Modo Fontevecchia•Empleo, consumo y riesgo país

Haroldo Montagu: “Necesitamos un RIGI que genere trabajo”

Para el economista jefe de la consultora Vectorial la economía argentina no avanza a dos velocidades sino en direcciones opuestas, con los sectores extractivos en alza y el mercado interno en plena recesión.

Haroldo Montagu: “Necesitamos un RIGI que genere trabajo”
Haroldo Montagu: “Necesitamos un RIGI que genere trabajo”
Hoy 15:14

En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el exsecretario de Política Económica, Haroldo Montagu, analizó la recesión del mercado interno y las limitaciones del modelo oficial para generar puestos de trabajo. Además desarmó el mito de la estabilidad macroeconómica frente a la suba del riesgo país por encima de los 750 puntos y contrastó el auge de los sectores extractivos con la caída de cinco puntos en la industria.

Haroldo Montagu es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Estudios del Desarrollo por el Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Erasmus de Róterdam. Se desempeñó como secretario de Política Económica de la Nación durante la gestión de Martín Guzmán en el Ministerio de Economía. Además, ejerció como economista jefe del Banco de la Nación Argentina y fue jefe de división en la CEPAL. Actualmente se desempeña como economista jefe de la consultora Vectorial y es coordinador académico del Plan Fénix. Como docente, dicta clases en la Universidad Nacional de Moreno y en la Universidad Nacional de Avellaneda.

Haroldo, ¿cómo estás? Bienvenido al programa. Gracias por venir hasta acá. Danos una lectura vos de lo que estás viendo, cómo está la situación de la economía. Hablábamos antes sobre la situación en Brasil y nos comentaban que las quejas que tenía Lula de su oposición eran que la macro tenía problemas, pero en la micro Lula se ocupó mucho —quizás con un "plan platita", veremos si está bien o está mal, no importa—, pero se ocupó mucho de tratar de atacar esos problemas. Y yo les pregunto a los entrevistados: parece que en Argentina es al revés, o sea, la macro es la fortaleza, pero en la micro es donde aparecen los problemas.

Mirá, esa separación entre la macro y la micro me parece que los economistas la analizamos en los manuales de texto, en los libros de texto cuando estudiamos. Hacer esa división tan tajante en la economía real, cuando uno sale a la calle, me parece que no funciona tan así, digamos. Son una sola cosa. Entonces, si la macro anda mal, la micro también anda mal; no es que se pueda hacer esa división. ¿Por qué qué sería una macro que ande bien, no? Hablar de inversión, hablar de un buen sistema crediticio —no con la mora que está registrando—, una inflación que efectivamente baja —no una inflación, digamos, institucionalizada en un 2%—, hablar de crecimiento económico armonioso, no tan divergente, ¿no? Entonces me parece que hay una macro que no tiene todo esto; para hablar de macro ordenada, yo creo que le falta. Y eso tiene repercusiones, si queremos ponerlo en esos términos, en la micro, en donde vemos que la venta al consumidor, el consumo masivo, está cayendo, y la venta de alimentos está también en un mínimo. Y esto resuena especialmente ante algunas declaraciones respecto a la literalidad de si se llega o no se llega a fin de mes. Bueno, la venta de alimentos medida por el INDEC, no por organismos privados, está en uno de los mínimos. Entonces, bueno, ahí uno se pregunta: ¿se puede tener una macro ordenada y una micro desordenada? No, son parte de la misma economía, diríamos.

Sí, está bien la aclaración. Quizás fui muy simplista, pero creo que cuando hablamos de la macro hablamos de tres o cuatro números, tres o cuatro indicadores, principalmente PBI. Y cuando hablamos de la micro, creo que hablamos casi siempre de las empresas y las personas. Entonces, a mi entender —y corregime como te parezca—, acá se hablaba de una economía a dos velocidades, ¿no? O sea, un grupo, un sector de la economía que es principalmente extractivista y está muy pujante, y que además por muchas tendencias —que no son éxitos puntuales del Gobierno— ha logrado suplir la falta endémica de dólares, con lo cual no hay un riesgo de corrida, o una corrida devastadora por lo menos. Y después, todo lo que recién mencionabas al final de tu respuesta, que son la otra serie de variables que afectan a la gran mayoría de la población, y donde surge el concepto de no llegar a fin de mes —que es ridícula la argumentación de Milei de "¿que, no morfás por diez días?", pero bueno, no hace falta discutir esa chicana universitaria, ¿no?—, pero donde efectivamente la gente tiene menor capacidad de compra y cambia el consumo. Entonces, creo que hay cosas que están funcionando bien, no es que todo funcione mal, y hay cosas, obviamente, que están mal. Pero con ese matiz, ¿cómo lo ves?

