La baja de la inflación volvió a ocupar el centro del debate económico, aunque para distintos analistas el dato positivo convive con un problema de fondo: el deterioro del consumo, la caída de la inversión y la pérdida de puestos de trabajo.
En diálogo con Canal E, la economista Carolina Manucci advirtió que el programa económico enfrenta el desafío de estabilizar precios sin asfixiar la actividad. Según planteó, el objetivo no debería limitarse a reducir la nominalidad, sino también a encontrar un nivel de inflación compatible con la recuperación del empleo, el salario real y la inversión.
La baja de la inflación y el consumo deprimido
Manucci sostuvo que el Gobierno busca ubicar la inflación mensual cerca del 2%, pero advirtió que ese resultado llega en un contexto de actividad debilitada.
"Es un 2% mensual con un consumo deprimido", señaló al describir el dilema actual. Para la economista, podría ser más conveniente sostener una inflación algo superior si eso permitiera una economía más dinámica.
En ese sentido, afirmó que "sería preferible tener entre un 2 y un 3% mensual con una economía un poquito más dinámica".
Menos consumo, menos inversión y cierre de empresas
La especialista explicó que el Gobierno apuesta a reducir la nominalidad, generar confianza en los mercados y bajar la tasa de interés. Sin embargo, marcó que el costo de esa estrategia aparece en la economía real.
"La otra cara de la moneda es menos consumo, menos inversión, cierre de empresas, concursos preventivos y caída en la recaudación tributaria", advirtió.
Manucci también vinculó la falta de recuperación del consumo con la pérdida de empleo. Según planteó, todavía no está claro hasta dónde puede llegar el deterioro del mercado laboral si la actividad no logra repuntar.
"Cada vez más empresas se anotan en los concursos preventivos", sostuvo al describir la situación de distintos sectores productivos.
La comparación con otros países
Durante la entrevista, Manucci comparó la estrategia argentina con experiencias internacionales de estabilización económica.
En el caso de Chile, explicó que la baja de la inflación fue gradual y permitió sostener niveles relevantes de crecimiento, inversión y empleo. Según indicó, ese país logró avanzar hacia la estabilidad sin un deterioro social tan profundo.
También mencionó el caso de Brasil, que combinó orden fiscal, tasas positivas, Banco Central independiente y programas orientados a sostener el consumo.
Para Manucci, esos ejemplos muestran que "los países que hoy podrían decirse que fueron exitosos hicieron una política muchísimo más gradual".
El debate por el tipo de ajuste
Consultada sobre la comparación entre el ajuste aplicado durante el gobierno de Mauricio Macri y el actual programa económico, Manucci consideró que ambos intentaron abordar desequilibrios estructurales, aunque con ritmos muy distintos.
Según su mirada, el gradualismo de Macri no funcionó porque no logró completar el proceso, mientras que el esquema actual representa un ajuste de shock con consecuencias más severas sobre la actividad.
"El de Milei me parece realmente un shock espantoso", afirmó.
La economista sostuvo que un programa de estabilización puede combinar equilibrio fiscal y disciplina monetaria sin llegar a niveles tan bruscos de contracción económica.
El desafío de crecer sin desordenar la macroeconomía
Para Manucci, el eje de la discusión debería estar en cuál es el nivel de inflación compatible con la recuperación de la economía.
"El quid de la cuestión sería encontrar el nivel inflacionario mensual que permita crecer, mantener cierta disciplina fiscal sin necesidad de este deterioro", planteó.
La economista advirtió que los desequilibrios profundos pueden tardar décadas en corregirse si no se logra una combinación adecuada entre estabilidad, consumo, inversión y empleo.
En ese marco, consideró que la baja de la inflación debe ser acompañada por señales concretas de recuperación para evitar que el proceso de estabilización derive en un deterioro persistente de la economía real.