel de manipulación que se podía hacer por la concentración de medios. Pero, cuánto de eso sucede hoy, a través de técnicas de manipulación de la comunicación, como la ametralladora de falacias, las fake news, las granjas de trolls, los algoritmos direccionados de determinada manera y la compra directa de esos medios de comunicación por determinados magnates, los magnates tecnológicos feudales.
Además, cómo se pueden instalar, no al nivel de aquel momento de extravío general y de creencia, la idea de que estamos ganando en otro tipo de batallas, infinitamente menores, pero finalmente cómo podemos estar creyendo que estamos ganando en bajar la pobreza, en lograr que Argentina tenga una economía más estable o que pueda hacer lo que el presidente de turno, y los anteriores, prometen, como bajar la inflación. Cada uno de los distintos presidentes que nos generan la necesidad de creer. Es absolutamente humano que tengamos la necesidad de creer en quién gobierna, y por un instante, tener un poquito de esperanza.
Esta es la experiencia que nos deja Malvinas, y lo que le recomendamos a la audiencia, los más jóvenes que no la vivieron, es: desconfíen, tengan pensamiento crítico, háganse preguntas, no compren aquella verdad pública que se da masivamente, no sigan la corriente. Tengan una opinión construida a través del pensamiento crítico.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
TV/ff