Las autoridades de Estados Unidos arrestaron a 538 "inmigrantes ilegales" y deportaron "cientos" más del país, informaron oficialmente este jueves desde la Casa Blanca. La medida se llegó a menos de una semana de la asunción de Donald Trump, quien reforzó las fronteras después de declarar la "emergencia nacional".
"La Administración Trump arrestó a 538 inmigrantes ilegales criminales" y "deportó a cientos" de ellos "en aviones militares", informó en X Karoline Leavitt, secretaria de prensa del presidente estadounidense.
Precisó que la lista de arrestados incluye a una persona sospechada de terrorismo, cuatro miembros de la banda criminal venezolana 'El Tren de Aragua' y varios condenados por crímenes sexuales contra menores.
"La mayor operación masiva de deportación en la historia está en marcha. Promesas hechas. Promesas cumplidas", escribió la secretaria de prensa de la Casa Blanca.
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Por otro lado, la implementación de estas políticas ha generado denuncias en distintas regiones del país. El alcalde de Newark, Ras Baraka, emitió un comunicado condenando un operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en un establecimiento local. Según Baraka, durante el procedimiento se detuvo a residentes indocumentados y ciudadanos estadounidenses sin órdenes judiciales, lo que calificó como un "acto atroz".
En paralelo, el Congreso, bajo mayoría republicana, aprobó esta semana una controvertida ley que amplía el alcance del encarcelamiento preventivo para extranjeros sospechosos de delitos. La normativa, respaldada por 262 votos en la Cámara de Representantes y 64 en el Senado, contempla detenciones por infracciones menores, como hurtos en comercios. De ser arrestadas, estas personas quedarán bajo custodia del ICE.
Jorge Mario Cabrera, portavoz de CHIRLA (Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes), advirtió sobre las implicancias de esta legislación en una entrevista con RFI. Según explicó, la ley amplía significativamente el rango de personas susceptibles de ser deportadas, incluso aquellas que solo enfrentan acusaciones por infracciones menores. "Esta propuesta busca básicamente expandir el número de personas que puedan ser deportables, aun cuando solamente han sido acusadas de delitos menores como robar un dulce en una tienda o estar en una pelea", detalló Cabrera.
El mensaje subyacente de esta medida ha generado una sensación de vulnerabilidad generalizada dentro de las comunidades migrantes, afectando incluso a aquellos que cuentan con documentos legales. Cabrera destacó el efecto intimidante de la ley: "Estamos en un momento de transición, pero lo que sí hace esta ley ya, es enviar un mensaje muy, muy helado, muy frío, muy congelador, de que ningún inmigrante en Estados Unidos está ahora seguro, aun cuando tenga papeles".
Durante la campaña que lo llevó al gobierno por segunda vez, Trump prometió actuar duramente contra la inmigración ilegal. Además, aseguró que llevará adelante medidas que le quedaron pendientes en su primer mandato.
LT FM