ECONOMIA
ALTA VOLATILIDAD

Bolsas del mundo en rojo: la guerra con Irán golpea fuerte a los mercados de Europa y Asia

Las bolsas de Europa y Asia arrancaron marzo con caídas de hasta 2%, el petróleo saltó cerca de 8% y el gas europeo se disparó más de 20%. Los inversores buscaron refugio en el dólar y el oro, mientras crecen los temores por inflación y un eventual impacto recesivo si el conflicto se prolonga.

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Mercados | AFP

La escalada bélica en Oriente Medio volvió a teñir de rojo a las bolsas globales. La creciente guerra con Irán provocó una ola de ventas en Asia, Europa y Wall Street, mientras los precios del petróleo y del gas se dispararon y el dólar se fortaleció como activo refugio.

El petróleo, el gas y el oro se disparan por el conflicto en Medio Oriente: ¿hasta dónde pueden llegar?

Los mercados reaccionaron ante el riesgo de una interrupción en el suministro energético desde el Golfo Pérsico, especialmente tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo marítimo mundial. La tensión geopolítica se trasladó de inmediato a las pantallas financieras.

En esta coyuntura de volatilidad, los analistas recomiendan ante todo mesura, disciplina y control de la ansiedad.

En tanto, el analista de mercados Mariano Ricciardi de BDI Consultores recordó a PERFIL que, "el conflicto en Medio Oriente metió un clásico “risk-off”: suben petróleo y oro, el dólar se fortalece y las bolsas corrigen por el impacto potencial en inflación y tasas (si la energía se dispara, se complica el escenario de recortes te tasa)". Y ante todo le recomendó "a los inversores comunes, la jugada sensata es bajar ansiedad y diversificación real, liquidez y cobertura proporcional al perfil.

Algo similar a la postura de Andrés Reschini de F2 Consultores: "Creo que el término es cautela", mencionó al referirse a la posición que podrían tomar los inversores en esta coyuntura.

En tanto, un informe de Research difundido por IOL y elaborado por Maxi Donzelli explica que las implicaciones de este conflicto geopolítico no se terminan en el tema energético. "La navegación comercial en el Golfo Pérsico está prácticamente paralizada, lo que obligará a las empresas de logística a desviar rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza, incrementando los costes de flete y los tiempos de entrega globales. Por otro lado, el sector de defensa y ciberseguridad se posiciona como el principal beneficiario en términos de valoración de mercado, ante la previsión de un incremento en el gasto militar y la necesidad de proteger infraestructuras críticas contra posibles represalias digitales iraníes", dijo.

Asia y Europa, con caídas generalizadas

En Asia, el Nikkei 225 de Tokio cerró con una baja de 1,4%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 2,1%. En contraste, el índice compuesto de Shanghái logró avanzar 0,5%, según datos de AFP.

En Europa, la tendencia negativa se profundizó:

- el FTSE 100 de Londres cayó 0,8%,

- el CAC 40 de París perdió 1,5% y

- el DAX de Frankfurt retrocedió 1,7%.

Las pérdidas rondaron el 2% en varios mercados del continente.

Wall Street tampoco escapó al clima de aversión al riesgo. El Dow Jones cerró con una baja de 1,1%, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto económico del conflicto.

El sector más castigado fue el aéreo. Las aerolíneas debieron cancelar vuelos hacia y desde Oriente Medio, lo que golpeó sus acciones: Qantas, Singapore Airlines y el grupo IAG —propietario de British Airways— cedieron cerca de 5%, mientras que Air France-KLM perdió más de 8% en París.

Petróleo, gas y activos refugio

La energía volvió a ser el epicentro de la volatilidad. El Brent del Mar del Norte subió 8% hasta los 78,65 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,5% hasta los 72,02 dólares.

El gas natural europeo se disparó más de 20%, ante el temor de que la guerra afecte el flujo de suministros desde Oriente Medio.

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En paralelo, los inversores buscaron refugio en el dólar y el oro. El billete verde subió casi 1% frente a la libra esterlina, mientras que el euro retrocedió hasta 1,1739 dólares desde 1,1823 el viernes. El oro, por su parte, avanzó 2,1%.

“El mercado está migrando hacia activos seguros mientras el conflicto se amplía”, señalaron estrategas internacionales a AFP, en línea con el movimiento global hacia posiciones defensivas.

