La inflación argentina enfrenta una etapa en la que reducir los aumentos de precios resulta cada vez más complejo. Después de la fuerte desaceleración registrada al comienzo de la gestión de Javier Milei, el índice de precios al consumidor (IPC) mantiene una dinámica cercana al 2% mensual, condicionada por los ajustes pendientes, las tarifas de los servicios públicos y los factores externos.
Lucio Garay Méndez destacó que la acumulación de reservas y el superávit fiscal contribuyeron a reducir la volatilidad económica. Sin embargo, advirtió que será clave observar cómo evoluciona la compra de divisas del Banco Central y cuál es el saldo al cierre del año, mientras que otros economistas señalaron las dificultades para sostener una desaceleración más pronunciada de los precios.
Precios relativos y tarifas: los obstáculos para bajar la inflación
Mariano Ortiz Villafañe explicó que, tras el descenso inicial de la inflación, hubo un retroceso relacionado con la volatilidad cambiaria y la actualización de precios que permanecían atrasados. “El Gobierno hizo un avance bastante grande en la corrección de precios relativos, en ajuste de tarifas por encima de la inflación”, señaló. Según explicó, esos aumentos dificultan una desinflación más rápida, aunque desde mediados de este año volvió a observarse una tendencia descendente.
El economista destacó que las expectativas del mercado continúan siendo relativamente favorables. Las proyecciones apuntan a una inflación en descenso, mientras que los precios de los bonos reflejan estimaciones mensuales de entre el 1,5% y el 2%. No obstante, advirtió que lograr una reducción sostenida por debajo del 1,5% mensual podría resultar difícil antes de las próximas elecciones.
Florencia Fiorentín coincidió en que la desaceleración de los precios requiere considerar factores que exceden la política monetaria. “Uno no puede esperar que la inflación pase en dos años de casi 300% a 10% anual”, afirmó, y cuestionó las expectativas de una caída mucho más acelerada.
¿La recesión es necesaria para reducir la inflación?
Fiorentín sostuvo que los precios regulados, especialmente los servicios públicos, tienen una incidencia importante en el IPC. A la vez, sectores con menor actividad, como el textil, contribuyen a moderar los aumentos. “Pasar de 300 a 50 o 30 es mucho más sencillo, pero de 30 a una inflación normal, promedio mundial, hay una distancia mucho más elevada”, explicó.
Por su parte, Garay Méndez recordó que durante 2025, por tratarse de un año electoral, algunas tarifas se mantuvieron contenidas para moderar la inflación. También señaló que los shocks internacionales, particularmente los vinculados con el precio del petróleo, incidieron sobre los precios durante 2026.
El economista jefe de ECOGO también destacó el papel de las reservas y el superávit fiscal en el programa económico. “Haber acumulado reservas y mantener el superávit fiscal son grandes claves del programa del Gobierno”, sostuvo, al señalar que esos factores ayudan a sostener el ancla cambiaria. Además, indicó que la consultora proyecta una inflación del 1,9% para octubre.
Finalmente, Garay Méndez advirtió que la recuperación de los salarios reales puede convertirse en una nueva fuente de presión inflacionaria. El desafío del Gobierno será sostener la estabilidad cambiaria y fiscal mientras intenta profundizar la desinflación sin que los ajustes pendientes y la recomposición de ingresos vuelvan a impulsar el IPC.









