La JP de Máximo: bolsillos llenos y obediencia a Cristina

El kirchnerismo reconoce a los referentes de los setenta, cuyo núcleo era Montoneros, pero presenta marcadas diferencias con sus mentores.

13-10-2026 | 20:18

La Juventud Peronista del kirchnerismo reconoce como ilustre referente a la JP de los setenta, cuyo núcleo más dinámico era Montoneros,pero presenta marcadas diferencias con sus mentores.

En primer lugar, es otro el clima de época: en los setenta se pensaba que el socialismo estaba a lavuelta de la esquina y los jóvenes entendían que la lucha armada podía acelerar la llegada de la “patria socialista”. No se sabía bien cómo sería ese paraíso pero sehablaba de nacionalizar los medios de producción y de reemplazar la democracia liberal, con suestado de derecho formal y sus partidos burgueses, por una democracia popular, material, real, alservicio de las mayorías populares; un modelo parecido al cubano pero con característicasnacionales, propias.

En sus años de esplendor, Montoneros supo interpretar ese clima de época y atrajo a jóvenes de todos los sectores sociales, a quienes no les preocupaban los cargos en elEstado ni los puestos legislativos sino conducir al pueblo a la revolución socialista y la liberación nacional.

Montoneros fue una creación de abajo hacia arriba y tal vez ésa esa la principal diferencia con la JPkirchnerista y, en especial, con La Cámpora , el grupo creado por Máximo Kirchner en 2003 paraapoyar a su padre, el presidente Néstor Kirchner, que en aquel momento tenía un proyecto transversal, presuntamente superador del peronismo.

La Cámpora nació de arriba hacia abajo; tanto es así que sus principales liderazgos siguensiendo funcionarios del gobierno nacional o de empresas estatizadas, como Aerolíneas Argentinas. Son jóvenes con plata en estos tiempos de ingresos fiscales fabulosos, gracias ala soja y a otros yuyos, y esa situación, que incluye todos los oropeles del poder (las mordomías,dicen los brasileños), modera los fuegos juveniles: los jóvenes K son bullangueros y están dispuestos a encarnar las batallas delgobierno pero, en el fondo, son reformistas moderados y animan utopías reducidas. Se los puede considerar deizquierda o progresistas sólo si se entiende por ese sello un estatismo difuso, donde las empresas estatales son valoradas como un botín, sinmucho énfasis en la eficacia: el mejor ejemplo es Aerolíneas Argentinas y el caos actual enEzeiza.

Además, los jóvenes K son obedientes al poder político y en este sentido no cometerán el gran error deMontoneros, que en 1973 se atrevió a competir con el propio Juan Perón por la conducción delperonismo y del país. Esa política, que se cristalizó en el asesinato del sindicalista José Rucci, fuesuicida para ellos ya que los fue separando de los sectores populares y los redujo a un aparatomilitar.

(*) Editor jefe del diario PERFIL y autor de Operación Primicia.

También en Perfil