El presidente Lula da Silva culminó este sábado su viaje a Vietnam. Fue su segunda vez en Hanói: la primera, en 2008, marcó un proceso de acercamiento político que, en la gira actual, se vio fuertemente consolidada. El embajador brasileño en el país asiático, Marco Farani, mostró la importancia clave de esta visita, en un momento crítico del comercio mundial: es que el 2 de abril entrarán en vigencia fuertes restricciones arancelarias de Estados Unidos, que reducirán de manera sustancial las exportaciones hacia ese mercado.
Según el diplomático, esta gira ocurre en un momento especial ya que Vietnam vive un período de gran crecimiento: fue 7% en 2024. Y se encuentra en “el sudeste asiático, que es la región más dinámica del planeta, con economías que crecen a un promedio anual de 4 a 5 por ciento”. En la cita con el presidente Luong Cuong, ambos jefes de Estado firmaron un Plan de Acción para el quinquenio 2025-2030 que tiene como objetivo central fortalecer el comercio bilateral.
No se trata apenas de palabras: ya iniciaron las negociaciones para la venta de aviones de Embraer a la Vietnam Airlines, el modelo E190. Según el propio Lula, la fábrica brasileña de aviación podría llegar a vender medio centenar de aeronaves. Indicó, luego, que busca hacer una propuesta en el Mercosur para iniciar los trámites de un acuerdo de libre comercio entre el bloque y Hanói. Y añadió: “La apertura del mercado vietnamita a las carnes vacunas de Brasil llevará a empresas frigoríficas de nuestro país a invertir aquí. La idea es hacer de Vietnam una plataforma de exportaciones para el sudeste asiático”.

La inminencia de las medidas adoptadas por la Casa Blanca, que mediante elevados aranceles frenará el ingreso de productos extranjeros, entre ellos los de Brasil, preocupa y mucho al líder progresista. Hoy declaró que no tiene ningún problema en conversar con Donald Trump. “En el momento que sienta la necesidad de hablar con él, voy a llamarlo. Y espero que él no tenga problemas de comunicarse conmigo. El hecho de tener divergencias ideológicas no debe significar que dos presidentes no puedan dialogar”.
Es más, sostuvo que “antes de iniciar una respuesta recíproca o de formular una demanda ante la Organización Mundial del Comercio, prefiero gastar todas las palabras de nuestro diccionario para impulsar un libre comercio con Estados Unidos”.
El líder de la Casa Blanca ya anunció un arancel de 25% que regirá para el acero, el aluminio y la industria automotriz, como también para sus partes y componentes. Pero la expectativa es que otros bienes adicionales puedan sufrir el bloqueo norteamericano al comercio internacional. Lula sostuvo que los EE.UU. “saben que no están solos en el planeta Tierra". "Basta mirar el mapa del mundo para percibir que ellos están vinculados a muchos otros países. Y si ellos toman una actitud unilateral, creo que no puede ser bueno para los norteamericanos”, agregó.

Además de la asociación estratégica entre Brasil y Vietnam, se firmaron en Hanói memorandos de entendimiento entre el Ministerio de Industria y Comercio, que conduce el vicepresidente Geraldo Alckmin, y el organismo vietnamita equivalente. Prevén la cooperación industrial y comercial, e incluye asociaciones vinculadas al Fútbol (aunque no dijeron cuáles).
El presidente Lula da Silva invitó a su par de Vietnam a participar en la cumbre de los presidentes de los Brics que se realizará en Río de Janeiro los próximos 6 y 7 de julio, dado que aún no es miembro de ese grupo que constituye una puerta de entrada en Asia, África y Sudamérica.
La agenda de Lula incluyó los otros tres pilares del poder vietnamita: el primer ministro Phan Minh Chính, el titular de la Asamblea Nacional Tran Thanh Man y el secretario del Partido Comunista To Lam. Todo ellos lo acogieron en forma notoriamente cálida, con indisimulable alegría de recibir una de las personalidades mundiales. El líder brasileño progresista demostró, también, mucho afecto hacia sus anfitriones. En definitiva, ambos países comparten un ideal: lograr un gran desarrollo nacional, en base a la implementación de una suerte de capitalismo distributivo.
Gi