Los precios del petróleo volvieron a subir este lunes 8 de junio y las bolsas asiáticas cerraron con fuertes caídas, después de un nuevo repunte de la tensión militar en Medio Oriente. El movimiento se produjo luego de que Irán disparara misiles contra Israel, en el primer ataque directo desde el acuerdo de tregua alcanzado en abril con Estados Unidos.
La reacción inicial de los mercados fue inmediata. El Brent del Mar del Norte, referencia internacional, llegó a subir 3,4% hasta los US$ 96,24 por barril en las primeras operaciones asiáticas, mientras que el West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, avanzaba 3,3% hasta los US$ 93,52. Más tarde, durante la rueda europea, el Brent llegó a trepar cerca de 5%, aunque luego moderó la suba a la zona del 1,5% ante señales de que Teherán daba por finalizada su operación militar.
El ataque iraní encendió las alarmas entre los inversores por el posible impacto sobre la oferta global de crudo y por el riesgo de una nueva escalada en una región clave para el abastecimiento energético. Los Guardianes de la Revolución de Irán calificaron el lanzamiento de misiles como una advertencia a Israel, luego de ataques israelíes contra Líbano. El ejército israelí, en tanto, aseguró que interceptó todos los proyectiles.

Fuerte caída de las bolsas asiáticas
El golpe más fuerte se sintió en Asia, donde las bolsas abrieron la semana con bajas generalizadas. El índice Nikkei de Japón cayó cerca de 4%, mientras que el Kospi de Corea del Sur llegó a perder más de 8%, arrastrado por fuertes bajas en fabricantes de semiconductores como Samsung y SK hynix.
También se registraron pérdidas relevantes en Taipéi, Hong Kong, Shanghái y Singapur. El índice de Taiwán retrocedió alrededor de 3,5%, en una jornada marcada por la aversión al riesgo y por la toma de ganancias en acciones tecnológicas.
La presión sobre Asia no respondió sólo al conflicto en Medio Oriente. También pesó la fuerte caída de Wall Street del viernes, cuando el Nasdaq perdió 4,2% por ventas generalizadas en el sector tecnológico. La corrección golpeó especialmente a las compañías vinculadas a chips e inteligencia artificial, que habían liderado las subas de los últimos meses.

Dos factores explican ese cambio de humor. Por un lado, las decepcionantes perspectivas de Broadcom, uno de los grandes jugadores del sector de semiconductores. Por otro, un informe de empleo en Estados Unidos más sólido de lo esperado, que reforzó la expectativa de tasas altas por más tiempo e incluso llevó a algunos operadores a volver a considerar la posibilidad de una suba de tasas de la Reserva Federal este año.
“El mercado ha avanzado mucho sin corregir. La gran sorpresa no es que tuviéramos una venta total, sino que no la hubiéramos tenido antes”, señaló Lars Skovgaard, estratega senior de inversiones de Danske Bank, citado por Reuters.
Europa y Wall Street moderaron la reacción
A diferencia de Asia, los mercados europeos lograron moderar el impacto inicial. El índice paneuropeo Stoxx 600 operó casi sin cambios, mientras que las principales bolsas de Frankfurt, París y Londres mostraron bajas leves, de entre 0,1% y 0,4%, tras haber iniciado la jornada con pérdidas más pronunciadas.
La menor exposición relativa de Europa al sector tecnológico ayudó a contener el golpe. Al mismo tiempo, la región tiene una mayor participación de compañías energéticas, que suelen beneficiarse de la suba del crudo. Esa composición sectorial permitió que las bolsas europeas quedaran más aisladas de la corrección que afectó con más fuerza a Wall Street, Tokio, Seúl y Taiwán.
Los futuros estadounidenses también mostraron señales de recuperación. Los contratos del Nasdaq subían alrededor de 1,2%, mientras que los del S&P 500 avanzaban 0,6%, en un intento de rebote después de la fuerte liquidación del viernes.
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Skovgaard consideró que el ajuste puede leerse como una “corrección saludable” más que como el inicio de una crisis más profunda. “La razón por la que los rendimientos subieron fue por un mercado laboral muy fuerte, y eso es bueno para la economía estadounidense”, afirmó.
El crudo vuelve al centro de la escena
La suba del petróleo volvió a poner el foco en el impacto que la guerra en Medio Oriente puede tener sobre la inflación global, los costos de energía y las decisiones de los bancos centrales. Cada nuevo episodio de tensión en la región tiende a trasladarse rápidamente a los precios del crudo, especialmente cuando los inversores perciben riesgo sobre rutas clave de suministro.
Para los mercados, el principal temor es que una escalada más amplia complique la oferta de petróleo y mantenga los precios en niveles elevados durante más tiempo. Ese escenario podría alimentar presiones inflacionarias en las principales economías y retrasar cualquier expectativa de alivio monetario por parte de la Reserva Federal.
La dinámica del lunes mostró, sin embargo, que los inversores también reaccionan con rapidez ante señales de distensión. La confirmación de Teherán de que daba por terminada su operación militar permitió recortar parte de la suba inicial del petróleo y ayudó a estabilizar las bolsas europeas y los futuros de Wall Street.
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