Sí, dejame matizar justamente algunos de tus comentarios que creo que van bien al grano. Primero, nosotros en Vectorial, la consultora que dirijo, no hablamos de una economía a dos velocidades; hablamos de una economía en dos direcciones, en todo caso. Porque, como bien vos dijiste, tenés aquellos sectores más vinculados a los sectores extractivos primarios —agro, minería, hidrocarburos—, que gozan de ventajas competitivas o comparativas muy ancladas en los recursos naturales; esas efectivamente están creciendo y son lo que tradicionalmente llamamos los ganadores del modelo. Después tenemos toda una serie de actividades económicas más vinculadas al mercado interno —industria, construcción, comercio—, que son las que más pesan en la economía, que no es que están creciendo más lento: están cayendo. Hoy están cinco puntos o más, dependiendo; en promedio están cinco puntos por debajo del nivel de noviembre del 23, para poner el cambio de mandato. Entonces, mientras la economía de los sectores vinculados a las ventajas comparativas está 20 puntos por encima del promedio de la actividad, las otras caen cinco. La pregunta que me parece clave para responder eso es: bueno, ¿cómo sigue esto? ¿Esos 20 puntos por encima del promedio van a derramar en la economía —un concepto que podemos criticarlo—, o las que están abajo van a seguir empujando y tirando para abajo, achicando el promedio? Entonces, me parece que los motores del crecimiento para lo que queda del año, ni hablar, pero sobre todo para el 27, no están claros. Y ahí es donde nosotros decimos: bueno, pero entonces la macro, ¿qué es lo que nos está diciendo?

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Y una cuestión muy importante que mencionaste respecto a las corridas: obviamente el Gobierno tiene, sabiamente, digamos, el objetivo de controlar los dólares. Y lo hizo de todas las maneras posibles habidas y por haber, salvo acudir a los mercados internacionales —no pudo o no quiso, podemos charlarlo a eso—. Ahora bien, ¿qué pasa con la suba del riesgo país? Porque el riesgo país hoy está, por ejemplo —justo estaba repasando la serie—, por encima de los niveles de fines del 2015, un momento turbulento de la economía, también podríamos decir. En aquel momento estaba en 400 o 500; hoy está arriba de los 750. Entonces, ¿hay alguna duda respecto a los inversores más financieros —no a los que vienen a hundir capital en la economía argentina, en la economía real—, que tienen alguna duda de si Argentina en el 27 podrá pagar las deudas que tiene? Entonces, ahí tenés la suba del riesgo país, algunas alertas del Fondo Monetario Internacional —ayer sacó un comunicado celebrando algunas cuestiones del Gobierno y alertando sobre otras vinculadas a la inversión y el crecimiento del empleo—, algunas notas no del todo favorables que provienen de The Wall Street Journal, de The Economist, del Financial Times, que salió la semana pasada. Bueno, esas alertas, ¿qué me están diciendo respecto justamente a la cuestión de los dólares, tan importante en la Argentina? Entonces, me parece que ahí hay algo para analizar, porque no está todo tan asegurado como nos gustaría creer.

Sí. Yo creo que la gran pregunta que hay que hacernos ahora —y esto quizás es global, pero te la planteo acá en Argentina— es cómo hacer para incentivar la creación de empleo, ¿no? Me parece que yo pensaba el otro día, en alguna columna que escribía, en un concepto de marketing, un concepto teórico: un "RIGI del empleo". ¿Cómo se hace eso, no? Porque, obviamente, es también un verso que Milei está en contra de la política industrial, porque hace política industrial con el RIGI en los sectores...

Política productiva.

Exacto. Claro, es productiva, mejor dicho. O sea, que él interviene...

Hace política económica.

Hace política económica, no es que deja todo libre al mercado, y en la otra no interviene porque dice: "Bueno, esto no sirve". Después, a nivel global, vemos esta tendencia con el empleo. Entonces, mi gran cuestión, cuando pensaba en cómo se soluciona esto, es cómo hacer para crear empleo.

