La oficina central de la desarrollista Márquez y Asociados amaneció a puertas cerradas. Los empleados trabajan en modalidad home office porque se sienten amenazados por clientes que van a reclamar por los incumplimientos de la empresa. Ayer hubo pintadas y se instaló una carpa en la vereda de un local del Cerro de las Rosas.

El panorama de la firma es complicadísimo. Tiene un centenar de acciones civiles, dos pedidos de quiebra y las denuncias penales se acumularon en la Fiscalía de Delitos Complejos que dirige Enrique Gavier. Ya hay telegramas de empleados con intimaciones de pago.
El cuadro laboral también es complejo. Según datos obtenidos por Perfil Córdoba, de un plantel de 500 dependientes quedan alrededor de 350. Un centenar renunció y alrededor de 50 fueron despedidos o se les dieron de bajas a sus contratos. Hay un grupo importante de profesionales, arquitectos e ingenieros, que prestan servicio como monotributistas aunque marcaban horario de ingreso y salida, obtenían beneficios a la par de los colaboradores. Algunos trabajan en el área técnica en las oficinas de la firma y otros en las obras.
Extrabajadores se comunicaron con este medio. A partir de sus testimonios es posible reconstruir el derrotero que colocó a la desarrollista en la actual encrucijada.
Noviembre 2024: empresa en picada
El sistema que siempre propuso fue de aportes fijos durante un año, plazo a partir del cual los clientes podían comenzar a programar la construcción de sus casas, según las tipologías ofrecidas. Había etapas burocráticas, no sólo por los requisitos que imponen los municipios sino por la gestión administrativa interna de la propia empresa.
¿Cuándo comenzaron a ver que había problemas? Uno de los exempleados sostiene que apenas pasó la pandemia del Coronavirus, el grupo Márquez tuvo una política de ventas muy agresiva, por encima de su capacidad de respuesta para cumplir los contratos. “Es la época donde más vendió y más gente ingresó”, subrayó la fuente consultada.
Se multiplicaron los inversores en Córdoba, San Luis, Mendoza, La Pampa y Buenos Aires, aunque toda la gestión administrativa se realizaba desde la ciudad de Córdoba.

A la par se generaron nuevas unidades de negocios. Una fue Márquez Cuatro Elementos, una inmobiliaria que vendía casas y lotes; y Márquez Gold que aportaba accesorios para mejorar las terminaciones o instalar electrodomésticos. Ambas funcionaban de soporte a la desarrollista.
Otras dos son Márquez Agrocampo SRL y Márquez Salud, un servicio de emergencia, que funcionaban en paralelo. La Justicia determinará qué nivel de sinergia financiera había entre todas las empresas, cuyos dueños son Pablo y Ariel Márquez.
“En 2023 colapsó el sistema”, comentó otro de los entrevistados que pidió no revelar su identidad. Al no contar con la capacidad suficiente para ejecutar las obras, comenzaron las dilaciones que se fueron acumulando con el pasar del tiempo. Con las demoran crecieron también las quejas de los clientes.
“En el plano laboral siempre pagaron en tiempo y forma a los empleados -señaló un extrabajador- hasta noviembre del año pasado”. Fue el primer signo de alerta.
A partir de ese mes, los sueldos los depositaron desdoblados, el medio aguinaldo de fin de año se abonó en enero, hasta llegar al mes de marzo. Aún hoy, 1 de abril, no se depositaron los haberes de febrero, lo que genera gran preocupación. Por esta situación, desde el estudio jurídico de Eduardo Ordóñez confirmaron que se enviaron telegramas intimando los pagos.
Desde mayo del año pasado, señaló un empleado, Márquez y Asociados no paga aportes a la obra social y al sistema previsional.
Actualmente los clientes activos, en proceso de programación de construcción de sus casas son alrededor de 2.000. Los que estaban realizando aportes del primer año pueden llegar a un numero de 10.000.