En diálogo con Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el periodista y analista de actualidad internacional Marcelo Molina analizó la preocupación por los incidentes registrados en Bilbao y otros puntos de España, en medio de las sospechas sobre la actividad de organizaciones radicales y sus posibles conexiones internacionales.
El analista se refirió especialmente a Jardun, una organización independentista vasca surgida en 2020, y a las investigaciones policiales sobre presuntas acciones organizadas. También describió el hallazgo de dispositivos electrónicos y documentación que, según relató, contenían información sobre antiguos escondites de ETA, armas y explosivos. Las posibles conexiones internacionales mencionadas durante la entrevista requieren corroboración independiente.
Jardum y la reivindicación de la izquierda radical vasca
El foco del análisis estuvo puesto en Jardun, una organización política radical independentista vasca surgida en 2020. Según Molina, se trata de un sector disidente de la izquierda abertzale, al que considera demasiado moderado e institucional el camino político de otros espacios independentistas.
“Jardum es una organización política radical del País Vasco que nació en el 2020 y son un grupo disidente de la izquierda abertzale”, explicó el periodista.
La agrupación defiende la independencia vasca y la construcción de una sociedad socialista mediante una transformación revolucionaria. Además, cuestiona las instituciones democráticas españolas y francesas, a las que considera estructuras que limitan la identidad nacional vasca.
Molina señaló que Jardum es observado por su discurso radical y por la presencia de consignas que reivindican a ETA. “Ellos un poco representan la herencia y reivindican lo que fue Herri Batasuna en su momento”, afirmó, al establecer una conexión ideológica con el histórico espacio político independentista.
Entre los indicios que despertaron preocupación, el analista mencionó los cánticos a favor de ETA escuchados durante las protestas y las demandas de independencia, socialismo y amnistía para los presos de la organización terrorista.
La investigación policial y el temor a una nueva etapa de violencia
Molina también describió un procedimiento policial ocurrido el 26 de septiembre, cuando agentes vascos identificaron a tres personas durante un control de tránsito. Según relató, dos eran españolas y la tercera no tenía documentación. Las consultas realizadas por las autoridades habrían activado alertas internacionales vinculadas con Francia e Italia.
Durante el registro del vehículo, los agentes encontraron computadoras, agendas, dispositivos de almacenamiento y teléfonos satelitales. “No pudieron porque todos los archivos y los dispositivos estaban encriptados con medidas que ellos denominaron profesionales de contrainteligencia”, detalló.
De acuerdo con el relato del periodista, después de varias semanas los investigadores lograron acceder al material y encontraron listados de policías, información sobre antiguos escondites de ETA y registros vinculados con armas, explosivos y entrenamientos. Dos personas quedaron detenidas, mientras que la tercera habría viajado a Francia.
Molina mencionó además la presunta conexión de un ciudadano irlandés con sectores disidentes del IRA y con la izquierda radical vasca. Estas afirmaciones forman parte de la información expuesta durante la entrevista y requieren corroboración independiente.
El analista recordó la dimensión histórica de la violencia de ETA: “ETA tiene un registro oficial de 853 muertos, más de 2.600 heridos, 86 secuestros y muchos años de lucha armada”.
Finalmente, cuestionó la falta de arrepentimiento que, según su interpretación, persiste en sectores vinculados con el pasado de la organización. También señaló la controversia política generada por la negativa de Bildu a respaldar una declaración conjunta contra las consignas pro ETA.
“El fenómeno ETA es algo que nadie quiere”, concluyó Molina, al resumir la preocupación que atraviesa el debate político español ante la posibilidad de una nueva escalada de violencia.