Sí, ahí las dos preguntas más difíciles a nivel global hoy, como bien vos planteabas, son cómo crear empleo formal, digamos, ¿no?, y cómo cobrar un impuesto. También está difícil cobrar impuestos; digo, mirá lo que está pasando en California con el impuesto a los superricos, ¿no? Entonces, son parte de los grandes problemas globales que atravesamos hoy, obviamente también vinculados con el impacto que tiene la inteligencia artificial en el mundo de la economía y del trabajo en particular. Me parece que en Argentina hay camino para recorrer, probablemente, porque la política económica hoy, la política productiva que es el RIGI, ya sabemos que en el mejor de los casos, si se aprueban los más o menos 40 proyectos entre los aprobados y en evaluación —supongamos que se aprueban todos—, son por 10 años, que es el plazo de ingresar el capital, y ya está calculado por las propias empresas que están aplicando al RIGI que solo van a crear 300.000 empleos, entre directos e indirectos. Sobre una población en edad de trabajar de 20 millones de habitantes, como tiene Argentina, ya sabemos que el empleo no va a venir por ahí: son solo 300.000. Entonces, ¿cuáles son los sectores que sí van a generar empleo? Y ahí me parece que se abre un abanico de posibilidades. Obviamente, la industria manufacturera, no como la conocíamos hace 50 o 70 años, sino aprovechando algunas ventajas; hay un cambio en la idea de operario industrial que hoy tenemos, y tiene mucho más que ver con la tecnología, los laboratorios, la investigación y toda la técnica que se requiere. Y me parece que en la medida en que haya una transición de la población laboral hacia esos campos, también va a generar empleo. Recordemos un detalle histórico: en todas, podemos decir, las revoluciones industriales, desde la máquina de vapor allá en Inglaterra en el siglo XIX hasta las últimas revoluciones industriales más vinculadas con la tecnología de la información, previo a la IA, en todos los casos se dijo "esto va a desplazar empleo, va a generar desempleo".

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La historia demuestra que no ocurrió así; por el contrario, porque los trabajadores viraron hacia otras actividades, se capacitaron, hubo una reconversión productiva y el desempleo viene bajando en todo el mundo. Entonces me parece que, obviamente, la IA irrumpe en todo eso y hay que ver cómo se adapta y cómo se adopta eso, pero me parece que hay espacio para crear. Nosotros, además de mi consultora, participamos en un grupo de economistas que nos llamamos Futuros Mejores, donde hacemos propuestas justamente vinculadas a la tecnología, la creación de empleo, la cuestión tributaria, la cuestión del crecimiento y cuál es la macroeconomía que va a sostener el crecimiento. Y un poco lo que planteamos es que, si no hay un modelo de desarrollo productivo pensado y orientado justamente a crear empleo, va a ser muy difícil. Hoy me parece que eso es lo que no está ocurriendo.

Claro. Y para cerrar, y en línea con eso, la carta que siempre utiliza el Gobierno es que el empleo está en el sector informal. ¿Qué panorama del sector informal tienen ustedes? Porque entiendo que es muy difícil medirlo correctamente; entonces, se puede decir cualquier cosa.

Sí, totalmente. Mirá, en primer lugar, jactarse del crecimiento del empleo informal me parece que es un problema. Porque el empleo informal que uno conoce que existe no son los emprendedores cool de Silicon Valley. ¿El empleo informal que se genera en Argentina cuál es? Gente que vende productos online —chucherías online, o ropa online, o producción propia online, no solo chucherías—, trabajadoras de casas particulares, construcción; ese es el trabajo informal que se está creando.

¿Aplicaciones?

Bueno, ni hablar aplicaciones, ni hablar la economía de aplicaciones, todos los deliveries, tanto de bienes como de logística, ¿no? Entonces, bueno, ¿qué implica el crecimiento del trabajo informal? Me parece que ahí hay un desafío: no solo la creación de empleo, sino, por eso decíamos, la creación de empleo formal, porque ir hacia una economía en donde la mayoría de los empleos son informales es un problema en múltiples dimensiones. Dejame decir una cosa: no es solo un problema de este gobierno. La informalidad laboral en Argentina atraviesa varias décadas, digamos. El problema que yo estoy viendo, o que estamos viendo algunos, es que este gobierno está profundizándolo y, encima, como sacando pecho de eso: "Che, mirá, cae el empleo formal, pero tranquilo porque aumenta el empleo informal". Bueno, pero me parece que hay un problema, porque el empleo formal goza de ciertas ventajas, beneficios y derechos que en lo informal no están. Entonces, me parece que ahí también es una cuestión para estar bien alerta.

Claro. Inclusive, si no me equivoco, en China están teniendo un tema con el empleo de las aplicaciones. Así que, bueno, es una gran temática para seguir analizando. Te dejé la idea del "RIGI del trabajo", a ver si la podés usar.

Totalmente. Un RIGI que genere trabajo.

Claro. Un proyecto específico ahí, a ver si lo convencen al Presidente. No la veo. Bueno, Haroldo, muchísimas gracias por tu tiempo acá en Modo Fontevecchia.

Gracias Agustino.

LP

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