El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a negarse a intervenir en el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial. En la previa del encuentro de este jueves con su par chino, Xi Jinping, aseguró que la IA, a la que llama "Super Inteligencia", sería "un tema principal" de la reunión bilateral, y afirmó que quiere "dejarlo exactamente donde está".
A través de un posteo en su red social Truth Social, el mandatario reafirmó su posición de no intervención sobre estos desarrollos tecnológicos. El republicano repudia nuevas regulaciones estatales y restricciones de carácter internacional.
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Los presidentes de China y Estados Unidos se encuentran en Washington para dialogar en busca de acuerdos sobre desarrollo tecnológico y comercial. De cara al primer encuentro formal en la Casa Blanca, Trump aseguró en el posteo que su postura de no intervención "también es la de China".

El presidente republicano se remitió al Departamento de Justicia de Estados Unidos para justificar su decisión, llamándolo su "barrera de protección" (guardrail). Es un juego de palabras, ya que esto es lo que los especialistas en IA piden para un desarrollo seguro de la tecnología. Trump usa la premisa de que las leyes ya promulgadas le bastan para controlar los nuevos desarrollos.
El uso del término "Super Inteligencia" es una iniciativa de Trump, quien dijo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que sería un mejor término para lo que hasta ahora se llama inteligencia artificial, ya que ese nombre hace que esta tecnología "suene a falso".
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Esta negativa de Trump a regular el desarrollo de la IA no es nueva: lleva meses argumentando que debe continuar sin bajar el ritmo, para preservar el liderazgo frente a la competencia externa. Su retórica de desregulación, que tradicionalmente percibe las normativas estatales como un obstáculo burocrático para la competitividad económica, está chocando de frente con las opiniones, pedidos y hasta ruegos de expertos en IA de todo el mundo, incluidos aquellos que manejan las empresas de tecnología más importantes del mundo.
Figuras clave de la industria como Sam Altman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), y Mark Zuckerberg (Meta) han insistido ante el Congreso de los Estados Unidos en la necesidad de establecer un marco normativo claro. También Darío Amodei (Anthropic) manifestó su preocupación por el desarrollo descontrolado de la IA. Estos líderes empresariales argumentan que, sin una intervención estatal que fije límites éticos, de seguridad y de propiedad intelectual, los nuevos desarrollos podrían derivar en riesgos sistémicos para el empleo, la ciberseguridad y la estabilidad democrática.
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Esto enmarca la cumbre bilateral con Xi Jinping en un escenario paradójico, donde los propios creadores de la tecnología le exigen al poder político que establezca las reglas del juego antes de que la situación se vuelva irreversible.
En todo el mundo, las personas que más saben del acelerado desarrollo de la inteligencia artificial coinciden en que es necesario un acuerdo ético entre China y Estados Unidos para acomodar el paso a tiempos humanos, que permitan controlar las consecuencias. Pero los gobiernos de las potencias no parecen estar de acuerdo.
MB