ECONOMIA
Programa financiero

El swap con EE.UU., la bala de plata que Luis Caputo se guarda para despejarle turbulencias a la reelección de Javier Milei

El equipo económico presentó la hoja de ruta financiera para este año y el próximo sin incluir el acuerdo de monedas en la cuenta principal. El plan para blindar el año electoral, la carta de emergencia y el peso de las urnas en Washington.

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Bessent y Caputo. El Gobierno canceló el tramo activado del swap con el Tesoro estadounidense por US$ 2.534 millones. | MECON

“Debería charlarse otra vez”, contestó el ministro de Economía, Luis Caputo, a la posibilidad de volver a usar el swap con Estados Unidos. Una herramienta que el Gobierno dejó afuera del pool de fuentes que armó para pagar los vencimientos de lo que queda del 2026 y de todo el 2027, pero que usará como bala de plata en caso de emergencia, como ya lo hizo en la corrida cambiaria previa a las elecciones legislativas del año pasado. Y si bien el acuerdo de intercambio de monedas está disponible, las elecciones a las que se enfrentará Donald Trump en noviembre próximo pueden condicionar la negociación.

El equipo económico presentó un programa financiero “flexible” y con “opcionalidades” para contar cómo va a cubrir casi USD 20.000 millones en obligaciones del Tesoro en lo que queda del año en curso y USD 24.600 el próximo, que es electoral, y para el que buscó anticiparse a posibles tensiones. Entre los diferentes instrumentos, la Secretaría de Finanzas contabilizó desde el rollover de la deuda intra sector público, hasta los desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las privatizaciones de empresas públicas. Pero no las líneas swap que mantiene con EE.UU. y con China.

Ante una pregunta de PERFIL, el titular del Palacio de Hacienda aseguró que ese acuerdo de monedas entre los bancos centrales por hasta USD 20.000 millones “no está incluida” aunque sí está al alcance de las necesidades locales, pero que requeriría de una conversación previa. “Nosotros siempre nos preparamos para lo más difícil. Nuestro trabajo es por definición prepararnos para cualquier escenario. Hace mucho tiempo que venimos trabajando en otras alternativas”, planteó.

Reservado para crisis

Es decir que no se tendrá en cuenta como herramienta habitual, pero sí podría repetirse su uso para una situación de crisis, como puede ser una corrida cambiaria. En la práctica, el Gobierno activó un tramo de, al menos, USD 2.500 millones que usó en parte para pagar vencimientos por USD 580 millones al Fondo y el restante para devolver dólares que el Tesoro estadounidense había adelantado para controlar el tipo de cambio y recomponer las operaciones financieras locales. Ese intercambio luego fue contabilizado en el balance 2025 del Banco Central.

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Aunque en los próximos meses, las condiciones pueden cambiar. “El swap siempre está a discreción de Trump”, plantearon dos fuentes que tienen oficinas en Wall Street que coincidieron en que pase lo que pase con las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre en el país del norte, Argentina va a conservar el apoyo del magnate norteamericano aunque “las circunstancias son siempre relevantes”. Desde otro despacho de la Gran Manzana descreen del impacto: “Distinto sería si cambia el Secretario del Tesoro y viene otro con una visión diferente sobre el tipo de asistencia que Argentina necesita”.

El factor de las urnas en el norte y a nivel local

El presidente estadounidense se enfrenta a una elección legislativa en la que mantiene su poderío hacia la interna del Partido Republicano pero suma rechazos en estados clave como Georgia, Pennsylvania, Michigan y Carolina del Norte. Para el jefe de Eco Go, Sebastián Menescaldi, las urnas tendrán mucho que ver. “Si Trump queda bien parado o a tiro de un impeachment. Si queda débil, el tema de las ayudas al exterior es complejo y politizable, con lo cual pueden quedar dudas sobre la fortaleza de la potencial ayuda”, planteó en conversación con este medio.

En ese plano, también resta por verse si, efectivamente, la previsión económica logra blindar la incertidumbre financiera típica de un año electoral. “No cambia la visión de que el programa financiero va a seguir quedando supeditado al resultado de las elecciones. Es inferior al que necesitan, teniendo en cuenta los vencimientos del primer trimestre de 2028 que deberían estar prefinanciados”, indicó Menescaldi. Operadores financieros apuntaron a que el riesgo eleccionario depende menos de mostrar el financiamiento y más de la oferta política. “Cuanto menos riesgo de un giro de 180 grados haya, mejor. Y eso depende más de quien compita contra Milei”, indicó un trader de Nueva York.

El mapa de ruta para los próximos dos años

Caputo, su viceministro, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, presentaron el programa en una conferencia de prensa en el microcine del Palacio de Hacienda. Se trata de la segunda presentación abierta a la prensa luego de una pausa que se tomaron desde junio de 2024. Un gesto político en el contexto de un Gobierno que, luego de la polémica del patrimonio del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, está buscando que la economía y sus “buenas noticias” sean eje de la comunicación oficial.

En ese contexto, apuntaron a que la esperada salida a los mercados internacionales no será, a priori, un objetivo sino una “opción más” dentro de las fuentes de financiamiento disponibles para hacer frente a un calendario de vencimientos abultado. Según comentaron en la consultora Equilibra es “lógico”, ya que “con restricciones cambiarias vigentes, siempre será más barato financiarse con dólares locales”, aunque “la pregunta es hasta cuándo alcanzarán”.

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Para el 2026 ya se completó en un 75%. Para cubrir los USD 4.800 millones que faltan para cerrar este año y generar un saldo a favor de USD 3.700 millones —vitales para hacer frente a los vencimientos de Bonares y globales en manos privadas de enero próximo, que suman USD 4.400 millones en total—, el equipo económico se apoyará en la emisión de un nuevo Bonar (AO29) por USD 2.000 millones y en préstamos con garantía de organismos internacionales por USD 4.000 millones.

Esta ingeniería permitirá que el Tesoro no le compre más dólares al BCRA en lo que resta del año. De cara al armado de 2027, el desafío pasa por conseguir USD 21.100 millones. Para lograrlo, el esquema proyecta ingresos por USD 7.900 millones de organismos multilaterales y bilaterales (incluyendo al FMI), USD 5.000 millones de emisiones en el mercado local, USD 1.800 millones del rollover del sector público y USD 1.500 millones provenientes de privatizaciones. A esto se sumarán compras al Central por USD 4.900 millones; una cifra intencionalmente menor a los USB 6.700 millones demandados en 2026 con el fin de no exigir en exceso a la autoridad monetaria en año de elecciones presidenciales.

AM