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CóRDOBA
MUERTES DE BEBÉS EN EL NEONATAL

Marcela Yanover dejó claro que se sospechó de ataques, pero no despejó dudas sobre por qué nadie denunció

La por entonces funcionaria del Ministerio fue la encargada de hacer un informe de situación que presentó el 24 de junio del 2022. “El 7 de junio hubo un quiebre en la situación del hospital” aseveró.

Marcela Yanover
MARCELA YANOVER. Realizó una investigación encargada por el Ministerio y dijo que “el 8 de junio ya se sospechaba de la enfermera Brenda Agüero” | Cedoc Perfil

En la jornada número 27 del juicio por presuntos ataques homicidas a 13 bebés en el Hospital Materno Neonatal de Córdoba durante entre marzo y junio del 2022, declaró Marcela Yanover, por entonces directora de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Provincia.

A ella y a la titular de la Dirección de Enfermería de la cartera, Genoveva Ávila, el secretario de Salud Pablo Carvajal les encargó ir al hospital y realizar una investigación para determinar qué estaba pasando. Eso sucedió luego de la fatídica noche del 6 al 7 de junio cuando cuatro bebés habrían recibido ataques, se descompensaron y dos de ellos murieron.

Al día siguiente -el 8 de junio- Yanover fue al Neonatal y se reunió con las autoridades: la directora Liliana Asís; la subdirectora Claudia Ringelgheim; Marcela Quaglia; la titular de Seguridad del Paciente, Adriana Moralez; y la jefa de Enfermería, Alicia Ariza. Dijo que la misión que les encomendaron fue “ampliar” o intervenir “desde el nivel central” sobre lo que el hospital y el comité de seguridad habían relevado.

Por los estudios de “causa-raíz”, el comité de Seguridad del Paciente del Neonatal tenía una lista de entre 12 y 13 casos sospechosos de bebés descompensados en los no se lograba determinar qué había sucedido.

En la reunión del 8 de junio ya se hablaba de la enfermera Brenda Agüero como sospechosa, recordó Yanover. Incluso dijo que fue apartada junto a otro enfermero para “disimular” que la única investigada era ella.

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Investigación endogámica

Contó que desde ese día hasta el 24 de junio hicieron entrevistas y que cuatro días después, el 28 de junio, presentaron el informe con las mismas conclusiones de sospechas que se habían instalado el 7 de ese mes.

“Entrevistamos a 29 profesionales -17 enfermeras y 12 médicos- todos tuvieron contacto con los pacientes”, detalló Yanover.

Dijo que “el 100% del colectivo de Enfermería expresó molestia porque en los pasillos del hospital se señalaba a una colega enfermera como responsable de esta situación”. “Los obstetras se abstuvieron de dar detalles y sólo hablaron de los partos y la mayoría de los neonatólogos advirtieron que, con el paso del tiempo, relacionaron la presencia de la enfermera y los casos sospechosos".

Su “segunda etapa en el hospital” -prosiguió- fue a partir del 11 de agosto cuando el ministro Diego Cardozo la envió al Neonatal como vicedirectora. “Ahí profundicé lo que hice en junio”, aseguró.

Su testimonio aportó algunos datos sobre el nivel de conocimiento e intervención que tuvieron los funcionarios del hospital y del Ministerio de Salud.

Lo que dejó en claro es que el 1 de mayo ya había sospechas de que algo raro ocurría en el hospital. Primero se pensó que los niños se descompensaron por efectos adversos de la vitamina K. El Ministerio autorizó un cambio de lote. Luego se abrieron colchones pensando que las lesiones cutáneas que encontraron en los bebés eran producto de picaduras de insectos. También se dejó de lado esa hipótesis.

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¿Por qué no se denunció a la Justicia?

Yanover señaló que en las tres primeras muertes sospechosas de bebés, las autoridades del hospital ofrecieron a las familias hacer una “autopsia clínica” aclarando que “no había sospecha de criminalidad”, pero no aceptaron hacerlas.

Si no era la vitamina K ni los insectos las causas de los casos sin explicación, las autoridades del hospital podrían haber denunciado a la Justicia lo que ocurría.

Lo mismo se podría decir del 7 de junio, después de una noche desbordada en la terapia de Neonatología con la seguidilla de cuatro bebés sanos descompensados a poco de nacer.

Ese día se realizaron dos denuncias pero por muertes de etiología dudosa de dos recién nacidos. Una la hicieron las médicas de turno Quiroga y Galetto; y la otra un policía que trabajaba como guardia en el hospital. Pero en ambas nada se dijo del resto de sospechas que ebullían puertas adentro del Neonatal.

Recién el 4 de julio de ese año, el ingeniero Francisco Luperi -esposo de una anestesióloga del hospital- fue a la Justicia para pedir que se investigue porque había una serie de bebés nacidos sanos, descompensados, algunos de los cuales habían fallecido.

Ninguna autoridad ni del hospital ni del Ministerio formalizó una denuncia judicial.

La Fiscalía sostiene que varios testimonios aportados en el juicio -en los que figura el de Yanover- comprometen directamente a la conducción del Neonatal y a funcionarios del Ministerio de Salud.

En el hospital había una veintena de cámaras de seguridad que conservan imágenes durante 60 días. Si se hubiese acudido a la Justicia con todas las sospechas que había, se podrían haber rescatado pruebas audiovisuales claves.

La defensa del ministro, Diego Cardozo, en cambio considera que lo alivia una afirmación de Yanover. “Dudo que Cardozo hubiese sabido y no haya hecho nada”, sostuvo la pediatra dirigiéndose al jurado.

Sobre el secretario de Salud, Pablo Carvajal, dijo que “era una persona respetuosa y atenta”.

Si bien ella tenía el cargo por concurso, renunció cuando el gobernador Juan Schiaretti dio la orden de desplazar al ministro y toda la línea de funcionarios que lo secundaban.

Antes de prestar testimonio pidió que la acusada Claudia Ringelgheim saliera de la sala, el tribunal lo concedió. Y cuando le preguntaron el motivo del pedido, la respuesta fue que disentía sobre lo que había declarado la exvicedirectora del hospital. El dato es llamativo, si se tiene en cuenta que los testigos -en teoría- no conocen el contenido de las declaraciones previas.