El hielo marino de la Antártida alcanzó uno de los niveles más bajos registrados, algo que generó gran preocupación en la comunidad científica por las posibles consecuencias globales de este cambio. Si bien parte de su descenso puede atribuirse a un fenómeno estacional, la magnitud de esta disminución se interpreta como una clara señal de los efectos del calentamiento global y su impacto directo sobre el Polo Sur.
Los especialistas advirtieron que la pérdida de este hielo marino podría alterar gravemente la biodiversidad y modificar la estructura ecológica de la región. Este hielo es fundamental, ya que proporciona un hábitat de descanso para especies como focas, morsas y osos polares. Además, su blancura desempeña un papel crucial en los océanos, reflejando la luz solar y ayudando a enfriar el planeta.
El hielo marino de la Antártida alcanzó su mínimo histórico
El 25 de febrero, el hielo marino de la Antártida alcanzó su mínima extensión anual, cubriendo 1,87 millones de kilómetros cuadrados, según datos del Servicio Marino Copernicus de la Unión Europea. Aunque este número podría parecer elevado, se trata del séptimo nivel más bajo registrado, empatado con el de 2024, y un 8% por debajo del promedio histórico de 1993-2010.
La "extensión del hielo marino" se refiere a la superficie cubierta por hielo en las aguas circundantes a la Antártida, sin incluir el hielo sobre la masa terrestre. Este hielo es agua oceánica congelada que se forma, crece y se derrite en el océano, flotando sobre la superficie debido a su menor densidad. En cambio, los icebergs, glaciares, capas de hielo y plataformas de hielo se originan en la tierra.

Durante el invierno en el hemisferio sur (de julio a septiembre), el hielo alcanza su máxima extensión debido a las temperaturas frías. Sin embargo, a medida que las temperaturas aumentan en el verano (de diciembre a febrero), el hielo se derrite y alcanza su mínima extensión anual. Los científicos monitorearon estos cambios de cerca, comparando los datos actuales con los de años anteriores para analizar su evolución, y descubrieron que en los últimos años la cobertura fue inferior al promedio histórico de su estación.
Según la agencia de la UE, el volumen de hielo marino, otra medida importante, también registró niveles casi récord de mínima extensión durante el verano. El 5 de marzo de 2025, este volumen alcanzó su nivel más bajo, cayendo a 1.030 km³, un 56% por debajo del promedio a largo plazo de 2.390 km³. Este descenso es preocupante porque, además de la extensión, el volumen mide el grosor del hielo y la distancia que cubre, la cual es cada vez menor.
Los expertos aseguran que está disminución se debe al calentamiento global, producido en gran medida por la quema de combustibles fósiles por parte de los humanos. Asimismo, señalan que se redujo la capacidad del hielo para reflejar la luz solar (albedo), lo que incrementó la absorción de calor por el océano y aceleró aún más el proceso de derretimiento.
La disminución del hielo marino alertó a los científicos por el calentamiento global
La disminución del hielo marino en la Antártida levantó las alarmas al interior de la comunidad científica, quienes vincularon este hecho con el calentamiento global. “En toda la Antártida, la capa de hielo marino es muy baja este año, un recordatorio de los cambios graves y sin precedentes que están ocurriendo en el clima de la Tierra a nuestro alrededor”, afirmó Claire Yung, investigadora de ciencias de la Tierra en la Universidad Nacional de Australia.
Desde 2017, los valores del hielo marino antártico alcanzaron sistemáticamente mínimos históricos, lo que demuestra una "tendencia preocupante en el cambio climático", aseguraron desde el Servicio Marino Copernicus. Las temperaturas más altas provocaron un derretimiento acelerado, afectando la biodiversidad y alterando el equilibrio de los ecosistemas en la Antártida.

El hielo marino antártico y ártico es de vital importancia porque su blancura refleja la luz del sol, lo que ayuda a mantener frescas las regiones polares. Sin esta capa de hielo, quedan expuestas zonas oscuras del océano que absorben la luz solar en lugar de reflejarla, lo que a su vez calienta la región y acelera aún más la pérdida de hielo. "Estamos perdiendo el albedo de la Tierra y muchos no se dan cuenta de las graves consecuencias", dijo Peter Dynes, director gerente de la organización sin fines de lucro MEER.
La reducción del hielo y las malas condiciones del mismo también están provocando estrés en los mamíferos marinos, afectando su sustento y capacidad reproductiva, según el Centro de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC). Focas, morsas y osos polares fueron desplazados por la falta de hielo, generando cambios en estos ecosistemas ya vulnerables. Además, la reducción del hielo marino intervino en el comportamiento de las corrientes oceánicas y modificó el clima en los polos.
RV / Gi