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La porteñidad al palo

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Socios. Macri apoyaba al libertario y con Bullrich había armonía. Ahora Milei y Patricia son una amenaza para el PRO. | NA

De cómo y por qué una simple elección legislativa local, en apariencia, tensiona a gran parte de quienes protagonizan el escenario nacional exhibe mucho más que el clásico porteñocentrismo político y, sobre todo, mediático que supimos conseguir. El comicio en la Ciudad de Buenos Aires acaso desnuda como ninguno la crisis del sistema de representación tradicional. Y los trucos, o trampas, para intentar disimularla o aprovecharse de ella.

Es cierto que el primer test electoral de trascendencia extraterritorial de este 2025 se desarrollará dentro de dos semanas en Santa Fe. Allí se elegirán convencionales constituyentes y habrá PASO legislativas para municipios y comunas. Amén de examinar el respaldo para el gobernador radical Maximiliano Pullaro (que va de primer convencional por la misma coalición que lo llevó al poder), los ojos también estarán puestos en el debut de LLA con sello propio y sin alianzas.

Sin embargo, será un mes después, el 18 de mayo, cuando la política nacional mire con atención los resultados de la elección porteña. En ciertos sectores del oficialismo libertario, de sus aliados y de la oposición dura ya se configura la sensación de que se trata de una primaria adelantada a la competencia de octubre.

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Es difícil imaginar qué hubiera sido de Milei sin el apoyo del PRO en el Congreso

Ese peso tal vez pueda explicar muchos de los nombres que hace unas horas terminaron de inscribirse en el cierre de listas. En especial a la cabeza de ellas, donde se obtiene mayor visibilidad. Nunca antes, desde que se sancionó la autonomía de la Ciudad en los 90, se vio tamaño apetito por la renovación de la mitad de la Legislatura. La necesidad tiene cara de hereje.

Al ser su cuna y donde gobierna hace casi dos décadas, el PRO es el que más arriesga. Con una serie de condimentos, claro.

La permanencia en el poder porteño ha causado un inocultable desgaste en la fuerza amarilla. Encima, ya sin la espalda de lo que alguna vez fue Cambiemos o Juntos por el Cambio. La UCR de Martín Lousteau, por un lado, y la CC de Elisa Carrió, por otro, presentan sus propias listas.

Los Macri (Jorge, el jefe de Gobierno, y su primo Mauricio) tienen un bonus track de desafío: el que les impone la hermanísima Karina Milei en su objetivo de que LLA administre la Ciudad desde 2027. Difícil imaginar cómo hubiera sido la gestión de Javier Milei sin el apoyo del PRO en el Congreso. Intragable para el macrismo que, a cambio, los libertarios busquen desalojarlos de su reducto.

Para peor, a la lista mileísta se adicionaron allegados a Patricia Bullrich, la candidata presidencial del PRO hace poco más de un año y medio, devenida en ferviente ministra y puntal para que alguna dirigencia amarilla se decolore violeta.

Las posibles fugas de votos del PRO podrían no solo irse por derecha. Habrá que ver cuánto impacta la candidatura del exjefe porteño Horacio Rodríguez Larreta, que de buscar la presidencia ahora aspira a una banca de legislador local. La vida es dura, a veces.

Esta sumatoria de condicionamientos permite esclarecer el argumento macrista, en reserva, relacionado con que tiene más para perder ahora que en octubre. ¿Será por ello cierto desencanto interno con la negativa de María Eugenia Vidal a liderar la lista? ¿O el in crescendo de las críticas públicas de Macri (Mauricio) a la gestión Milei? ¿O la tramposa lista auspiciada por un funcionario porteño (al que algunos llaman ‘Santurro’) con su hermano, homónimo del principal candidato del peronismo, para robarle votos al rival? Vale todo.

El cierre de listas en LLA tampoco fue Disney, hay que decirlo. Midieron en el distrito la imagen de numerosas personalidades por fuera de la política, cada una de las cuales rechazó el convite. Con amabilidad, obvio.

Las filas karinistas debieron entonces “sacrificar” antes de lo que imaginaban la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni, al que imaginaban al frente de la lista de diputados o senadores de octubre. Se aclaró que seguirá con la vocería mientras esté en campaña. ¿Eso no lo hace la casta?

Surge otra contradicción evidente al respecto. ¿Es una mera casualidad que la mayoría de la lista libertaria para la Legislatura esté conformada por gente que se desempeña en el Estado? Es tan factible hablar de una carencia de cuadros partidarios (ay con la millonaria Fundación Faro del asesorísimo Santiago Caputo y el traumado Agustín Laje) como de la repetida utilización del aparato estatal como agencia de colocaciones de la militancia. Con la nuestra.

Para peor (parte 2), reapareció el exiliado y escondido Ramiro Marra. Ahora para candidatearse bajo el paraguas del viejo sello liberal Ucedé. Karina y su capitana porteña, María del Pilar Ramírez, responsable y ejecutora de su expulsión, respectivamente, al borde de un ataque de nervios.

La emoción violenta provocada por Marra en las filas libertarias porteñas disparó toda clase de especulaciones. Hubo quien acusó, entre cuatro paredes, al gobierno de Macri (Jorge) de estar detrás de este regreso que afectaría la cosecha electoral mileísta. Se recuerda el aval que el Gobierno de la Ciudad recibió de Marra para el Presupuesto 2025, que fue usado como excusa formal para su destierro.

Las fugas de votos del PRO no serían solo por derecha: también juega Rodríguez Larreta

Otras voces del oficialismo nacional fueron más allá. Consideraron que la postulación de Marra refleja que la campaña será impiadosa y el macrismo hará lo posible para, supuestamente, embarrar la cancha. En ese tren, especulan que podrían aparecer “carpetazos” sobre el rol de la karinista Ramírez en la gestión del camporista Mariano Recalde en Aerolíneas. O de la presunta nueva casa del vocero Adorni cerca de Capilla del Señor. ¿Realidad o ficción? O como denunció Waldo Wolf con poco eco antes de dejar el Ministerio de Seguridad de la Ciudad: ¿la SIDE espía los pasos del PRO?

Bajo el lema “a río revuelto, ganancia de pescadores”, el peronismo porteño busca dar la sorpresa, en un distrito tradicionalmente hostil. Para ello, barrieron bajo la alfombra sus grietas internas, dejaron afuera a ruidosos sectores sin votos y se muestran unidos tras el exradical Leandro Santoro. La onda de amor y paz incluye que la cruenta batalla bonaerense entre Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo y Sergio Massa no cruza el Riachuelo ni la General Paz. Raro.

Les convendría igual evitar cualquier tipo de euforia. Circula el rumor de que se prepara la difusión de antiguos videos de Santoro junto a su examigo Alberto Fernández, en la intimidad del departamento en Puerto Madero prestado por Enrique “Pepe” Albistur, antes de que tomara distancia del entonces presidente.

Un vínculo parecido, aunque sin tapes, se recordaría sobre el padrino político de Santoro, Juan Manuel Olmos, el actual jefe de la Auditoría General de la Nación. Olmos fue la histórica mano derecha, e izquierda, de Alberto Fernández y un hombre clave en la cohabitación del PJ porteño con el PRO. El archivo suele ser impiadoso. Con todos. Y en campaña, peor.

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