La extradición a la Argentina de Raúl Martins, exagente de la SIDE acusado en una causa vinculada con presunta trata de personas, volvió a colocar en el centro de la escena a su hija Lorena Martins, quien realizó la denuncia que dio impulso al expediente hace 14 años. En diálogo con Natalia Volosin (en Ronda de Investigación, por +Perfil), Lorena expresó su sorpresa por la forma en que finalmente se concretó el regreso de su padre desde México y reclamó ser convocada nuevamente por la Justicia argentina.
“Quiero ofrecerme de testigo porque a mí me encuentran todos los periodistas, pero se ve que la Justicia argentina no puede localizarme”, sostuvo Martins. La mujer, que actualmente vive en España, aseguró que está dispuesta incluso a viajar al país para participar del juicio y aportar tanto su testimonio como las pruebas que pueda conservar sobre su padre y los demás procesados.
“Me ofrezco a ser testigo, a ir a juicio, a ir a Argentina si hace falta, para dar mi testimonio y para declarar en contra no solo de mi padre, sino de todos los demás procesados que hay”, afirmó. Para Lorena, después de más de una década de trámite judicial, el eventual comienzo del juicio representa una posibilidad de cerrar una etapa que continúa atravesando su vida personal.
La extradición y una decisión que llegó después de años
Lorena aseguró que todavía desconoce qué cambió para que la extradición, demorada durante años, finalmente pudiera concretarse. Según contó, su padre había presentado sucesivos amparos en México para evitar ser enviado a la Argentina y había utilizado diferentes argumentos, entre ellos presentarse como perseguido político o vincular el pedido de extradición con su pasado dentro de la SIDE.
“En el momento que lo quisieron hacer, lo hicieron. Es decir, está clarísimo que mi papá tiene abogados que salen una fortuna, pero cuando hubo la decisión de decir ‘bueno, Martins vuelve’, Martins volvió”, señaló. Para la denunciante, la rapidez con la que se destrabó finalmente el proceso demuestra que durante mucho tiempo faltó una decisión que permitiera concretar el regreso.
Martins evitó afirmar si existió algún acuerdo entre los gobiernos de Argentina y México y reconoció que esa continúa siendo “la gran incógnita”. También cuestionó los argumentos vinculados con la salud de su padre, aunque aclaró que no conoce personalmente el contenido ni el alcance de los informes médicos privados presentados por su defensa.
El patrimonio y las preguntas sobre el origen del dinero
Uno de los reclamos más fuertes de Lorena estuvo relacionado con la situación patrimonial que atribuye a su padre y a su entorno. La denunciante se preguntó cómo Martins habría podido continuar viviendo con un alto nivel de gastos si, según señaló, existían embargos preventivos vinculados con las investigaciones judiciales.
“Si supuestamente le embargaron todo a mi papá por la trata de personas y lavado, se supone que tiene embargos preventivos, ¿cómo es posible que siga viviendo con ese lujo? Es decir, ¿de dónde sale la plata? ¿De qué vive?”, planteó. También cuestionó los recursos económicos que, según su relato, fueron necesarios para sostener abogados de alto nivel y presentar múltiples amparos en México.
Lorena sostuvo que su padre percibiría una jubilación por su pasado dentro de la Secretaría de Inteligencia y consideró que ese ingreso, por sí solo, no explicaría el nivel de vida que le atribuye. Sus afirmaciones forman parte de su testimonio y son aspectos que, en caso de corresponder, deberán ser analizados y acreditados dentro de las investigaciones judiciales.
Las amenazas recibidas luego de denunciar a Raúl Martins
Durante la entrevista, Volosin le consultó a Lorena Martins por las consecuencias que tuvo la denuncia presentada en 2012. Lorena recordó que recibió amenazas directas y que, durante el último período en el que permaneció en Argentina, tuvo que vivir con custodia permanente de Gendarmería.
Consultada sobre quién la había amenazado, respondió: “Sí, a mí directamente. Él me lo dice a mí, sin intermediarios, nada”, en referencia a su padre. También relató que pasó un período escondida y que atravesó aquellos meses estando embarazada, en medio de una situación que describió como emocionalmente devastadora.
Martins contó además un episodio ocurrido en su vivienda en el que identificó a un agente de inteligencia conocido como “Lauchón” Viale, posteriormente fallecido. Según su relato, el hecho requirió intervención policial y se produjo en un contexto en el que sentía que distintas personas podían resultar perjudicadas por la información que ella había entregado a la Justicia.
“Había muchísima gente que podía salir perjudicada”, afirmó, y mencionó en su testimonio a personas relacionadas con fuerzas de seguridad, política, narcotráfico y servicios de inteligencia. Estas acusaciones corresponden a la versión de Lorena Martins y no implican por sí mismas una determinación judicial respecto de las personas mencionadas.
