La reciente medición de la pobreza en Argentina, que mostró una caída en los índices, ha generado debate sobre su precisión.
Para hablar sobre este tema, Canal E se comunicó con el politólogo Sergio De Piero, quien comentó que, "la cuestión de la medición de la pobreza es compleja desde la década del 90".
En ese período, Argentina vivió una transformación socioeconómica que alteró profundamente la relación entre los ingresos de las personas y el sistema económico en general. De Piero destacó que, debido a estos cambios, las herramientas de medición de la pobreza han quedado obsoletas en muchas ocasiones.
Uno de los principales desafíos en la medición es decidir qué variables ponderar. "Algunos sugieren que solo se deberían ponderar los ingresos, mientras que otros consideran que deben incluirse factores como la infraestructura, el acceso a servicios básicos como agua potable y electricidad", afirmó el entrevistado.
Problemas con la ponderación de los gastos
Un aspecto que De Piero consideró clave es la forma en que se mide la pobreza. "El INDEC da mucha preponderancia a los alimentos, pero no considera los alquileres ni el impacto de los servicios públicos en los hogares", señaló. De acuerdo con el análisis de la metodología, "un salario pasó de gastar el 6% de sus ingresos en servicios públicos al 12%, lo cual es un aumento considerable que no está reflejado correctamente en las mediciones oficiales".
A pesar de la baja en el aumento de los alimentos en el segundo semestre de 2024, "los servicios públicos aumentaron más, lo que genera una distorsión en la medición". De Piero resaltó que, si no se mide el impacto de estos gastos, "la medición de la pobreza puede resultar desbalanceada".
La reducción de la pobreza: ¿es posible?
De acuerdo con las mediciones más recientes, la pobreza en Argentina habría bajado alrededor de 19 puntos porcentuales en el primer semestre de 2024. Sin embargo, De Piero cuestionó si esta reducción es real.
"La variación de precios no fue la misma en todos los sectores, y los servicios públicos aumentaron mucho más que los alimentos", explicó. La devaluación de la moneda a finales de 2023, que afectó la inflación en los primeros meses de 2024, también influyó en el índice. "La inflación, aunque sigue siendo alta, ha bajado respecto a los primeros meses del mandato actual", agregó.
A pesar de la disminución en el precio de algunos productos alimenticios, el politólogo advirtió que "el índice de pobreza sigue siendo alarmantemente alto", señalando que la baja de la pobreza no refleja una mejora sustancial en la calidad de vida de los más necesitados.
La indigencia y la informalidad laboral
En cuanto a la indigencia, De Piero aseguró que "sí ha habido una pequeña reducción, ya que las mediciones en alimentos han mejorado". Sin embargo, el consumo sigue cayendo, lo que crea una aparente contradicción: "¿Cómo puede haber caída del consumo y reducción de la pobreza al mismo tiempo?", se preguntó.
El politólogo también destaca el crecimiento de la informalidad laboral, un factor crucial en la medición de la pobreza. "El trabajo informal ha crecido enormemente, y eso lleva a un aumento de los salarios bajos, sin acceso a beneficios sociales como salud y jubilación", señaló De Piero.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el sector informal alcanza un 47% en Argentina, lo que refleja una problemática estructural.
Para finalizar, De Piero recalcó que la medición de la pobreza es fundamental, pero debe desarrollarse y actualizarse para reflejar con mayor precisión las realidades del país. "El crecimiento del trabajo informal y la distorsión en las mediciones son factores que afectan profundamente la interpretación de los datos sobre pobreza e indigencia", mencionó.