Científicos de Perú, Chile y Argentina investigan a contra reloj cómo prevenir un desastre de origen glaciar en la región andina. La preocupación internacional creció tras la catástrofe ocurrida en Nepal el pasado 26 de agosto, cuando el colapso de un glaciar provocó un aluvión masivo que devastó poblaciones e infraestructuras.
Frente a este escenario, especialistas de los tres países sudamericanos trabajan en monitoreos de tiempo de real, mapas de peligro y modelos de riesgo para evitar desbordes e inundaciones en las comunidades.
El calentamiento global actúa como principal catalizador del problema. Las olas de calor sostenidas y la alteración del régimen de precipitaciones aceleran la fusión del hielo.
En el territorio peruano, que concentra la mayor cantidad de glaciares tropicales del mundo, la situación es crítica. El Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) reporta una pérdida del 59% de la superficie glaciar del país, lo que amplifica la caída de avalanchas masivas y los desbordes de lagunas.
El caso del Lago Torre en El Chaltén y el riesgo urbano en Perú
La memoria histórica de Perú registra trágicos accidentes, como el aluvión del Huascarán en 1970, que dejó un salgo de 6.000 muertos tras sepultar la ciudad de Yungay. El INAIGEM identificó 528 lagunas con riesgo de desborde, de las cuales 58 presentan un nivel muy alto, con el foco puesto en Palcacocha.

Por su parte, Chile centra sus investigaciones en la zona central del país, donde a pesar de albergar solo el 4% de los glaciares nacionales, reside casi la mitad de la población. En la cuenca del río Volcán, un estudio identificó diez glaciares altamente propensos a avalanchas y siete con riesgo de GLOF.
En Argentina, la atención esta fija en la Patagonia y en los Andes centrales. El punto de mayor preocupación es el Lago Torre, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, aguas arriba de El Chaltén. El retroceso del glaciar provocó que la ladera del Cerro Solo avance entre 4 y 5 metros por año, lo que aumenta la posibilidad de un colapso.
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Para mitigar estos impactos, los investigadores enfatizan la urgente implementación de sistemas de alerta temprana. Herramientas de monitoreo en tiempo real mediante sensores automatizados permiten detectar variaciones en el nivel del agua y emitir avisos con valiosos minutos de anticipación para evacuar a las poblaciones.
Sin embargo, la falta de financiamiento público sostenido y la escasez de recursos presupuestarios dificultan la expansión de estos mecanismos en la línea de la Cordillera. Mientras en Perú avanza la elaboración de mapas de peligro, en Chile predominan proyectos autogestionados por la Academia, y en Argentina los especialistas reclaman que los gobiernos concreten inversiones para poner en marcha el plan de contingencia.