En contraste con el derrumbe bursátil generalizado, las empresas energéticas y de defensa mostraron fuertes subas. BAE Systems avanzó 6% en Londres, Woodside Energy superó el 6% en Australia, mientras que PetroChina, TotalEnergies y Shell registraron ganancias significativas.

Para Adam Hetts, director global de Multi-Asset en Janus Henderson, el foco del mercado está puesto en la energía y su efecto sobre la inflación global.

Con Irán aportando entre 3% y 4% del suministro mundial y con el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del crudo global— funcionando como un cuello de botella estratégico, el petróleo ya superó los US$ 70 y podría seguir escalando. No obstante, el analista considera que, por ahora, el mercado descuenta un conflicto acotado: valores en torno a US$ 80 o incluso US$ 90 serían consistentes con crisis recientes que no alteraron de forma estructural el escenario financiero.

"El verdadero riesgo -advierte-, es una escalada prolongada que empuje el barril por encima de los US$ 100 y reactive temores inflacionarios globales. En ese caso, la Reserva Federal podría verse forzada a postergar los recortes de tasas previstos para este año, afectando la dinámica de los activos de riesgo y reforzando la demanda de bonos del Tesoro y monedas refugio", señaló el analista internacional.

Riesgo inflacionario y temor a recesión

El salto del petróleo reavivó el fantasma inflacionario. Analistas advierten que, si los precios energéticos se mantienen elevados, podrían generar nuevas presiones sobre la inflación global justo cuando varios bancos centrales evaluaban recortes de tasas.

El aumento de los costos energéticos, el encarecimiento del transporte marítimo y la caída en el tráfico aéreo podrían afectar el crecimiento económico mundial si el conflicto se prolonga. Aunque los países importadores cuentan con reservas estratégicas —los miembros de la OCDE deben mantener existencias equivalentes a 90 días—, el mercado no descarta que el barril vuelva a superar los 100 dólares si la interrupción en Ormuz se extiende.

Tensión global: Irán declara “inseguro” el Estrecho de Ormuz y sacude el mercado petrolero

Miembros clave de la OPEP+ anunciaron un aumento mayor al esperado en sus cuotas de producción, buscando moderar la tensión en la oferta. Sin embargo, los analistas advierten que la capacidad ociosa podría no ser suficiente para compensar una interrupción prolongada.

Por ahora, el rojo domina las bolsas del mundo y la volatilidad volvió a instalarse en el centro del escenario financiero global.

Qué pasa con el Bitcoin en este contexto de alta volatilidad

Carolina Gama, Counry Manager de Bitget en Argentina, señaló a PERFIL que la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a activar la clásica dinámica de “risk off” en los mercados globales, con impacto directo también en las criptomonedas.

Según explicó, el Bitcoin cayó inicialmente hacia la zona de los US$ 63.000 tras conocerse los ataques, para luego estabilizarse en torno a los US$ 66.000, en línea con su elevada correlación con la renta variable en contextos de mayor incertidumbre.

"Los datos de derivados refuerzan este escenario más cauteloso. El interés abierto (OI) de los futuros de Bitcoin cayó a 43.000 millones de dólares el lunes, frente a 44.000 millones el día anterior — el nivel más bajo desde noviembre de 2024. El movimiento subraya la reducción del interés del inversor minorista, que había alcanzado un pico de aproximadamente 94.000 millones de dólares en octubre".

En paralelo, el petróleo superó los US$ 80 por temor a interrupciones en el suministro y el oro repuntó como activo refugio, marcando la divergencia entre posiciones defensivas y activos de riesgo. Gama destacó además que el interés abierto de los futuros de Bitcoin retrocedió a US$ 43.000 millones —el nivel más bajo desde noviembre de 2024— frente a los US$ 44.000 millones del día previo y muy lejos del pico de US$ 94.000 millones registrado en octubre, lo que evidencia una contracción del apetito especulativo minorista.

"En este contexto de incertidumbre macro y menor exposición en derivados, Bitcoin seguirá sensible a nuevos eventos geopolíticos en el corto plazo, aunque recordó que los episodios de volatilidad también pueden abrir oportunidades selectivas para inversores con disciplina y adecuada gestión del riesgo", señaló la especialista en mercado cripto.

lr