Ahora que Agustín Laje pudo resolver en solo casi 20 minutos lo que faltaba de la historia reciente para hacer de la memoria histórica un proceso completo, el país puede pasar a otro tema. Es tiempo de discutir con el rector de la UCA sobre la sociedad de consumo y su impacto en la tasa de natalidad y la venta de calzado deportivo en las mujeres adultas que viajan por Asia. Sí, para ambas descripciones se aplica la posibilidad de la exageración en cada uno de sus específicos contenidos; pero al mismo tiempo, ofrecen la oportunidad de un beneficio. Permiten pensar sobre el rol que juegan los resúmenes sencillos en la complejidad del mundo presente.
Milei tiene máximas que ayudó a aprender de memoria a sus seguidores
El concepto de “historia completa” ha recorrido de manera abultada a la literatura que intenta cuestionar la colocación exclusiva del proceso de represión dictatorial en las Fuerzas Armadas, buscando incorporar condiciones de mayor complejidad a algo, que según esta visión, suele resumirse con falta de otros factores. Pero la apelación a aquello que sería completo puede con facilidad descubrirse como imposible. ¿Qué es lo que queda incluido en algo para ser completo?, ¿qué sería ese “todo”? ¿Esto incluye la cantidad de vasos que había en la Casa Rosada en el gobierno de Videla?, ¿el gasto en servicios de catering?, ¿los niveles de consumo de la población?, ¿los recorridos de las líneas de colectivos? Aunque suene exagerado, el todo, aquello que se indica como completo, debe incorporar absolutamente a todo lo que sea contemporáneo del fenómeno. La saturación de espacio que este ejercicio produce, lleva con facilidad a la comprensión de su paradoja. En realidad, no es algo que completa una escasez, sino una nueva selección que la confirma.
Los resúmenes de este tipo cumplen una función social. Su rol es el de dar sentido encima de una estructura comunicacional compleja y simultánea, que solo avanza hacia su mayor diversidad. La sociedad puede pensarse en su completud, se puede hacer la idea de que es un organismo denso en el que personas participan y se reproducen para sostener su organicidad, pero no es posible ya procesar de ella una descripción que incluya su totalidad. Quien quiera aspirar a su realización, debería comenzar por algún elemento, elegir un inicio de su explicación, y con eso indefectiblemente caer en una selección, dejando algo de lado. Incluso, se podría hacer el intento, de sin importar el orden, buscar describir ese mundo social, pero esta aspiración llevaría tanto tiempo que cuando se llegase a un último componente supuesto, nadie podría garantizar, que por dónde se comenzó esa exposición, no se hubiese convertido en ese transcurrir en algo diferente. El mundo no es descriptible por sus componentes, sino por lo que hace en sus operaciones, con esos componentes que la rodean.
A través de Javier Milei se ejecutan reducciones explicativas de alta contundencia. Él tiene máximas que ha ayudado a aprender de memoria a sus seguidores y funcionarios. Un tuit del 14 de abril de 2023 se titula “Repitan Conmigo La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta de dinero…”, dejando en claro no solo la definición, sino la intención de un lema secuencial que es casi un equivalente funcional al de Alfonsín en torno a los beneficios de la democracia, ya que con ella “se come, se cura y se educa”. En el contexto en que se habla de la memoria, sea esta completa o incompleta, se debe permitir para el análisis lo que la memoria retiene como repetición de un eslógan, ya que en ella no hay reflexión, sino más bien un refuerzo semántico de identidad para quienes necesitan creer en esto o aquello que siguen como expectativa de realidad.
Alrededor de estos atajos explicativos se pueden proyectar otro tipo de preguntas sobre la extensión de los mismos en condiciones cambiantes. Lo que puede ser de enorme éxito en una situación específica o proceso de la historia, puede dejar de serlo en otro ambiente, demostrando que una misma semántica puede servir o no exponiendo que tampoco, como los elementos, no es lo que se dice, sino el contexto en el que las idea son posibles de ser o no desplegadas.
En estos días, parece que la inflación no termina de empujar su proceso descendente a pesar de la reducción en la cantidad de pesos, y por el mismo período actual, por esta misma razón, sería innecesario generar una devaluación. Por condiciones específicas en que aspectos de la realidad se hacen evidentes, y lo hacen en formas de mayor complejidad, queda expuesto que la frase que había que repetir no alcanza ahora como reductor de las expectativas negativas. La repetición de algo que parece cierto durante una campaña exitosa, no puede dar cuenta ahora de la complejidad de los procesos que aparenta cubrir.
Este tiempo de eslóganes producen un efecto de perpetuación del ocultamiento de la complejidad. En lugar de superar estos atajos hacia la sencillez, los rivales entre sí buscan nuevos eslóganes y liderazgos que permitan el acceso a los puestos de gobierno, dejando a las gestiones de las experiencias políticas solo como una cadena de batallas de propaganda, pero con poco peso en la transformación de la sociedad que los contiene. Además, como toda novedad, cuando algo resuena con éxito en el mercado, es rápidamente replicado. Pronto habrá jóvenes consultores que jugarán a ser “Santiagos Caputos” en un futuro que ya llega, y otros intentarán vender el producto de la libertad como un formato de bajo precio, como una marca alternativa, pero con un sabor aproximado al primero de todos ellos. En la campaña de la Ciudad de Buenos Aires, Ramiro Marra, y el ahora candidato Caruso Lombardi, simularán ser no tan lejanos a la matriz de origen, aunque buscando, justamente, alimentarse de una semejanza que se piensa sobreviviente. Se esperan nuevos eslóganes para cada uno de ellos.
La historia completa de Milei debe incluir sus críticas a los que recurrían al FMI
Vale la pena una pregunta importante que combine la creación ilusoria, con la confusión autoproducida. Las experiencias políticas en sus procesos de campaña toman decisiones sobre qué decir y qué no decir, incluso, y sobre todo la de Milei, sabiéndose de este modo ficticias, porque aquello que hacen se exagera en la persecución de inmediatos beneficios. Pero merece el señalamiento de hasta qué nivel puede esta misma invención tornarse como realidad creída, luego por sus mismos creadores. Si esto es posible, el problema del conflicto pasa a duplicarse, ya que la relación con la idea de que alguna realidad por allí existe, deja de estar como misión oculta de ser atendida y solo se vive para alimentar la sobrevivencia de una historia imaginada. En ocasiones, en las demoras de algunas decisiones, en las dependencias con las condiciones que ahora le regala el mercado, no termina de quedar claro si el Gobierno avanza con una intención de racionalidad, o solo se alimenta de su propia ficción. Es difícil pensar que si esto no ocurre ahora, no sucederá. Se debe la pregunta por la historia ahora completa de Milei, la que incluye los videos en los que él mismo criticaba a los gobiernos que se vinculaban con el FMI, siendo ahora él un personaje que parece equivalente a lo que destruía. Esa historia debería ser ahora también contada por Laje, pero de manera bien completa, porque con estos recortes no se entiende bien cómo se relaciona ese personaje, con este de ahora. Es lo que pasa con los excesos de la ficción, solo se resuelven con un nuevo cuento, o con 20 minutos nuevos.
*Sociólogo.