El pasado de Martins en la SIDE y el supuesto intercambio de favores
Uno de los ejes más delicados de la entrevista estuvo relacionado con el pasado de Raúl Martins como agente de inteligencia. Lorena sostuvo que esa experiencia le habría permitido desarrollar conocimientos y contactos que posteriormente podían resultar útiles dentro de los negocios que le atribuye.
“No nos olvidemos de que es un espía. Antes de dedicarse a este mundo de la prostitución, era un espía”, afirmó. Consultada sobre una eventual participación institucional de la SIDE en esos negocios, distinguió ambas cuestiones y sostuvo que, desde su perspectiva, los emprendimientos pertenecían a su padre, aunque podía existir un intercambio de información o favores con personas del ámbito de inteligencia.
Lorena utilizó la expresión “se cambiaban figuritas” para describir esa supuesta relación. Según su hipótesis, una grabación o determinada información podía utilizarse para conseguir otro beneficio, aunque nuevamente se trata de afirmaciones formuladas por la denunciante y que deben ser diferenciadas de hechos judicialmente acreditados.

La acusación sobre un supuesto aporte a la campaña de Macri
La conversación también retomó una denuncia formulada por Martins años atrás sobre un supuesto aporte económico destinado a la campaña de Mauricio Macri para jefe de Gobierno porteño en 2007. Lorena aseguró haber visto un correo electrónico de su padre en el que se hablaba de la necesidad de realizar aquel aporte porque los locales se encontraban en la Ciudad de Buenos Aires.
“Decía: ‘Hay que aportar para Mauricio’, me acuerdo, el correo”, relató, y afirmó que ese material fue incorporado a la causa judicial. También sostuvo que presenció la entrega de un sobre con dinero a una persona que identificó como Oscar Ríos, a quien describió como un intermediario vinculado con aquella campaña.
Lorena estimó durante la entrevista que dentro del sobre había unos 10.000 dólares, aunque aclaró que el dinero no habría sido entregado directamente a Macri. La afirmación constituye una acusación de Martins y no acredita por sí misma que el expresidente haya recibido el dinero ni que haya participado de una conducta ilícita.
La propia denunciante buscó además separar sus acusaciones de una lectura exclusivamente partidaria. “Esto no es un tema político, aunque pueda parecerlo. Mi papá estaba desde el 89. Mi papá transó con todos los partidos políticos que puede haber habido”, sostuvo, al señalar que los negocios que atribuye a Martins habrían atravesado administraciones de distintos signos políticos.
El origen de la denuncia y una vida que intentó reconstruir
Ante una pregunta de Nicolás Luca, Lorena recordó qué la llevó inicialmente a denunciar. Explicó que, después de muchos años viviendo fuera del país, volvió a tomar contacto con su padre y comenzó a conocer situaciones que hasta ese momento desconocía.
“Fue un poco de todo. Tuve contacto con las chicas, me llevaron a México. En un momento hasta a mí me quitaron el pasaporte, no me dejaban salir porque mi papá tenía miedo de que hablara”, aseguró. Según relató, fueron numerosos episodios concentrados en un período breve los que terminaron llevándola primero a confrontar a su padre y luego a presentarse ante la Justicia.
Martins afirmó que intentó hablar con él antes de denunciarlo y que no acudió inmediatamente a los tribunales. “Le di oportunidades, nadie va directo a denunciar. Hablé con él, tuve mil diálogos, intenté que reflexionara y hacer las cosas de otra forma”, recordó.
El papel del fiscal Federico Delgado
Lorena recordó que realizó una primera declaración ante el área especializada en trata y posteriormente ratificó la denuncia ante la Justicia. También destacó especialmente al fallecido fiscal federal Federico Delgado, a quien atribuyó un rol central para que el expediente pudiera continuar después de una discusión jurídica sobre la posibilidad de aceptar la denuncia de una hija contra su padre.
“Realmente la denuncia sigue viva por el fiscal Delgado, que fue la única persona que apeló”, sostuvo. Martins afirmó que conserva un sentimiento de agradecimiento hacia el fiscal porque considera que su intervención fue determinante para la continuidad de la investigación.
Catorce años después, Lorena asegura que nunca volvió a comunicarse con su padre y que intentó reconstruir su vida lejos de la Argentina. Sin embargo, la continuidad del expediente y ahora la extradición hicieron que aquel pasado volviera a ocupar un lugar central.
“La causa está abierta y es como un dolor ahí abierto que no se cierra hasta que esto no se cierre”, explicó. Por eso, frente a la posibilidad de que finalmente se concrete el juicio, insiste en un pedido concreto: que la Justicia la convoque, la escuche nuevamente y le permita aportar todo aquello que asegura conocer sobre una causa que comenzó con su propia denuncia.
AC/ML